Por @Alvy — 10 de Diciembre de 2019

¿Es un dron? ¿Es un avión? No, es… ¡Ambas cosas! Pues sí: esto son 800 drones volando en formación para crear la ilusión de objetos gigantescos en el cielo. En este caso son aviones y helicópteros de todas las épocas. Nanchang es la primera ciudad China de la que despegó un avión, algo así como el Kitty Hawk estadounidense. Allí se celebra anualmente una convención del sector aeronáutico; este era el espectáculo de despedida. A pesar de ser cientos no batieron el récord que sigue estando en 1.374 drones en formación (en Xi’an, China).

Los drones van equipados con potentes ledes que pueden variar en intensidad y color, dando así lugar a más efectos, algunos sin tener que moverse siquiera. En cierto modo es como trabajar con píxeles gigantescos en un lienzo de tamaño descomunal. Normalmente estos vídeos están «acelerados» para que los movimientos sean más ágiles y fluidos, porque los drones no dan para más, al menos en formación. Este parece grabado de forma normal y corriente, al menos la mayor parte de las tomas.

Mirando por ahí encontré este otro vídeo sobre cómo es un espectáculo de drones desde dentro que está muy bien y donde se explican todos los detalles: cómo se hace el modelado, la animación, el software que se utilizan y las dificultades técnicas. No es nada sencillo, por mucho que lo parezca.

(Vía The Kid Should See This.)

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Por @Alvy — 21 de Noviembre de 2019

Daniel Pastor tiene este vídeo en el que se demuestra la capacidad de un diseño de dron multirrotor plegable que se puede lanzar balísticamente. Lo llaman cariñosamente Squid (acrónimo forzado de Streamlined Quick Unfolding Investigation Drone) y lo han presentado en la conferencia IROS 2019 (International Conference on Intelligent Robots and Systems) del IEEE/RSJ.

Lo que intenta este diseño es eliminar el problema de lanzar drones en lugares en los que hay mucha gente, en los que si el despegue falla por alguna razón pueden resultar peligrosos produciendo daños en objetos o personas que haya en los alrededores. Lanzados de este modo con un cañón-tubo especial los drones alcanzan cierta altura de forma rápida y realizan lo que se denomina una transición a un vuelo estable de forma automática.

Otra de las ventajas es que el cañón no tiene por qué estar fijo en un lugar ni ser estable: se puede lanzar el Squid desde un vehículo en movimiento; de hecho en el vídeo de demostración la furgoneta lo lanza a 80 km/h grácilmente. Esto amplía su alcance y capacidad, siendo el resultado «aerodinámicamente estable». Esta idea resulta útil no solo para despliegues de emergencia sino que se puede imaginar que sirva para la exploración de otros planetas. La gente que lo ha visto en acción ya está pidiendo una especie de «tubo-ametralladora de drones que lance un enjambre en pocos segundos».

El diseño del dron se puede imprimir en 3D y el mecanismo de despliegue de los rotores es una especie de alambre que se quema de forma rápida una vez están en el aire. El tubo lanzador mide unos 8 centímetros de diámetro y no es demasiado aparatoso, gracias a lo cual permite lanzar al Squid con bastante fiabilidad.

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Por @Alvy — 14 de Noviembre de 2019

Tanto por Twitter como por otras redes lleva unos días rondando este vídeo viral que ahora publica también el diario chileno La Tercera, pero del que no se conoce la fuente. Lo describen como «Manifestantes derriban drones de policía con punteros láser» y está datado con fecha 12 de noviembre. A pesar de todas las dudas que suscita, resulta muy ciberpunk, en cualquier caso.

El vídeo es interpretable de muchas formas e incluso es difícil saber qué sucede exactamente. Lo único que parece casi seguro es que es de esa fecha y de las manifestaciones en Chile. El dron (que es uno, no varios) podría ser de la policía o no, puede haber sido derribado o simplemente haber bajado; puede que bajara por el efecto de las decenas de punteros láser que lo «acosan» o simplemente porque se le agotara la batería o porque quien lo está volando lo hace bajar.

