Por @Alvy — 23 de Octubre de 2020

El canal de SpeedFreakLS2, autodenominado «maestro electricista», es una de esas pequeñas joyas que a veces se encuentran por ahí. Tiene unos cuantos vídeos explicando su trabajo reparando instalaciones eléctricas en parques eólicos y subestaciones. Sin prisa pero sin pausa realiza un trabajo que parece fácil pero no debe serlo, entre otras cosas por el riesgo que supone estar rodeado de cables por los que viajan decenas de miles de voltios y amperios. Un error y ¡zas! (Más sobre esto al final).

En el primero de sus vídeos con el que me topé explica en poco más de diez minutos la reparación de un cable enterrado en un parque eólico que por alguna razón se ha petado en algún punto entre las turbinas y las subestaciones: 35.000 voltios que ya no llegan a su destino. El zumbido siempre presente en la subestación es tan característico como acongojante, aunque supongo que te acostumbras.

El lenguaje es bastante técnico pero se escucha cómo habla de relés, tomas de tierra, interruptores, controladores, voltajes, amperajes y demás. Por uno de los dispositivos de control se ve cómo ha habido un «pico» de 17.000 amperios, suficiente para fulminar lo que se ponga por delante, cable incluido en algún punto especialmente débil. Los dispositivos de detección de fallos de la instalación actúan en unas pocas decenas/cientos de milisegundos; conectando un ordenador se puede analizar qué ha sucedido exactamente y en qué momento.

Tras descartar diversas secciones el protagonista llega a aislar el problema en tres posibles tramos entre las turbinas y la subestación. Entonces [07:35] entra en escena la máquina VLF cuyo funcionamiento es tan espectacular como interesante. Básicamente sirve para encontrar dónde está el problema en el cable enterrado. El aparato carga un gigantesco condensador que al descargarse con un Gran Botón Rojo emite una baja frecuencia (menos de 0,1 Hz) que resuena con un sonoro ¡tumb! Repitiendo y siguiendo el ruido ¡tumb! ¡tumb! se puede acotar dónde está el problema literalmente «caminando por el prado».

En el final del vídeo hay premio: se ve la foto cable cortado donde indicaba la máquina VLF; chamuscado y reventado. Tras el apropiado empalme con un cable nuevo queda reparado. Es interesante que el cable estropeado se envía para una especie de «análisis forense» para aprender sobre el fallo para la siguiente vez.

Otro de los detalles llamativos de todo el vídeo además del zumbido es la enorme cantidad de medidas de seguridad que toman antes de acercarse a los cables: gigantescas palancas que son interruptores, tomas a tierra «por si acaso» e incluso candados con llaves para impedir físicamente que alguien conecte el cable equivocado mientras los técnicos trabajan.

En el canal hay más videos sobre otros tipos de instalaciones y reparaciones, «visitas guiadas», arranques de nuevas subestaciones y cosas así. Un canal peculiar y definitivamente muy friki/nerd, que hará las delicias de los amantes de los vídeos de «Cómo funcionan las cosas», en este caso con un día-a-día del trabajo de quienes consiguen que el deseado jugo eléctrico nunca deje de fluir hasta nuestras casas.

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Por @Alvy — 22 de Octubre de 2020

How to Make Your Restaurant or Bar Menu in a QR Code — QR Menu Creator

QR Menu Creator es un servicio de esos que hacen una sola cosa y la hacen fácil y bien: crear un menú de restaurante, una lista precios o similar y guardarla para que se puede acceder a ella con un código QR. Es totalmente gratuito y ha sido creado por @levelsio.

El caso es que la llegada de la pandemia supuso para muchos locales la desaparición de los menús en papel, una responsabilidad que se ha transferido a las cartas accesibles desde el teléfono móvil. Esto ha ha hecho que los códigos QR han tenido un extraño resurgir tras debatirse entre la vida y la muerte. Llegas, apuntas con la cámara al QR, aparece el menú en pantalla y ya está.

La forma de usar QR Menu Creator es totalmente visual y muy simple: se elige el tipo de letra, se sube un logo, se pone nombre al menú y finalmente se añade el texto de la lista de comidas o productos. La forma de introducción los textos y detalles es mediante unos códigos muy sencillos: el asterisco (*) para indentar, la barra vertical (|) para alinear los precios y las barras cruzadas (#) para separar secciones. Según se escribe, se ve cuál será el resultado.

Como además se pueden incluir emojis diversos en el texto la cosa puede quedar muy simpática, además de legible e informativa. Y accesible para cualquier dispositivo móvil, que es de lo que se trata. La URL que se genera se puede guardar para volver y hacer añadidos o modificaciones; más fácil imposible.

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Por @Alvy — 22 de Octubre de 2020

James Randi (CC) Steve Jurvetson

Todo aquel que crea en la telequinesis, que por favor levante mi mano.

