Por @Alvy — 8 de Abril de 2021

Canal de Nicaragua y el Canal de la Patagonia

¡Más megaconstrucciones de canales imposibles! A raíz de la historia sobre el Canal de Israel nos escribió Patricio de Bahía sin fondo –un blog sobre «cosas inesperadas»– para que leyéramos la historia del Canal patagónico para unir los océanos Atlántico y Pacífico. A raíz de esa lectura encontré también la del Canal de Nicaragua, otro imposible de la época. Esto deja entrever que como ya suponíamos la gente no deja de tener ideas de megaproyectos en cualquier época y lugar.

Esta es la breve historia de estas utopías que se quedaron en nada:

Canal de la Patagonia

El Canal de la Patagonia fue un proyecto promovido por Antonio Rodríguez del Busto en la década de 1920 para unir el Golfo de San Jorge, en Argentina, con el Golfo de Penas, en Chile: 550 km de recorrido entre un extremo y otro, que pasaría por los ríos Baker y Fénix. Esto fue después de que se abriera el Canal de Panamá (1914).

Esa megaconstrucción hubiera requerido mover una cantidad ingente de terreno, parte de él bastante elevado, aumentar el nivel de ríos y lagos y construir un sistema de exclusas parecido al del Canal de Panamá, debido a la diferencia de altura entre los dos océanos. Teniendo en cuenta que el Cabo de Hornos no está tan lejos y se puede rodear, es normal que la idea no pasara del papel.

Propuestas para el Canal de Nicaragua

El Canal de Nicaragua por su parte es más reciente, aunque el conceto también puede encontrarse en documentos de principios del siglo XX. planteaba aprovechar el Río San Juan para llegar hasta el Caribe; 278 km en total, para los cuales se estudiaron diversas rutas, todas ellas notablemente más largas que las del Canal de Panamá que estaba relativamente cerca.

El «pequeño problema» de que el coste de este proyecto estuviera alrededor de los 25.000 millones de dólares –que básicamente es 25 veces más que el presupuesto anual del país– y motivos políticos y geoestratégicos «secretos» acabaron con él. Lo más sorprendente tal vez es que el proyecto llegara a arrancar: una empresa China lo puso en marcha en 2014, junto con varios subproyectos más, pero se cancelarían en 2018 de forma definitiva.

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Por @Alvy — 3 de Abril de 2021

Canal alternativo Suez - Israel

Planes para megaconstrucciones cafres ha habido de todos los tamaños en la historia de la humanidad; desde aquella para dejar seco el Mediterráneo y convertirlo en tierras de cultivo a la superautopista Londres-Nueva York. La idea de construir un canal navegable alternativo al de Suez entraría sin duda en el Top 10, no tanto por la idea en sí como por el método sugerido.

La idea proviene de hace medio siglo, cuando finalizado el conflicto de la Guerra del Sinaí entre Egipto y otros países árabes, e Israel apoyado por Francia y el Reino Unido, se comprobó que el estratégico Canal de Suez era un enlace vital por cuyo dominio había presiones por todas partes. Algo que con el bloqueo accidental por el buque de transporte Ever Given ha vuelto a ser tema de actualidad recientemente.

La idea que surgió de los think tanks (creo que del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore en concreto) fue construir un canal alternativo que atravesara Israel de Norte a Sur, desde el Mediterráneo hasta el Golfo de Arabia, con salida al Mar Rojo. En total tendría unos 260 kilómetros de longitud y 230 metros de ancho, a través del desierto de Negev, 210 km de los cuales estaban prácticamente desiertos. Era una obra de ingeniería titánica que resultaría más grande incluso que la del Canal de Suez (de unos 193 km) y quizá incluso más complicada, con cierto «desnivel» que se podría aprovechar para centrales hidroeléctricas.

El problema era el método. Haciendo cálculos de servilleta tiraron del método más expeditivo: con 520 «pequeñas» explosiones atómicas de 2 megatones separadas unos 400 metros a lo largo de todo el recorrido. En los memorandos de la época está dibujado el trazado y el coste, al que añaden un 15% para «imprevistos»; en total 575 millones de dólares (de 1963) que equivaldrían a unos 5.000 millones de hoy en día. Algo que se podría considerar al alcance de un megaproyecto de esa magnitud, con financiación pública y privada probablemente, teniendo en cuenta la influencia que tendría en la economía de este tipo de estructura en la zona.

