Por @Alvy — 22 de Enero de 2022

A finales del año pasado la gente de MetaBallStudios, que siempre prepara unos vídeos de lo más espectacular, montó esta comparativa de los edificios más altos de la actualidad, los proyectados y los «proyectos visionarios» del futuro a «escala Manhattan», para poder comparar mejor. Lo más interesante para mí empieza a partir de 02:20 con los edificios en construcción, los proyectados y otros salidos de alguna imaginación calenturienta (arquitecturalmente hablando).

Además de que están como es casi obligatorio los diez edificios más altos del mundo hay otros más pequeños que resultan especialmente significativos, históricos o bellos. Empieza en los 234 metros de altura y llega hasta los 828 metros del Burj Khalifa, el más alto del mundo en la actualidad y desde hace más de una década, lo cual resulta llamativo. Aunque como ya sabemos eso de la «altura total» es un poco relativo y depende de cómo se mida, aquí han utilizado el criterio de «edificios medidos hasta la punta, incluyendo antenas, pero sin incluir estructuras que son sólo torres de comunicaciones o antenas».

Con la Torre Jeddah parada en estos momentos y sin visos de que vaya a terminarse algún día –además de que mermó de los 1.600 metros iniciales a «sólo» 1.000 metros– no está claro cuándo se superará en altura al Burj Khalifa pues los siguientes que están en construcción rondan los 500 metros.

El vídeo, eso sí, nos deleita con bellezas de la arquitectura imaginaria como la Dubai Creek Tower, que no se sabe cómo será de alta pero dicen que «más alta que el Burj Khalifa», la Torre Millennium de Tokio o el Oblisco Capitale de Egipto. Otra de mis favoritas es la Torre Biónica de Hong Kong, que entra dentro de la categoría de proyectos visionarios, que es otra forma de decir pajamentalismo (cof, cof). También están Aeropolis 2001 de Tokio, donde el «2001» se refiere no al año ni a la película sino a los metros de altura (2 km + 1 metro) y que parece sacado de Akira directamente.

Más allá el pajamentalismo es extremo, con pirámides de distintos tipos y nombres entre lo utópico, lo faraónico y lo megaultrafuturista, incluyendo la Ultima Tower, el X-Seed 4000 o la Torre de Babel de Tokio, de ni más ni menos que de diez kilómetros de altura. ¡Como para que se rompa el ascensor!

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Por @Alvy — 21 de Enero de 2022

Doomsday clock 2022: 100 seconds

El Consejo de Ciencia y Seguridad de los Científicos Atómicos entre los que hay 13 premios Nobel, ha publicado que el Reloj del Apocalipsis se mantiene a 100 segundos antes de la medianoche tras ver el panorama de 2021 – y eso que lo de Ucrania no estaba tan calentito hace unas semanas. Este imaginario reloj hace clic y supone el Fin del Mundo Tal y Como lo Conocemos a las 12 de la noche. Ahora mismo estaría a las 11 horas, 58 minutos y 40 segundos. Cuando termines de leer esto ya habría hecho ese clic.

Entre los factores analizados para mantener las manecillas del fin del mundo en una situación tan pésima como la del año pasado (y el anterior, y peor que todos los últimos 75 años) se mencionan:

  • La inestabilidad en las relaciones entre Estados Unidos, Rusia y China (esto es lo más peligroso «atómicamente»).
  • La gran diferencia entre los objetivos a largo plazo de algunos países que tienen que reducir sus emisiones de CO2 con lo que está sucediendo en el día a día. (Estados Unidos el primero).
  • La respuesta insuficiente de muchos países a la crisis de la Covid-19, especialmente por el abandono de los países pequeños y en desarrollo.
  • El aumento de la desinformación y el deterioro del ecosistema informativo, en especial en el ámbito científico y en cuestiones que afectan directamente a las personas (médicas, medioambientales). Algo estilo No mires arriba, vamos.