James Randi

Hoy amanecimos con la triste noticia de que ayer falleció James Randi a los 92 años. El venerable mago, ilusionista, escritor, escéptico y azote de magufos murió de viejo, algo tan inusual hoy en día como su inusual vida, que dedicó en buena medida a combatir todo tipo de fraudes: parapsicología, pseudociencia, homeopatía y todo tipo de cosas raras.

Hay un precioso documental de Justin Weinstein sobre su vida y obra titulado A Honest Liar: Truth and Deception in the Life of James «The Amazing» Randi, que aunque tiene cinco años sigue siendo muy actual.

Randi comenzó su carrera como mago y escapista (al estilo Houdini) y durante décadas se ha disfrazado de «personajes» para infiltrarse en sus círculos. Ha retado a médiums, espiritistas y «gente con poderes» para luego desenmascarar todos y cada uno de sus trucos, siempre con un estupendo sentido del humor. Porque, como decía el divulgador Martin Gardner, «para desenmascarar a un embaucador no hace falta meterlo en una habitación con científicos e instrumentos, sino que le observe un buen mago».

Parte de su legado son cientos de documentos en forma de vídeos, charlas, entrevistas y escritos, muchos de los cuales pueden encontrarse en la fundación que lleva su nombre, la James Randi Educational Foundation. Una de sus acciones más famosas fue el reto del millón de dólares a quien demostrara tener «poderes paranormales», una prueba a la que muchos magos (y magufos) intentaron superar pero sin éxito. El reto por cierto lo superaron Matt Blaze y Jutta Degener, dos criptólogos, pero luego declinaron recibirlo tras explicar cómo lo superaron). Randi azotó sin piedad con sus discursos y explicaciones a Uri Geller –el que «doblaba cucharas» con el poder de la mente– y a otros personajes de similar calaña.

Aquí hay algunos obituarios sobre Randi:

{Foto (CC) Steve Jurvetson @ Wikimedia}

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Por @Alvy — 21 de Octubre de 2020

A través de un vídeo de Half-Asleep Chris me enteré de la existencia de los billetes de cero euros, una curiosidad rara e interesante que anda por ahí entre los coleccionistas y frikis de estas cosas. Eso sí: no son nada oficial ni nada que se le parezca; ni el Banco Central Europeo ni los países miembros del espacio económico tienen nada que ver.

Al parecer se trata de una iniciativa ingeniosa de una empresa (¿o varias?) para crear billetes a modo de souvenirs con imágenes icónicas de países y plasmarlas en el mismo estilo que los billetes de euro. Entre las curiosidades de estos billetes están que tienen tamaños, colores y diseño similar al de los euros auténticos. En algunos el papel es «parecido», otros son más bien estilo postales. Algunos tienen hasta hologramas de seguridad y la famosa constelación EURión o Anillos Omron, medidas de seguridad y anticopia de las que hemos hablado por aquí alguna vez.

Los países de la zona Euro tienen todos ellos una versión «alternativa» de billetes de cero euros: Francia con la Torre Eiffel, España con la Sagrada Familia y la Catedral de Santiago de Compostela, Finlandia con Santa Claus… Lo habitual. Curiosamente también hay billetes de «0 euros» para países que no usan el Euro: Gran Bretaña (con el Big Ben y la noria London Eye), Islandia o Noruega. Incluso hay «euros de Turquía» y de los Estados Unidos.

Estos billetes resulta que tienen incluso varias webs «oficiales»« (es difícil saber cuál es la buena si acaso alguna lo es): 0EuroBankNotes.eu, Euro-SouvenirScheine.de, Zero Euro @ BankNoteWorld o EuronoteSouvenir.ie. Ojo que todas parecen tiendas y algunas no tienen ni el «candadito» de seguridad SSL. (¡No fiarse demasiado!) Los coleccionistas los compran y venden también en sitios como eBay y de segunda mano. Algunos parece ser que tuvieron tiradas cortas y son muy codiciados. (O a lo mejor eso es lo que dicen los coleccionistas para hacer que suba el precio y venderlos más caros.) Algunas máquinas expendedoras en lugares turísticos los venden a 3 euros.

Mi historia favorita de todo esto es que uno de los billetes de Francia está dedicado a unos delfines del Marineland, el parque acuático que sufrió unas inundaciones tremendas en 2015. Ese incidente hizo que por desgracia murieran orcas y delfines por doquier, entre otros seres acuáticos que vivían allí, como tiburones, tortugas, rayas y diversos peces.

Sea Park Fire / The I.T. Crowd

¿Un parque acuático inundado? ¡WTF! Imposible no recordar la historia de Roy en The I.T. Crowd (Los informáticos) intentando recrear obsesivamente cómo pudo ser que los padres de su novia murieran en el incendio del parque acuático Sea Park.

En fin, cosas más raras se han visto, como construir los inexistentes monumentos de los billetes tan solo para dar fama a una localidad y cosas así. A quien le gusten los billetes por cuestiones artísticas que no tanto pecuniarias seguro que le encantará conseguir alguno de estos.

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