Por Nacho Palou — 3 de Noviembre de 2015

El dron del vídeo vuela por sí mismo de forma autónoma —le sigue de cerca un modelo teledirigido, controlado por un humano— esquivando los árboles que se encuentra por el camino gracias al sistema de detección de obstáculos desarrollado por Andrew Barry, del MIT.

Gracias al sistema de Barry el dron avanza esquivando ramas y árboles mientras vuela a unos 50 km/h sin recurrir a tecnologías complejas y cosotas como los radares Lidar, 3D o láser que utilizan los coches autónomos para ver en entorno de forma tridimensional.

En cambio el dron utiliza dos cámaras de vídeo que le proporcionan visión en estéreo a 120 fotogramas por segundos. El software de Barry analiza la imagen procesando cada fotograma en 8 milisegundos determinando los obstáculos inminentes, calculando y ejecutando una maniobra para evitarlo y, de propina, genera un mapa en tiempo real para asistir vuelos posteriores en entornos ya recorridos.

En este otro vídeo anterior se puede ver el sistema de detección de obstáculos en acción en sus primeras fases de desarrollo.

El software es de código abierto y está disponible en Github.

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