Por @Alvy — 1 de Junio de 2020

I Miss The Office

En los nuevos tiempos el teletrabajo es superior el trabajo de oficina: mucha gente puede hacer lo mismo con un portátil y un teléfono con la ventaja de no contagiarse de un virus potencialmente mortífero. Pero para quienes echan de menos el «ambientillo» Fred y Vali, de la Kids Creative Agency, han creado I Miss The Office, un simulador de ambiente de oficina. Ruiditos incluidos.

Tan solo hay que visitar la página y elegir con los botones de abajo cuantos avatares te acompañarán en la simulación; el máximo es diez, que tampoco hay que abusar. Son todos figuras geométricas. Aparte de eso los objetos de la representación se pueden pulsar, y al hacerlo emiten sonidos: ruido de fotocopiadora, de máquina del agua, de teléfonos sonando.

Si en Netflix triunfó Chimenea en tu hogar, del que surgieron divertidas variantes, o hay quien se relaja con vistas del espacio… ¿Por qué no? Quien no se consuela y encuentra el limbo de la relajación con sus sonidos favoritos es porque no quiere.

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Por @Alvy — 31 de Mayo de 2020

Maletín nuclear / Nuclear Football

En la Atomic Heritage Foundation encontré una referencia al legendario «maletín nuclear». Era –y sigue siendo– un invento de la época de la Guerra Fría que permitía al Presidente de los Estados Unidos ordenar un ataque nuclear llegado el momento. La idea, como hemos aprendido en las películas, era que alguien se dio cuenta de que si está metido en reuniones y líos diversos en su papel de Comandante en Jefe no siempre estará claro a quién debe darle la orden y cómo se realizaría la verificación de su validez.

La solución que encontraron en los años 60 fue crear un maletín especial llamado cariñosamente football (balón de fútbol o balón nuclear, aunque «maletín nuclear» suena ciertamente mejor) con un código secreto que sólo él conoce o lleva encima: una tarjeta/papel con el denominado «código de oro» o, en palabras sencillas, «la galleta». El maletín, que hoy en día pesa 20 kilos, lo transporta siempre algún ayudante de los muchos que están siempre a su alrededor, para que lo tenga a mano… Que nunca se sabe cuándo puedes necesitar ordenar un ataque termonuclear global. En esta foto de Obama, por ejemplo, se ve a un militar con el famoso maletín a su derecha, junto al helicóptero.

De las muchas anécdotas que hay acerca del famoso maletín me quedo con una de las que mencionan: la vez que el presidente Jimmy Carter (1977-1981) se dejó el papel con los códigos en el traje que envió a la tintorería. Está recogida en el libro Sleepwalking to Armageddon: The Threat of Nuclear Annihilation:

Algunos presidentes prefieren llevar la galleta con los códigos encima, aunque esto no puede decirse que sea precisamente «un sistema a prueba de fallos». Al presidente Jimmy Carter se le olvidaron los códigos en el traje una vez que lo envió a la tintorería. Y es sabido que Bill Clinton, que prefería guardarlos en su cartera, perdió una vez la cartera.

Una vez se quiere lanzar y activados los códigos, que se transmiten por radio –botón rojo no hay, como tal– se pone en activa la cadena de mando hasta que la orden llega a los silos y submarinos, desde donde se lanza el ataque termonuclear definitivo. En esta cadena de mando, como aprendimos en Juegos de guerra hay siempre un protocolo de dos militares para cada operación, de modo que se garantice que se cumplen las órdenes y nadie se echa atrás o decide por su cuenta. Cosa a veces no viene del todo mal para evitar la destrucción total.

¡Ah! Es importante recordar que el código secreto de los silos, el 00000000 que se usó durante más de 20 años, ya lo cambiaron :-)

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{Foto (CC) MarcusBurns1977 @ Wikimedia}

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Por @Alvy — 13 de Mayo de 2020

La ronda de la noche

Esta versión de La ronda de la noche de Rembrandt la han fotografiada en el Rijksmuseum a hiperresolución, cosiendo minuciosamente todas las fotografías para completar una sola imagen de 44,8 gigapíxeles. Eso sí que es alta resolución.

En el ímprobo trabajo tomaron 528 fotografías (24×22) de unos 88 megapíxeles cada una, totalizando 44.804.687.500 píxeles con una resolución de unas 20 micras (0,02 mm) por píxel.

La ronda de la nocheLa interfaz para visualizar la imagen es además muy ágil y fluida y se puede disfrutar de todos los detalles con cualquier navegador web usando el ratón. Se puede ver cada detalle, cada pincelada y cada rasguño en la pintura. De hecho dándole al zoom son bastante evidentes las señales del paso del tiempo sobre su superficie y ahora tras haberla hiperfotografiado se la llevarán a restaurar. Y dentro de unos años veremos las diferencias.

(Vía Kottke.)

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Por @Wicho — 8 de Mayo de 2020

Acta de rendición militar de Alemania del 7 de mayo de 1945
Acta de rendición militar de Alemania del 7 de mayo de 1945

A las 2:41 del de 7 de mayo de 1945 el coronel general Alfred Jodl firmaba en Reims, Francia, la rendición incondicional de Alemania en la Segunda Guerra Mundial. El Acta de rendición militar especificaba que todas las autoridades militares, navales y aéreas alemanas así como todas las fuerzas bajo su control cesarían las operaciones a las 23:01 del día 8.

Sin embargo las autoridades soviéticas consideraron que el texto de ese documento no era aceptable porque no decía explícitamente que las fuerzas armadas alemanas tuvieran que deponer sus armas y entregarse. Además, argumentaron, el general Ivan Susloparov, no había recibido aún autorización para firmarlo en el momento en el que lo hizo. Por otro lado querían que la firma de la rendición alemana tuviera lugar físicamente en un lugar representativo, no en una ciudad de otro país aunque hubiera estado ocupado.

Así que a las 21:20 del día 8 el mariscal de campo Wilhelm Keitel volvió a firmar la rendición de Alemania en Berlín, que aunque estaba redactada en términos ligeramente diferentes también tenía efecto a las 23:01 de esa misma noche, igual que estipulaba el documento firmado por Jodl.

Wilhelm Keitel firmando la rendición el 8 de mayo de 1945
Wilhelm Keitel firmando la rendición el 8 de mayo de 1945

Por eso en la mayoría de los países que lo celebran el 8 de mayo es el Día de la Victoria en Europa. Pero en la Unión Soviética –y luego en Rusia– y otros países de su ámbito se celebra el día 9 porque en el momento de la firma allí ya era día 9.

Faltaban aún, sin embargo, casi cuatro meses y los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki para que Mamoru Shigemitsu, el ministro de exteriores japonés, firmara la rendición de su país el 2 de septiembre de 1945, aunque la rendición del país se había producido el 15 de agosto.

Aunque el Tratado de Paz de San Francisco entre las Fuerzas Aliadas y Japón no se firmó hasta septiembre de 1951, entrando en vigor el 28 de abril de 1952. Sólo la URSS no lo firmó; habría que esperar al 19 de octubre de 1956 para que ambos países firmaran la paz.

No deja de ser como para pensarlo un par de veces que este aniversario llegue cuando la humanidad está envuelta, a causa de la COVID–19, en la peor crisis que hayamos vivido desde entonces con, quizás, la excepción de la pandemia de la gripe de 1957-1958.

Deberíamos tener siempre presente lo que puede pasar cuando nos empecinamos en dar importancia a las cosas que nos separan en vez de centrarnos en las que nos unen.

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