Por @Alvy — 16 de Noviembre de 2019

Auditus: una herramienta para auditar el correcto contraste de los botones de las páginas web

Encontré Button Contrast Checker de la compañía portuguesa Aditus haciendo algunas comprobaciones sobre el contraste de textos, enlaces y botones de algunas páginas web. Es una herramienta gratuita y muy sencilla que audita si los botones de una web son accesibles, básicamente porque haya suficiente contraste entre el color del fondo y del texto o iconos como para que sean fácilmente legibles.

Los resultados de cada elemento pueden variar entre AAA (excelente), AA (bueno), A (aprobado raspado) y FAIL (problema). Lo mejor es que se enumeran todos los elementos en cuestión e incluso se indica un índice estándar numérico de las WCAG (Web Content Accessibility Guidelines), que tiene en cuenta los tamaños de iconos y textos y tonos de color.

Auditus: una herramienta para auditar el correcto contraste de los botones de las páginas web

Probando ligeras variaciones de los colores elegidos se puede muchas pasar de A a AAA y mejorar la página notablemente, pero ojo: puede suponer una pequeña batalla entre el diseño más puro y la accesibilidad, claro. Lo ideal sería al menos eliminar todos los FAIL que harían que personas con dificultades de visión no pudieran navegar correctamente por la página.

En la misma página en que se ofrece este servicio gratuito hay también otro de Accesibilidad en general que entiendo debe ser de pago.

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Por @Alvy — 10 de Noviembre de 2019

La evolución de las barras de desplazamiento / Sebastian Mato

Sébastien Matos ha creado esta curiosa recopilación sobre la evolución de las barras de desplazamiento entre 1981 y 2015. Básicamente se ha recorrido algunas versiones de sistemas operativos con interfaces gráficas, no sólo MacOS y Windows sino también AmigaOS, NeXTSTEP y Lisa OS y «capturado» cómo son los scrolls en cada uno de ellos.

Con el tiempo su aspecto se ha ido simplificando, como cabría de esperar, aunque hay dos elementos comunes: el ascensor y las flechas. Algo que también tiene sus variaciones: a veces el ascensor cambia de tamaño según la cantidad de contenido, a veces tiene un manejador en el centro… El propio nombre indica que las barras de scroll verticales vencen por mayoría a las horizontales, mucho menos usados. (Irónicamente, el interactivo de Matos utiliza scroll horizontal.)

¿Y qué decir de las flechas? Lo cierto es que son tan obvias (para ir arriba, arriba, para ir abajo, abajo) que ya en 2011 se hicieron desparecer en MacOS Lion. En lugar de tener pequeños recuadros con flechas en los que la gente hace clic para desplazarse «un poco» se confía en técnicas como las ruedas de los ratones, los gestos y similares. Una versión divertida de las flechas es la de MacOS 8 que las tenía juntas en la esquina de la ventana; método raro donde los haya.

Para mi uno de los mayores avances en esta técnica han sigo los gestos y la simplificación, seguidos del scrollytelling, que podríamos traducir como narración por desplazamiento, que explica un contenido según quienes lo lean se muevan por él. Todavía espero alguna interfaz reconocimiento visual que permita el scroll automático siguiendo la mirada, pero que funcione de verdad y a nivel de sistema operativo. Así podríamos por fin dejar descansar los pulgares y concentrarnos en la lectura.

(Vía The Verge.)

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Por @Alvy — 8 de Noviembre de 2019

ABC Bookcase

En la estantería modular ABC Bookcase cada módulo es perfectamente cuadrado y apilable, pero tiene distribución interna con las formas de letras o números. Esto permite combinarlas para formar palabras y frases; luego se puede rellenar de libros y otros objetos decorativos.

ABC Bookcase

Es divertido que la estantería no tenga una forma obligatoria de «estantería de salón», lo que permite utilizar letras sueltas a modo de mesillas de noche, estanterías verticales en forma de torres y otras variantes, como mesas.

ABC Bookcase

Cómo colocar los libros y objetos en su interior depende un poco de las letras que se elijan: como con las letras del alfabeto, las hay regulares o irregulares, con espacios más o menos aprovechables según lo que se quiera «escribir». La D o la V son muy espaciosas; el 2 la S o la Z más sinuosas. La Q o la R son especialmente raritas. En cualquier caso es una opción divertida y alternativa a la clásica estantería Billy cuadradota tan habitual en las casas-Ikea.

(Vía Laughing Squid.)

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Por @Alvy — 31 de Octubre de 2019

Este videoclip no es algo convencional, como explica Max Cooper al hablar de él. Se trata de una colaboración con Martin Krzywinski titulada Aleph 2 que podría resumirse como «del 1 al infinito en seis minutos». Pero en realidad es mucho más que eso.

Lo que ve es una representación numérica del trabajo de George Cantor y proporciona una visión acerca de algunas ideas exóticas. El video comienza contando los números naturales: 1, 2, 3, etcétera. Esta lista continúa para siempre, pero puede considerarse como una entidad única: el «conjunto» infinito de números naturales (…) Este primer (y más pequeño) infinito se llama Aleph 0 (…) Los números reales, son más que los naturales, como demostró Cantor; la llamada cardinalidad del continuo, Aleph 1,que iría seguida por los conjuntos de subconjuntos de los reales: Aleph 2, etcétera (…) Esto puede sonar un poco impenetrable explicado de una forma tan resumida, pero la idea de Cantor permite ver la esencia de las técnicas que sientan al infinito sobre bases matemáticas firmes.

El vídeo está creado enteramente con números sobre una «pantalla de texto», aunque animado y acelerado para ir mostrando las progresiones de números y tipos de conjuntos de números de forma artística, aderezados con una música muy apropiada. Como bien dice el autor «parece un poco Matrix», y es que a veces las matemáticas tienen ciertamente algo de película de ficción.

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