Por @Wicho — 16 de Julio de 2024

Impresión artística de RAMSES y Apofis pasando por las proximidades de la Tierra
Impresión artística de RAMSES y Apofis pasando por las proximidades de la Tierra – ESA-Science Office

No tenía en mi radar la misión RAMSES de la Agencia Espacial Europea (ESA) pero hoy mismo el Programa de seguridad de la agencia ha recibido el visto bueno para empezar a preparar su lanzamiento. Su objetivo: acompañar al asteroide Apofis en su paso por las proximidades de la Tierra en 2029. La decisión de comprometerse a fondo con la misión tomará en la reunión del Consejo Ministerial de la ESA de noviembre de 2025.

Para cumplir con sus objetivos RAMSES (Rapid Apofis Mission for Space Safety, Misión rápida [a] Apofis para la seguridad espacial) tiene que ser lanzada en abril de 2028 para llegar a Apofis en febrero de 2029, dos meses antes de su aproximación máxima a nuestro planeta, que se producirá el 13 de abril.

Con los tiempos que normalmente se manejan en el desarrollo de misiones espaciales 2028 es casi pasado mañana y parece casi imposible que pueda estar lista a tiempo. Pero RAMSES jugará con dos importantes ventajas.

Una, que utilizará buena parte de la tecnología ya desarrollada y lista para la misión HERA cuyo lanzamiento con destino al asteroide doble formado por Dídimo y Dimorfo está previsto para octubre de este mismo año, así que no parte de cero ni mucho menos. La otra, que Apofis viene hacia nosotros, con lo que no hay necesidad de andar persiguiéndolo por medio sistema solar.

Así, RAMSES, aparte de los instrumentos que lleve a bordo, portará dos CubeSat que liberará en las proximidades de Apofis. Eso nos permitirá estudiar el comportamiento del asteroide según se acerca y luego aleja de nuestro planeta, comparando el antes y el después.

Impresión artística de la apariencia de Apofis
Impresión artística de la apariencia de Apofis – The Planetary Society; CC BY-NC 3.0

Apofis tiene unos 375 metros de diámetro y un periodo orbital de un poco menos de 324 días. En el momento de su descubrimiento en 2004 se le asignó un 2,7 % de riesgo de impacto en 2029 y tampoco se podían descartar impactos en 2036 o 2068. De hecho había indicaciones de que el paso de 2029 podía modificar su trayectoria de tal forma que provocaría un impacto seguro en 2036, impacto que sería devastador. Aunque según hemos ido haciendo más y mejores observaciones de su trayectoria desde marzo de 2021 sabemos que no hay riesgo de impacto durante al menos los próximos cien años.

Pero en 2029 pasara a tan sólo 32.000 kilómetros de la superficie de nuestro planeta. Eso hará que la gravedad de nuestro planeta lo deforme, quizás provocando seísmos y avalanchas. Y puede que incluso se vea modificada la forma en la que gira sobre si mismo.

Lo que pasará con toda seguridad es que la gravedad de la Tierra hará que su órbita se vea modificada de tal forma que Apofis pase de pertenecer al grupo de los asteroides Atón, aquellos que cruzan la órbita de la Tierra y tienen órbitas alrededor del Sol que son más pequeñas en anchura total que la de la Tierra, a pertenecer al de los asteroides Apolo, aquellos que atraviesan la órbita de la Tierra pero tienen órbitas alrededor del Sol más amplias que la de nuestro planeta.

Y por primera vez en la historia sabemos de esta visita tan cercana de un asteroide potencialmente peligroso con tiempo, lo que nos permitirá estudiarla con todo tipo de instrumentos desde tierra. Y, si RAMSES despega a tiempo, desde el espacio. Por la cuenta que nos tiene saber todo lo posible de cómo se comportan los asteroides al acercarse a nuestro planeta. No vaya a ser que uno nos la líe alguna vez. Porque no es que estemos muy preparados.

