Por @Alvy — 5 de Octubre de 2022

Adiós, de Jawny, es un espectacular vídeo musical de alguien que se autodefine como «un personaje superviviente en el año 2057 cuando la población de la Tierra se ha extinguido y la jerga de los quinceañeros se ha convertido en un viejo y olvidado lenguaje». Lo de espectacular es porque es una toma continua con un dron pilotado en FPV (vista en primera persona) persiguiendo a un coche en un entorno poligonero lleno de charcos artificiales sobre los que no para de hacer derrapes y trompos.

El vídeo parece grabado como un plano secuencia en una sola toma continua, pero da la impresión de que en 01:07 podría haber un poco de truqui cuando el dron sube y enfoca al cielo, porque al bajar y retomar la historia con los globos bien podría ser un segundo plano. Tampoco es que sea muy importante, pero es curioso; recuerda a trucos como los que usaba Hitchcock en La soga, aunque en aquella época era debido a las limitaciones de los rollos del celuloide de la época, que no podían fotografiar más de 10-15 minutos.

También hay que destacar el enorme equipo humano necesario para grabar unos minutos de vídeo musical: además de todos los productores, directores y estilistas hay dos operadores de drones, conductores del camión aguador, un colorista, otro editor de efectos especiales y, cómo no, los encargados del catering (¡ñam!) Este tipo de vídeos se graban en condiciones de seguridad muy controladas, asegurándose de que no haya nadie por las calles, generalmente al amanecer de los fines de semana, que es cuando más tranquila está la cosa, mejor luz hay y menos se trastorna el trabajo cotidiano.

Añado que la canción también mola bastante, con esa peculiar pronunciación de «Adiós» como «A-dí-ooo».

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Por @Alvy — 18 de Septiembre de 2022

Es difícil no compartir este vídeo del fotógrafo/videógrafo André Larsen que descubrí a través de un tuit @Rainmaker1973. Es una toma de una caída perfectamente controlada en vertical, de arriba a abajo, de los 828 metros del Burj Khalifa, el rascacielos más alto del mundo, con un dron controlado mediante un visor FPV (Vista en primera persona). A primera vista puede parecer un montaje, imágenes CGI (generadas por ordenador), un simulador, un videojuego o simplemente un fake. Pero no: es una toma real con una dron equipado con una cámara GoPro 10 de 4K.

La verdad es que Larsen es un hombre parco en explicaciones porque no acompaña de datos sus espectaculares tomas. Las comparte desde hace años en Youtube, Instagram y otras redes sociales. Por lo que he podido averiguar el vídeo Ganó uno de los premios del GoPro Million Dollar Challenge (unos 16.000 euros) y se publicó en el canal oficial, donde dijo que para él grabar en el Burj Khalifa es algo «cotidiano». Algunas otras tomas como esta nocturna siguiendo a unos tipos con wingsuits así lo atestiguan.

En Archyde citaban un artículo de la CNN Árabe en el que explicaba alguna cosa más, aunque allí hablan –quizá por la traducción– de un «avión» (no de un dron) lo cual es un poco mosqueante. Larsen por otro lado sólo suele hablar de «descensos» y «picados» (dives), y tampoco se especifica el modelo de dron o si es de construcción propia, aunque luego sí que habla de «gafas del dron». Pero según decían también en la CNN, Larsen trabaja en Dubai, en una de las más grandes empresas de drones de carreras, de modo que no es tan raro que se dedique a estas cosas… e incluso a estampar drones de vez en cuando. Así que podemos dar por sentado que es un dron.

Allí también explica que fue un poco complicado pilotarlo durante la caída porque había que ir ajustando las distancias, no simplemente «dejarlo caer», y que tuvo que estar tumbado en la hierba mientras el dron subía en vertical, apuntando a la antena del rascacielos. Se ve que en Dubai las leyes y normativas de seguridad sobre volar drones –y otros objetos/personas– son bastante laxas porque por allí hemos visto revolotear todo tipo de objetos y gente en aparatos a cuál más cafre.

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Por @Wicho — 29 de Agosto de 2022

Desde la cuentas de Twitter de Aena y de los controladores aéreos han estado informando de que la presencia de un dron en la aproximación a la pista 18R del aeropuerto de Madrid–Barajas ha provocado varios desvíos. Al menos cinco tripulaciones han reportado haberlo visto. En total, según Aena, han sido tres vuelos desviados a Valencia, uno a Alicante, y otro a Valladolid.

Afortunadamente, el aeropuerto ya vuelve a funcionar con normalidad. Y no ha pasado nada irreparable más allá de las demoras para quienes iban en esos vuelos y en los vuelos que tenían que haber salido en esos aviones, o en los vuelos que han visto retrasado su aterrizaje. Además de los gastos ocasionados a estas personas y a las aerolíneas, claro.

No es la primera vez que pasa algo así en Barajas. En febrero de 2020 el aeropuerto estuvo cerrado casi dos horas por la presencia de otro dron. En octubre de 2017 y diciembre de 2018 hubo sendas ocurrencias similares en Gatwick.

No me consta que en ninguna de ocasiones se diera con la persona responsable. Pero hubiera estado bien que así fuera y que se le hubiera caído un poco el pelito.

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Por @Alvy — 21 de Mayo de 2022

En el canal de Ironman FPV han subido este vídeo de un dron elevándose hasta 4.500 metros de altura a ver qué se cuece por ahí. Como no podía ser de otro modo, el vuelo contaba con la preceptiva autorización de las autoridades aeronáuticas: debía hacerse desde una posición determinada y en una ventana de tiempo concreta; de hecho antes de subir esperan a que pase uno de los aviones que circulaba un poco más arriba. El objetivo era disfrutar de las vistas y comprobar si el dron –al que no se le hicieron modificaciones especiales de hardware– podía volar tan alto.

El dron se controlaba con un sistema FPV (visión en primera persona: con un visor que retransmite lo que el dron «ve») porque obviamente en cuanto sube más allá de los cien metros deja de poder distinguirse a simple vista. Hay que pensar que se eleva cuatro kilómetros y medio en el aire, así que recibir las señales del wifi podría decirse que ya es en sí toda una hazaña; no especifican si usaron una antena en tierra para amplificar la señal.

El dron se eleva poco a poco, toma sus imágenes, holaquétal, y en un momento dado [03:10] apaga los motores para conservar la batería. Lo siguiente son tres minutos de caída libre, bastante tranquila y estable; cabe suponer que es un aparato capaz de autoequilibrarse convenientemente. Cuando se ponen en marcha de nuevo los motores poco antes de tomar tierra hay algunos ruidos como de ¡Trata de arrancarlo! ¡Trata de arrancarlo, Carlos! ¡¡Trata de arrancarlo, por Dios!! pero a diferencia del clásico meme automovilístico aquí todo sale bien.

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