En definitiva, algo que comentamos a menudo: mucha palabrería y pocos hechos en temas críticos como son la emergencia climática, la utilización de tecnologías disruptivas para el mal (desinformación) y la permanente amenaza nuclear.

A este paso no haremos retroceder el reloj nunca. Tic, tac, tic, tac…

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Por @Wicho — 18 de Enero de 2022

Denuncia de un tuit con información falsa de saludNon é sen tempo, que decimos en mi tierra. Pero por fin Twitter permite denunciar tuits específicamente por difundir información falsa sobre salud. Antes era complicado hacerlo porque realmente no había una categoría para hacerlo y había que ponerlos en el epígrafe de Actos peligrosos y perjudiciales.

Ahora es tan sencillo como pinchar o tocar en los tres puntos de arriba a la derecha, escoger la opción Denunciar Tweet, de ahí Es engañoso, y luego Salud. Twitter tomará buena nota y hará algo o no. Pero por lo menos las personas que tengan que revisar las denuncias se encontrarán con el tema más centrado, lo que quizás facilitará su trabajo.

Esa categoría ha sido siempre necesaria. Pero desde hace que hace casi dos años se destara la pandemia mundial de covid más que nunca para poder acallar aullidos y otras tontás que se difunden con demasiada facilidad por esta red social.

Recordad, de todos modos, aquello de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad y usad esta opción con mesura y cuando toque.

(Vía Marcelino Madrigal).

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Por @Alvy — 16 de Enero de 2022

Google Inactive Account Manager

En Android Authority han hecho el ejercicio de comparar tres los servicios online más populares que ofrecen correo, mensajes, almacenamiento de fotos, documentos y demás y han llegado a la conclusión de que a la hora de morirse lo mejor es tener una cuenta de Google porque es la que más opciones ofrece para que el legado digital perdure. Después de Google, Facebook queda en segundo lugar y Apple queda al final de la lista, como peor opción.

Entre los factores que han evaluado se incluye la facilidad de configurar las opciones para que familiares o seres queridos reclamen el acceso a tu cuenta una vez te has ido al otro barrio, la cantidad de cosas que podrán hacer con la cuenta en tu nombre mientras tú estás tranquilamente criando malvas (subir fotos, memoriales, aceptar peticiones de «amigos», etcétera) y la posibilidad de descargar listas de amigos, históricos o copias de seguridad de los contenidos.

En Google se accede a esta opción desde el Administrador de cuentas inactivas –estupendo eufemismo–, que la verdad es muy fácil de utilizar. (Nota: esto sólo vale para las cuentas personales; en las cuentas corporativas lo que hagas en vida y muerte dependerá literalmente de la empresa). En ocasiones da un poco de yuyu activar estas opciones porque envían un aviso a las personas seleccionadas explicándoles que han sido elegidas por ti para el día en que la espiches. Al menos puede ser un interesante tema de conversación para romper el hielo si hace mucho del tema con ellas.

No te creas que se puede hacer de todo: ni Amazon ni la mayoría de los servicios permiten permite «heredar» los libros que compraron los difuntos –un auténtico fastidio– y sin presentar la documentación adecuada o disponer de los «códigos secretos» que se envían a la hora de configurar las opciones de cuentas inactivas muchos no soltarán la prenda. Pero es lo que hay. Total, al muerto le da igual.

Dos recordatorios importantes que muchas veces no se mencionan: el primero es que hay ocasiones en las la gente olvida hacer como en el chiste y se deja sin borrar el historial de navegación, que es una fuente inagotable de información para quien recibe el legado. Otro también práctico, si debes gestionar la cuenta de alguien que ya no está es no dar de baja las líneas de teléfono de los difuntos hasta que te has asegurado de que puedes acceder a todas las cuentas. Muchas requieren una autenticación en dos pasos (2FA) que utiliza como segundo paso el envío de un código SMS. Si la línea ya está dada de baja, no habrá forma de conseguirla.

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