Está previsto que se una a RAMSES la misión OSIRIS-APEX de la NASA, que no es otra cosa que la sonda antes conocida como OSIRIS-REx en una nueva misión tras haber traído de vuelta a la Tierra muestras del asteroide Bennu. Como sus instrumentos de a bordo siguen funcionando tiene todo el sentido seguir utilizándola. Pero por las cosas de la mecánica orbital y la potencia de sus motores no llegará a las proximidades de Apofis hasta después de la máxima aproximación de Apofis a la Tierra.

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Por @Alvy — 10 de Julio de 2024

Un libro de instrucciones, mantenimiento y procedimientos para la vivienda, una idea prácticaJustamente estos días de asueto que estoy de mantenimiento y reparaciones hogareñas me he cruzado con The Butler’s Book («El libro del mayordomo») una especie de «manual de instrucciones de la vivienda». Me encanta el concepto por lo práctico: un libro en el que se anotan todas las características, marcas, modelos, teléfonos de contacto, proveedores y demás datos de la vivienda y los objetos que hay en ella, especialmente compañías del gas, luz, seguros, alarmas… Pero también sobre el fontanero, el cerrajero, quien instaló las ventanas… Esos contactos importantes que se necesitan muy de vez en cuando pero que conviene no perder.

La idea es que toda esa información esté recopilada de forma completa metódica, incluyendo las fechas de los elementos que requieren mantenimiento (incluyendo las goteras), la ubicación de los elementos importantes (fusibles, llaves de paso del agua, desagues). Una minuciosidad que para sí querría Marie Kondo, que sin duda asentiría orgullosa ante tamaño despliegue de cuidados detalles. Tan solo se puede superar añadiendo procedimientos paso a paso como «desconectar el fluido eléctrico», «abrir el paso de agua» o «conectar la alarma», como si fuera para un visitante que alquilara la vivienda.

El autor de la anotación ofrece incluso una hoja de Google ( Butler’s Book Template) que puede servir de guía. Es una mera orientación porque muchos elementos populares en Estados Unidos y otras tierras no son tan comunes en España, como las fosas sépticas, los canalones y su limpieza o los trituradores de basura. Pero lo importante es el conceto y personalizarlo y completarlo con detalle puede ser una gran idea.

Como bonus puedo ofrecer un par de trucos extra. Yo suelo fotografiar las etiquetas de cualquier electrodoméstico que entra en casa (nevera, televisor…) Esto sirve tanto para guardar la marca y modelo como el número de serie, para el seguro del hogar o en caso de robo, y a partir de esa info es fácil incluso buscar en internet y conseguir los manuales en PDF. Además de eso, ChatGPT es increíblemente capaz de encontrar información a partir de fotos de aparatos viejos, identificando modelos y más información al respecto.

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Por @Alvy — 8 de Julio de 2024

Un corte transversal detallado en forma de ilustración de la Ciudad amurallada de Kowloon de Hong Kong

Con una densidad equivalente a 1,3 millones de personas por km², en la Ciudad Ciudad amurallada de Kowloon vivían unas 35.000 personas (50.000 según otras fuentes en la propia Wikipedia). Era una especie de gran hormiguero humano con pequeños apartamentos en sus 13-14 plantas en su interior y tiendas, fábricas y negocios. Era un conjunto de bloques de edificios que se ha visto en muchas películas y series; por encima de él, a muy baja altura, pasaban los aviones del aeropuerto cercano.

La ilustración, obra de Hitomi Terasawa, es sencillamente espectacular, con 19.000 píxeles de ancho por 3.500 de alto es una reproducción de la publicada en Kowloon City: An Illustrated Guide (1997) y aunque está en japonés hay algunas explicaciones de los detalles en la página web en que está albergada. Se habla de que antes de su demolición en 1994 vivían 1,3 personas por metro cuadrado (téngase en cuenta que era un conjunto de rascacielos) y se puede ver cómo cada apartamento estaba aprovechado al máximo, con objetos colocados del suelo al techo ocupando cada centímetro cuadrado.

