Por Nacho Palou — 11 de Enero de 2017

En los primeros segundos del vídeo se recoge el momento en el que un par de F/A-18 Super Hornet liberan en vuelo un centenar de microdrones Perdix, aunque resulta difícil verlos incluso con la secuencia de vídeo a cámara lenta y ampliada.

Una vez que se han liberado, los drones Perdix se comunican entre sí para coordinar el vuelo y llevar a cabo la misión encomendada, por ahora de momento relacionadas con vigilancia desde el aire.

Según el Departamento de Defensa de EE UU los drones no están programados previamente. En cambio se coordinan y sincronizan comunicándose entre sí una vez están en el aire. Cada uno de ellos maniobra y vuela teniendo en cuenta su posición y la del resto de drones para formar un enjambre y llevar a cabo la misión que se les ha encomendado. «Cada Perdix se comunica y colabora con los otros Perdix; no hay ningún líder en el enjambre y su formación se adapta conforme los drones que entran o salen del grupo.»

Los drones Perdix fueron originalmente desarrollados por el MIT y pueden lanzarse desde una aeronave que vuele como máximo a 0,6 veces la velocidad del sonidos (740 km/h) y con temperaturas de hasta 10° bajo cero.

Los drones Perdix son pequeños (pesan unos 450 gramos) y relativamente baratos, y volando en enjambre pueden realizar tareas de vigilancia y de seguimiento equiparables a las misiones llevadas a cabo por drones más grandes. Con la ventaja de su menor coste y tamaño, y de que el enjambre puede mantenerse operativo aunque se pierdan algunos de sus miembros.

En este artículo de The Washington Post hay otro vídeo que captura el momento del lanzamiento de los microdrones desde un F-16 que vuela a 700 km/h. El vídeo se grabó en 2014, cuando el Pentágono inició las primeras pruebas con microdrones.

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