Pero claro… Detonar 520 dispositivos nucleares en oriente medio no parece precisamente una gran idea. Liberación de radioactividad, placas tectónicas, terremotos, en fin, lo habitual. Lo gracioso es que el memorando ignora esos problemas técnicos pero concluye con una advertencia: «Otro problema que no se ha considerado es si el proyecto es políticamente posible; probablemente los países árabes alrededor de Israel tendrían fuertes objeciones a la construcción de ese canal». Me da a mi que sí. Y lo otro, también.

(Vía Yahoo News + Business Insider + Alex Wellerstein.)

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Por @Alvy — 24 de Marzo de 2021

Ever Given at Suez Channel / VesselFinder

Ayer por la noche nos sorprendió la noticia de que un enorme barco carguero había encallado, bloqueando el Canal de Suez. Lo más raro del asunto es que está cruzado en medio del canal –no a la entrada ni la salida– en una «postura» cuando menos sorprendente. La noticia la hemos ido siguiendo a través de un magnífico hilo en la cuenta de Twitter de John Scott-Railton.

Ever Given at Suez Channel / VesselFinder

El atasco que ha montado a ambos extremos del canal de Suez, que conecta el Mediterráneo con el mar Rojo atravesando 163 km, es monumental, como puede verse en VesselFinder, con miles de otros barcos, incluyendo cargueros y petroleros, esperando para poder pasar; pérdidas de millones de dólares cada hora que pasa sin circulación. El Ever Given es uno de los cargueros más grandes del mundo –concretamente está en el puesto #13– con sus 400 metros de eslora, 60 de ancho y 220.000 toneladas de desplazamiento. Puede transportar más de 20.000 contenedores TEU.

El asunto es además altamente sorprendente por las circunstancias. Todavía no se tiene muy claro qué pasó, pero se habla de apagón eléctrico y de una racha de viento como posibles circunstancias. Por otro lado, como es sabido, cuando un barco llega a puerto o atraviesa un canal los capitanes dejan su control en manos de los prácticos del puerto, que conocen la zona y se encargan de las maniobras. Atravesar el canal requiere muchas horas, pero es suficientemente ancho para todas las embarcaciones y la posición en la que ha encallado el barco resulta altamente inusual: casi completamente de lado a lado.

De momento lo han intentado casi todo: remolcarlo con barco más pequeños, empujarlo… pero nada: es un coloso de tal tamaño que la operación resulta imposible. Al parecer el timón puede moverse pero el bulbo de proa parece que se ha clavado bajo tierra quizá 5 o 10 metros. Hay excavadoras trabajando en la zona «agrandando» el canal para que el Ever Given pueda salir.

En búsqueda de una alternativa, algunos cargueros han tenido que darse la vuelta buscando otra ruta (la más larga) sospechando que el problema puede tardar semanas o meses en resolverse.

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Por @Wicho — 23 de Marzo de 2021

Hace unos días entró en erupción el volcán islandés Fagradalsfjall. Millones de personas que trabajan en medios informativos de todo el mundo respiraron aliviadas ante un nombre tan sencillo –recuérdese si no el Eyjafjallajökull–. Pero quienes se llevaron un buen susto fueron quienes se dedican a la arqueología en el país. Y es que la lengua de lava que se ve avanzar hacia la derecha en el time lapse de arriba se dirigía hacia lo que los registros indicaban como posible sitio de un enterramiento pre-cristiano.

Pero como no había seguridad de si lo era o no pues no quedó más remedio que ir a comprobarlo in situ al más puro estilo Indiana Jones. Sí, esos puntos negros que se ven a la derecha de la lengua de lava y encima del montículo cubierto por vegetación en el que se suponía que estaba el enterramiento en cuestión son personas:

Arqueólogos vs lava – Dr. Emily Lethbridge
Arqueólogos vs lava – Dr. Emily Lethbridge

Así que, en cuanto recibieron permiso, un arqueólogo hizo una inspección de la zona –que nunca había sido explorada en persona– en buscar del posible entierro y de otras indicaciones de que pudiera haber restos arqueológicos. La idea era, de haberlos, registrar su posición para, eventualmente, volver y rescatarlos de debajo de la lava. Pero finalmente no había ni enterramiento ni ningún otro tipo de resto de interés arqueológico; las referencias documentales que había eran desde un principio un tanto endebles pero no hay como comprobar las cosas.

Eso sí, si sigue saliendo lava es posible que en las próximas semanas desborde el valle en el que está ahora y entonces sí pondría en peligro sitios con restos arqueológicos conocidos.

(Vía Dr. Sarah Parcack).

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