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Ordenadores transversales

Esta semana el Ministerio de Educación y Microsoft firmaron un acuerdo marco mediante el que la segunda pone a disposición de los centros educativos que aún son competencia del Ministerio un paquete con las últimas versiones de su software a un precio muy reducido por alumno, acuerdo extensible a las comunidades autónomas con competencias transferidas en esta materia que así lo deseen.

El acuerdo forma parte del plan Escuela 2.0, que tiene como objetivo dotar de un portátil a todos y cada uno de los alumnos de entre 5º de primaria y 2º de la E.S.O. así como a los profesores de ambos ciclos, y le permite a Microsoft asegurarse un sitio dentro de este aún cuando en buena parte de la comunidad educativa existen dudas de que sea una buena idea utilizar software propietario en lugar de software libre para este proyecto y de hecho hay comunidades autónomas que han decidido que los portátiles que utilizarán dentro del plan solo incluirán software libre.

Por haber incluso hay dudas de si la firma de este acuerdo no podría ser un acto de competencia desleal.

Pero más allá de este tipo de polémicas la implantación de la informática en las aulas, al menos en mi opinión, necesita un replanteamiento de base para que realmente sirva de algo que consiste en dejar de verla como una habilidad a mayores cuya adquisición se cubre con una o dos horas de clase específica a la semana y en pasar a integrarla, o mejor aún el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), en el aula como una herramienta de uso cotidiano más, convirtiéndose en una habilidad transversal más a utilizar en el aula para todas las asignaturas. ¿Verdad que no hay clase de lápiz? Pues eso.

Y para eso no basta con poner máquinas en los centros educativos sino que es necesario dar formación a los profesores y motivarlos en este empeño, aunque los titulares al respecto vendan menos.

{ Publicado originalmente en La Voz de Galicia, donde colaboramos habitualmente }