Por @Alvy — 21 de Mayo de 2022

En el canal de Ironman FPV han subido este vídeo de un dron elevándose hasta 4.500 metros de altura a ver qué se cuece por ahí. Como no podía ser de otro modo, el vuelo contaba con la preceptiva autorización de las autoridades aeronáuticas: debía hacerse desde una posición determinada y en una ventana de tiempo concreta; de hecho antes de subir esperan a que pase uno de los aviones que circulaba un poco más arriba. El objetivo era disfrutar de las vistas y comprobar si el dron –al que no se le hicieron modificaciones especiales de hardware– podía volar tan alto.

El dron se controlaba con un sistema FPV (visión en primera persona: con un visor que retransmite lo que el dron «ve») porque obviamente en cuanto sube más allá de los cien metros deja de poder distinguirse a simple vista. Hay que pensar que se eleva cuatro kilómetros y medio en el aire, así que recibir las señales del wifi podría decirse que ya es en sí toda una hazaña; no especifican si usaron una antena en tierra para amplificar la señal.

El dron se eleva poco a poco, toma sus imágenes, holaquétal, y en un momento dado [03:10] apaga los motores para conservar la batería. Lo siguiente son tres minutos de caída libre, bastante tranquila y estable; cabe suponer que es un aparato capaz de autoequilibrarse convenientemente. Cuando se ponen en marcha de nuevo los motores poco antes de tomar tierra hay algunos ruidos como de ¡Trata de arrancarlo! ¡Trata de arrancarlo, Carlos! ¡¡Trata de arrancarlo, por Dios!! pero a diferencia del clásico meme automovilístico aquí todo sale bien.

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Por @Alvy — 8 de Mayo de 2022

Impresiona ver estos pequeños drones que vuelan como insectos de un enjambre, en armónica formación. Han salido del laboratorio FAST (Field Autonomous System & compuTing) del instituto de cibersistema de la Universidad de Zhejiang, China, donde trabajan en crear modelos y comprobar su efectividad en la práctica con aparatos reales. En la EPFL trabajan también en algo parecido.

El secreto es un algoritmo que han desarrollado y presentado en la revista Science Robotics que calcula la trayectoria óptima para cada uno de los drones, tanto en el espacio como en el tiempo, reduciendo la computación a cuestión de segundos. Esta técnica puede calcular en milisegundos hacia dónde debe dirigirse cada componente del enjambre. Pero lo interesante es que la complejidad de la trayectoria sólo crece de forma lineal con el número de «agentes», no como una función exponencial.

Cada uno de los drones va equipado con cuatro rotores y visión estereoscópica, pero no necesitan GPS, ni mapas previos, ni reconocimiento de objetos, ni nada parecido. Pueden volar por sitios como un bosque, en condiciones adversas y con viento extremo, sin mayores problemas, manteniendo la posición. Cuando deben desviarse lo hacen, pero tan pronto pueden recuperan el puesto en la formación. [Nota: alguna de las escenas de los vídeos está acelerada ×2 para que sea más espectacular.]

También son capaces de llevar a cabo una estrategia de seguimiento de objetivos, aunque no puedan «verlos» de manera continua. Lo que hacen en este caso es lo que se denomina «evaluación recíproca intensiva», pasándose información unos a otros. En la demostración se ven escenas realistas con 4 y 10 drones, con objetos que quedan fuera del campo de visión y también con obstáculos diversos, a los que se enfrentan sin problemas. Los pequeños «cazadores voladores» pueden perseguir al «objetivo» mientras se está movimiento y al mismo tiempo evitar obstáculos como los árboles. Brillante.

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Por @Alvy — 6 de Febrero de 2022

Es obvio que el nombre del Dronut X1 hace honor a su donutesca forma. Pero aparte de esa simpática característica este pequeño ingenio volador tiene algunas características que lo hacen bastante diferente de otros modelos y muy apto para trabajar en interiores.

Por un lado, está diseñando para funcionar en sitios en los que no haya acceso al GPS; la mayoría de los drones tienen ciertas habilidades mientras están a cielo abierto pero aquí la idea es justo la contraria. Así que armado con unos cuantos sensores, LIDAR y reglas de vuelo que priman la seguridad ante todo, el Dronut X1 puede moverse por pasillos, habitaciones o escaleras sin mucho problema, mapeando su entorno. Es algo así como un robot Roomba pero volador.

Aparte de eso está construido con un material blandito y sus dos rotores están completamente dentro de la estructura, de modo que en caso de cocharse con alguien el incidente sería lo más inocuo posible. En su fabricación han tenido en cuenta que se va a mover por entornos «hiperconfinados» y junto a equipamiento delicado, de modo que mejor ni acercarse a nada. También realiza comprobaciones por si el entorno ha cambiado, no va ahí a lo loco de cualquier manera.

No está claro cuál es su precio ni la disponibilidad, porque en la web no viene esa información, pero en cualquier caso originalidad sí que tiene. Soy capaz de imaginarme uno de estos revoloteando por cualquier oficina u hogar sin mayores problemas, mientras que no podría decir lo mismo de otros modelos de drones o incluso robots.

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Por @Alvy — 4 de Febrero de 2022

En AirVūz eligen el mejor vídeo grabado con dron del año y en esa ocasión se lo ha llevado The Juice de Reme Morales. Impresionante se mire por donde se mire, aunque sea un «reel cinemático en FPV» más que un cortometraje o algo parecido.

Según cuenta su autor que básicamente la cuarentena por la Covid-19 del 2020 fue la forma en que se introdujo en el mundillo de los drones y el FPV (First Person View, «vista en primera persona») aprovechando que las calles estaban libres de gente. Así que grabó y grabó y el vídeo resultante es básicamente un montaje de todos esos clips.

En la creación de estos vídeos trabajó con más gente, pero básicamente él hizo de piloto, director creativo y montador y contó con algunos colaboradores para hacer de pilotos de vehículos, de «agentes misteriosos» en la historia y cosas así. Aparte de eso es difícil de imaginar el presupuesto de producción para viajar a tan espectaculares parajes, alquilar vehículos de lujo y realizar actividades deportivas al límite, aunque llegado a ese nivel contar con un buen espónsor ayuda bastante.

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