En las terrazas de los bloques de edificios –artificialmente unidos con escaleras y pasadizos– había parques infantiles, antenas de televisión e incluso algún árbol; también había ropa tendida y gente construyendo plantas extra, por si las que había fueran pocas. La planta a pie de calle estaba llena de negocios: restaurantes, dentistas, tiendas de ropa e incluso fábricas. Era todo como un gigantesco «¿Dónde está Wally?» pero completamente real.

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Por @Wicho — 23 de Junio de 2024

Dos niños a contraluz frente a una hoguera
San Juan Coruña 2011 - Cuenta conmigo CC por Dani Vázquez

Hoy lo oiremos y lo leeremos repetido montones de veces, tanto a amigos, familiares, y conocidos como en los medios de comunicación, como por ejemplo aquí, y pasa año tras año… Pero por mucho que se diga, la noche de San Juan no es la más corta del año.

Y en cualquier caso tendríamos que especificar que hablamos de la noche más corta en el hemisferio norte. En el hemisferio sur sería la más larga. Pero tampoco.

La noche más corta del año se corresponde con la de aquel día en la que el Sol pasa más tiempo sobre el horizonte, lo que sucede en junio en el hemisferio norte y en diciembre en el hemisferio sur. Es el día del solsticio de verano, que por convención marca el principio de esta estación y que si en el hemisferio norte ocurre en junio en el hemisferio sur lo hace en diciembre.

El inicio del verano, en el hemisferio norte, puede darse, a lo sumo, en tres fechas distintas del calendario vigente, del 20 al 22 de junio. A lo largo del siglo XXI el verano –insisto, en el hemisferio norte– se iniciará en los días 20 o 21 de junio según fecha oficial española, siendo el inicio más tempranero del siglo el del año 2096, pues ocurrirá a las 8:34 del 20 de junio, y el inicio más tardío el de 2003, pues el verano entró a las 21:12 del 21 de aquel año.

Las variaciones de un año a otro son debidas al modo en que encaja la secuencia de años según el calendario gregoriano con la duración de cada órbita de la Tierra alrededor del Sol, el año trópico.

El calendario juliano, al que sustituyó al gregoriano, consideraba que el año trópico estaba constituido por 365,25 días, cuando su duración real es de 365,242189, lo que suponía un desfase de un poco más 11 de minutos al año, de tal forma que para 1582, cuando se instituyó el calendario gregoriano, el desfase era ya tal que el solsticio de verano de aquel año cayó en el 12 de junio.

El calendario gregoriano, además de recuperar los 10 días perdidos, ajusta la duración del año a 365,2425 días y también cambió la norma de los años bisiestos, que en lugar de cada cuatro años como en el juliano hace que se exceptúen los años múltiplos de 100, a excepción de los años múltiplos de 400, que sí son bisiestos.

Así que por eso baila un poco la fecha en la que cae el principio del verano y la noche más corta del año… Pero desde que está en uso el calendario gregoriano nunca será la noche de San Juan, por mucho que nos empeñemos en decirlo.

Lo que sí es cierto es que al principio de nuestra era, antes de que se aplicara la corrección del calendario gregoriano, el solsticio de verano sí podía caer en el 23, 24, o incluso el 25 de junio, de ahí el origen de la confusión.

Por cierto que es lógico pensar que el día más largo del año es también el día en que el Sol sale más pronto y se pone más tarde, pero en realidad no es así.

Nuestros relojes están ajustados a un día solar medio, pero al ser la órbita de la Tierra elíptica su velocidad de desplazamiento por ella va cambiando a lo largo del año, lo que combinado con la inclinación de su eje de rotación hace que haya un cierto desfase entre las horas que marca el reloj y la posición del Sol, desfase que se puede calcular con la ecuación de tiempo.

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