Por @Alvy — 27 de Abril de 2021

Limpiar malas hierbas (sic.) es un trabajo sucio, pero alguien tiene que escardar la tierra de cultivo para que crezcan las cosechas. Aunque hemos visto alguna vez que hay quien utiliza tractores lanzallamas la solución de Carbon Robotics es un poco más sutil y elegante: un vehículo autónomo que dispara unos poderosos láseres situado en la parte inferior mientras recorre los campos de un lado a otro, sin intervención humana.

Este chismes es claramente muy de «esto es el futuro» porque en la web comentan que utiliza inteligencia y visión artificial, 12 cámaras, poderosos láseres de 150W, un sistema de apunte preciso de 3mm en tiempo real capaces de disparar cada 50 milisegundos y puede funcionar 24/7, día y noche (cubre unos 6-8 hectáreas diarias). La navegación autónoma se controla mediante GPS con una precisión de unos 2 metros.

La ventaja de estos expeditivos métodos –ya sean láseres o lanzallamas– es que evitan tener que usar herbicidas y pesticidas, lo cual contamina menos el medio ambiente por un lado y permite mantener los terrenos en mejor estado por otro. También hace que las cosechas sean más productivas, porque hay más productos y menos desperdicios. Y como el vehículo robótico funciona solo, ahorra costes de (supongo que habrán hecho los cálculos). Sus creadores dicen que estará listo para ponerse a la venta en 2022.

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Por @Alvy — 21 de Abril de 2021

Donal Boyd y Frank Nieuwenhuis han montado esta pequeña película documental llamada Volcán para el pueblo sobre la experiencia colectiva de conexión humana con la naturaleza que han vivido en Islandia tras la erupción del volcán Fagradalsfjall el 19 de marzo de este año.

Según cuentan, la gente comenzó al poco a ir allí como quien va a darse un paseo por el campo –al fin y al cabo Islandia es tierra de volcanes– y no dejaron de acudir en masa en ningún momento, de modo que era imposible experimentar en soledad el fenómeno. Los arqueólogos vivieron el fenómeno con cierto agobio porque la lava amenazaba unos enterramientos.

La gente ha utilizado calificativos para lo vivido como «una especie de festival», «una actuación del volcán», «la conexión con nuestra humanidad» y como no está claro si el fenómeno duraría unos días semanas, meses o años nadie quiso perdérselo. La cosa tenía un poco de arriesgada, porque la lava, las llamaradas y las erupciones suelen ser imprevisibles, así que más de uno podría haber acabado achicharrado incluso habiendo mantenido cierta distancia.

El vídeo está bonito y en él la gente se pone muy mística cuando es entrevistada: «es como estar viendo la creación del Sol y los planetas», «así fue la creación de Islandia», «es como redescubrir el fuego», «reconectar con nuestros orígenes». Desde luego un momento excepcional para un fenómeno que no por infrecuente sigue resultándonos enigmático y digo de experimentar de cerca.

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Por @Alvy — 17 de Abril de 2021

Ranked: The 100 Most Spoken Languages Worldwide

En Visual Capitalist tienen esta gigantesca infografía con los 100 idiomas más hablados del mundo en la que las líneas indican las derivaciones e influencias y los colores las regiones en las que se habla cada uno de ellos.

El número de personas que hablan cada idioma es proporcional al tamaño de los círculos, donde los puntitos representan el porcentaje de hablantes nativos frente al total de gente que habla y entiende ese idioma.

El inglés es el #1 (unos 1.132 millones de hablantes) seguido de cerca por el chino mandarín #2 (1.116 millones), el hindi #3 y el español, que lo hablamos 564 millones de personas de las cuales 460 millones lo tenemos como lengua materna. Luego vienen el francés #5, el árabe #6, el bengalí #7 y el ruso #8.

Los datos proceden de la lista Ethnologue 200 que recoGe los 200 idiomas más hablados. Tan sólo hay 13 idiomas hablados por más de 100 millones de personas, aunque según calcula la propia Ethnologue hay algo más de 7.000 idiomas distintos, aunque como suele pasar todo depende de cómo se definan y cuenten, claro.

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Por @Alvy — 8 de Abril de 2021

Canal de Nicaragua y el Canal de la Patagonia

¡Más megaconstrucciones de canales imposibles! A raíz de la historia sobre el Canal de Israel nos escribió Patricio de Bahía sin fondo –un blog sobre «cosas inesperadas»– para que leyéramos la historia del Canal patagónico para unir los océanos Atlántico y Pacífico. A raíz de esa lectura encontré también la del Canal de Nicaragua, otro imposible de la época. Esto deja entrever que como ya suponíamos la gente no deja de tener ideas de megaproyectos en cualquier época y lugar.

Esta es la breve historia de estas utopías que se quedaron en nada:

Canal de la Patagonia

El Canal de la Patagonia fue un proyecto promovido por Antonio Rodríguez del Busto en la década de 1920 para unir el Golfo de San Jorge, en Argentina, con el Golfo de Penas, en Chile: 550 km de recorrido entre un extremo y otro, que pasaría por los ríos Baker y Fénix. Esto fue después de que se abriera el Canal de Panamá (1914).

Esa megaconstrucción hubiera requerido mover una cantidad ingente de terreno, parte de él bastante elevado, aumentar el nivel de ríos y lagos y construir un sistema de exclusas parecido al del Canal de Panamá, debido a la diferencia de altura entre los dos océanos. Teniendo en cuenta que el Cabo de Hornos no está tan lejos y se puede rodear, es normal que la idea no pasara del papel.

Propuestas para el Canal de Nicaragua

El Canal de Nicaragua por su parte es más reciente, aunque el conceto también puede encontrarse en documentos de principios del siglo XX. planteaba aprovechar el Río San Juan para llegar hasta el Caribe; 278 km en total, para los cuales se estudiaron diversas rutas, todas ellas notablemente más largas que las del Canal de Panamá que estaba relativamente cerca.

El «pequeño problema» de que el coste de este proyecto estuviera alrededor de los 25.000 millones de dólares –que básicamente es 25 veces más que el presupuesto anual del país– y motivos políticos y geoestratégicos «secretos» acabaron con él. Lo más sorprendente tal vez es que el proyecto llegara a arrancar: una empresa China lo puso en marcha en 2014, junto con varios subproyectos más, pero se cancelarían en 2018 de forma definitiva.

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