Por Nacho Palou — 29 de Agosto de 2016

El estudio artístico japonés h220430 diseñó la Mushroom Lamp (Lámpara hongo) en 2012 siguiendo la filosofía de trabajo del grupo. El estudio h220430 —que toma su nombre de la fecha de su fundación incluyendo la era actual en Japón— trabaja «combinando un diseño principal y funcional del objeto con un diseño secundario que comunica un mensaje.»

En este caso el mensaje tiene que ver con la conveniencia de que el público se replantee, a partir de un objeto cotidiano, «los desafíos y las dificultades que suponen la degradación del medio ambiente y los conflictos bélicos». También la necesidad de discutir y de abogar por la eliminación de las armas nucleares. Y de paso «iluminar los corazones de quienes apuestan por la paz en el mundo», explican.

Por tanto la Mushroom Lamp está «dedicada» a las miles de armas nucleares que todavía danzan por ahí y en cantidad suficiente como para «destruir el mundo varias veces» como suele decirse. Aunque no sea literalmente cierto: para desbloquear ese logro al parecer harían falta unas cuantas más de las que tenemos.

En cualquier caso, años después del fin de la Guerra fría las armas nucleares todavía son un «riesgo real». Nueve países disponen de entre 10.000 y 15.000 armas nucleares (1) (2) (3), una cantidad ingente, aunque muy por debajo de las 60.000 que llegó a haber en los años de 1980, de estas anticuadas, caras e innecesarias reliquias del pasado que, sin embargo, tal vez nos han permitido llegar hasta aquí.

Vía The Creators Project.

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