Por @Alvy — 4 de Abril de 2020

En este vídeo Marek Baczynski comprueba de forma empírica cuál es la respuesta una pregunta que parece de chiste pero va en serio: ¿Cuántos drones hacen falta para cambiar una bombilla? Merece la pena verlo porque como es bien sabido hay como «la injinieria no se ace sola ahi que acerla».

La respuesta a tan relevante cuestión, como puede verse en el resumen de dos minutos del vídeo es dos drones. Tras el festival de fostiazos que se pegan uno de ellos queda inutilizado (naturalmente son drones viejos y baratos, de usar-y-tirar). El número de bombillas que acaban hechas añicos en la demostración práctica tampoco es desdeñable: nueve de ellas.

Lo mejor del vídeo es sin duda el grácil movimiento rotatorio cuando se desenroscan y enroscan las bombillas, algo bastante delicado en lo que la firme mano de un experimentado piloto brilla por su ausencia en ese caso. Me recordó un poco al baile de las naves de 2001. Eso sí, el que la sigue la consigue y al final completan el reemplazo con éxito.

La verdad es que estoy seguro de que un dron automático equipado con visión artificial lo haría mejor; no sé por qué no se usan ya para esto con el software apropiado. Sería todo un avance. ¡Que estamos en el siglo XXI, por favor!

Relacionado:

Compartir en Flipboard Compartir en Facebook Tuitear
Por @Wicho — 3 de Febrero de 2020

Esperas alrededor de Barajas vía FlightRadar24
Esperas alrededor de Barajas vía FlightRadar24

Reportes de la presencia de un dron cerca de las pistas por parte tanto de tripulaciones como del personal de tierra del Aeropuerto Madrid Barajas (bueno, Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas Piedra Papel Tijera Lagarto Spock Pim Pam Toma Lacasitos) han obligado a cerrarlo prácticamente al tráfico entre las 12:40 y las 14:30 del 3 de febrero de 2020.

En un primer momento el aeropuerto estaba en Rate 0, lo que quiere decir que no había despegues ni aterrizajes y que ningún vuelo con destino Barajas podía tan siquiera despegar del aeropuerto de origen. No sería hasta eso de las 13:30 cuando los controladores pudieron abrir la pista 32L para los aterrizajes, aunque más espaciados de lo normal, y hasta aproximadamente las 14:10 cuando pudieron habilitar la 36L para despegues.

A las 14:30 el aeropuerto volvía a operar con cuatro pistas, aunque tardarán horas en recuperar la normalidad dado el número de aviones acumulados en tierra y los aproximadamente 30 que tendrán que volar a Madrid tras haberse desviado a aeropuertos alternativos. Y luego está el efecto cascada de todos los vuelos que no podrán ser operados o que lo serán con retraso por la llegada tarde –si llega– del avión que los tenía que servir.

Vuelos desviándose a aeropuertos alternativos – Vía FlightRadar24
Vuelos desviándose a aeropuertos alternativos mientras otros van entrando poco a poco a la 32L– Vía FlightRadar24

Las autoridades intentan localizar a la persona que pilotaba el dron, a quien se le puede caer el pelo. Tal y como especifica la Ley 21/2003, de 7 de julio, de Seguridad Aérea si es un particular se enfrenta a una sanción de entre 90.001 a 250.000 euros por una infracción muy grave; si se trata de un dron de una empresa la horquilla va de los 250.001 euros a los 4,5 millones de euros.

Relacionado,

Compartir en Flipboard Compartir en Facebook Tuitear
Por @Alvy — 10 de Diciembre de 2019

¿Es un dron? ¿Es un avión? No, es… ¡Ambas cosas! Pues sí: esto son 800 drones volando en formación para crear la ilusión de objetos gigantescos en el cielo. En este caso son aviones y helicópteros de todas las épocas. Nanchang es la primera ciudad China de la que despegó un avión, algo así como el Kitty Hawk estadounidense. Allí se celebra anualmente una convención del sector aeronáutico; este era el espectáculo de despedida. A pesar de ser cientos no batieron el récord que sigue estando en 1.374 drones en formación (en Xi’an, China).

Los drones van equipados con potentes ledes que pueden variar en intensidad y color, dando así lugar a más efectos, algunos sin tener que moverse siquiera. En cierto modo es como trabajar con píxeles gigantescos en un lienzo de tamaño descomunal. Normalmente estos vídeos están «acelerados» para que los movimientos sean más ágiles y fluidos, porque los drones no dan para más, al menos en formación. Este parece grabado de forma normal y corriente, al menos la mayor parte de las tomas.

Mirando por ahí encontré este otro vídeo sobre cómo es un espectáculo de drones desde dentro que está muy bien y donde se explican todos los detalles: cómo se hace el modelado, la animación, el software que se utilizan y las dificultades técnicas. No es nada sencillo, por mucho que lo parezca.

(Vía The Kid Should See This.)

Relacionado:

Compartir en Flipboard Compartir en Facebook Tuitear
Por @Alvy — 21 de Noviembre de 2019

Daniel Pastor tiene este vídeo en el que se demuestra la capacidad de un diseño de dron multirrotor plegable que se puede lanzar balísticamente. Lo llaman cariñosamente Squid (acrónimo forzado de Streamlined Quick Unfolding Investigation Drone) y lo han presentado en la conferencia IROS 2019 (International Conference on Intelligent Robots and Systems) del IEEE/RSJ.

Lo que intenta este diseño es eliminar el problema de lanzar drones en lugares en los que hay mucha gente, en los que si el despegue falla por alguna razón pueden resultar peligrosos produciendo daños en objetos o personas que haya en los alrededores. Lanzados de este modo con un cañón-tubo especial los drones alcanzan cierta altura de forma rápida y realizan lo que se denomina una transición a un vuelo estable de forma automática.

Otra de las ventajas es que el cañón no tiene por qué estar fijo en un lugar ni ser estable: se puede lanzar el Squid desde un vehículo en movimiento; de hecho en el vídeo de demostración la furgoneta lo lanza a 80 km/h grácilmente. Esto amplía su alcance y capacidad, siendo el resultado «aerodinámicamente estable». Esta idea resulta útil no solo para despliegues de emergencia sino que se puede imaginar que sirva para la exploración de otros planetas. La gente que lo ha visto en acción ya está pidiendo una especie de «tubo-ametralladora de drones que lance un enjambre en pocos segundos».

El diseño del dron se puede imprimir en 3D y el mecanismo de despliegue de los rotores es una especie de alambre que se quema de forma rápida una vez están en el aire. El tubo lanzador mide unos 8 centímetros de diámetro y no es demasiado aparatoso, gracias a lo cual permite lanzar al Squid con bastante fiabilidad.

Relacionado:

Compartir en Flipboard Compartir en Facebook Tuitear