Las especulaciones que circularon fueron muchas: había quien decía que «parece perder un rotor» (lo cual sería efecto más bien de una pedrada, no un láser) y que «se ve cómo intenta compensar». Tampoco se sabe qué modelo de dron es: hay quien dice que un DJI, quienes dicen que otros. Algunos de estos drones tienen un sistema visual para evitar obstáculos, que podría verse afectado por los láseres. Este tipo de láseres no tiene potencia como para quemar nada a tanta distancia, pero su uso está prohibido por ejemplo para deslumbrar a los pilotos de aviones o helicópteros; en España son hasta 600.000 euros de multa y 5 años de cárcel. Al parecer en diversas manifestaciones en diversas ciudades y países se han usado para deslumbrar helicópteros también. Sin más datos poco puede afirmarse y todo son especulaciones: los láseres podrían cegar la cámara del dron, pero la cámara no es obligatoria para volar un dron (se puede hacer visualmente).

La realidad es siempre menos emocionante que los gritos enfervorizados de la multitud: según parece alguien estaba grabando también a menos de dos metros del propietario del dron en el momento en el que lo recibió –equipado con sus gafas y controles– en una bajada controlada. Así que no era un dron de la policía. No fue «derribado». Y casi nada en el vídeo es lo que parecía.

Otro momento WTF es que la gente allí congregada parece gritar «¡al fuego, al fuego!» cuando el propietario del dron lo recoge «manualmente» y se empieza a ir de allí.

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En la parte política del asunto no entramos. Lo que nos interesa es la parte tecnológica de los drones, los láseres y la escena ciberpunk, la posibilidad de derribar un aparato con ese método y el hecho de que esto haya circulado como un viral con un titular que parece que no tener mucho que ver con lo sucedido realmente.

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Por @Alvy — 6 de Junio de 2019

Amazon ha aprovechado la conferencia Re:Mars 2019 para mostrar su nuevo dron para el envío y de paquetes y para explicar las líneas en las que están trabajando. El objetivo son drones eléctricos capaces de transportar paquetes de hasta 2,2 kg (el 75-90% de los paquetes actuales son así), con un radio de acción de unos 25 km y envíos en menos de 30 minutos.

La idea es gestionar los drones automáticamente, que tengan controles sofisticados (cámaras térmicas, sónar, GPS, etc.) y sobre todo que sean seguros: sistema anticolisiones, manejo de situaciones como puede ser la aparición de un perro, presencia de personas, cables sobre el vecindario, etcétera. El vídeo bonito del dron experimental volando da una idea de cómo se verá. Otra cosa será cuando en vez de una casa en la campiña tenga que llegar a un barrio superpoblado de una capital, pero ya veremos entonces.

Por otro lado Amazon está modulando mucho su mensaje como puede verse en este otro vídeo sobre las operaciones con los nuevos robots de Amazon Robotics. El mensaje no es ya de un «nuevo robot tecnológicamente avanzado» llamado Pegasus con un número de modelo y sus capacidades; ni el de una «nave gigantesca completamente automatizada sin trabajadores». Es, literalmente: «Nuevos robots suponen nuevos trabajos».

Tanto el vídeo como la historia están marketroidemente hiladas con mimo para mostrar la bonita historia de superación de una de las jóvenes trabajadoras de la planta, que empezó de reponedora a media jornada llenando palets y cajas con pedidos, sin tener ni idea de robótica, y ahora «dirige una flota de 800 robots» (sic.) en el puesto de «Especialista en control de flujo de operaciones». Su trabajo consiste en entender cómo navegan los robots por la nave, detectar atascos, unidades estropeadas, planificar su organización e incluso entrenarlos.

El relato es como de cuento de hadas e independientemente de en qué grado sea cierto o esté edulcorado, deja ver un mensaje claro. Tan claro como una de las frases de la protagonista: «Mi trabajo no existiría sin estos robots». En un mundo en el que mucha gente teme ya perder su trabajo a manos de los robots Amazon rehuye el enfrentamiento con la idea de que esto no es un Robots vs. Humanos, sino de que hay que reforzar a las personas, no reemplazarlas, como decía el tecnólogo Tim O’Reilly.

Para mi gusto el vídeo está demasiado «sobreactuado» y el mensaje –especialmente a raíz de todo lo que se lee por ahí– resulta un tanto chocante. Pero, bueno, supongo que no se puede exigir mucho más a un «vídeo corporativo». Si Amazon ya recibe tremendas críticas por sus prácticas monopolísticas, las condiciones de trabajo y sus formas de actuar tanto con sus proveedores como con sus empleados, no sé yo si esta es la mejor forma de redimirse, pero en ello están.

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