Por @Alvy — 22 de Enero de 2023

TimeMyMeeting.com | Time your meetings with a fun twist!

TimeMyMeeting.com es un divertido cronómetro web con una única función: medir la duración de una reunión, pero con «gracia». Después de hacer clic comienza la cuenta y los comentarios que van apareciendo sobre el tiempo transcurrido tienen su doble lectura, por decir algo.

Los primeros aparecen lógicamente muy rápido y tienen que ver más bien con récords de velocidad: el de los 100 metros lisos, el tiempo que voló el primer avión de los Hermanos Wright o cuánto tarda un Fórmula 1 en parar en boxes. Luego la cosa se va ralentizando y cuando pasa de los 15 y 30 minutos es razonablemente más pausada.

Eso sí, si la cosa se alarga más allá de lo razonable –y «lo razonable» depende mucho de la idiosincrasia de cada grupo– las métricas comenzará a dispararse con duraciones de una, dos horas o más. Se aplicarían a reuniones que aburrirían tanto a las ovejas como a los mejillones del Cantábrico, por decir algo. Por eso hay que tener cuidado para que salte un: «con lo que está durado esta reunión podríamos haber visto El padrino». O, peor aún, la duración de alguna trilogía completa de El señor de los anillos o Star Wars, que todo puede ser. ¡Ánimo!

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Por @Alvy — 8 de Enero de 2023

Un braquiosaurio potando / Dinosaurs Without Bones / Anthony J. Martin

¡Puaaagggggg! En el libro Dinosaurs Without Bones (Dinosaurios sin huesos) de Anthony J. Martin hay un divertido y asqueroso cálculo sobre la fuerza generada por la pota/vómito/devuelto/emesis de un braquiosaurio. Debido a la altura y cantidad serían algo así como 68.000 Newtons por arcada. El megapuaaaggg.

El cálculo se basa en unos 50 kg de vómito cayendo desde 14 metros de altura, que es la altura a la que estaba la cabeza de esos afables y simpáticos animalicos, ya sabes, los cuellilargos de Parque Jurásico. Como los braquiosaurios era bichos que se alimentaban sólo de hojas –eso piensan los expertos– podemos suponer que de caerte encima su pota no te alcanzaría ningún tropezón. Pero eso no te libraría de un impacto mortífero como si te cayera un saco de espinacas de 50 kg en la cabeza, más que suficiente para una muerte tan asquerosa como épica.

Visto lo cual, y teniendo en cuenta lo mucho que le gustan a todo el mundo los dinosaurios, podemos añadir una nueva regla a las ya conocidas para moverse por esos mundos imaginarios: (1) No, si viajas en el tiempo no debes tocar nada ni pisar ningún insecto; (2) No, recrear un parque jurásico hoy en día no sería buena idea y a partir de ahora (3) Si acaso tuvieras un braquiosaurio mareado cerca, ¡procura no quedarte debajo si parece que va a vomitar!

(Vía Boing Boing + WTF, Scientific Papers¡puag!)

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Por @Wicho — 5 de Enero de 2023

Brian Moore, que como él mismo dice, juega con la tecnología para crear arte y productos que abordan la cultura popular, la sociedad y la propia tecnología, se ha fabricado un curioso dispositivo que verifica si cuando teclea LOL en realidad se ha reído fuerte antes.

LOL significa laughing out loud o laugh out loud, que en román paladino quiere decir partirse la caja (de risa). Pero Brian dice que se descubrió a sí mismo escribiéndolo muy a menudo sin que en realidad aquello a lo que estaba reaccionando le hubiera producido esa risa. Y que llegó a la conclusión de que se estaba desvirtuando el significado de las siglas.

Así que decidió construir un gadget al que bautizó LOL verifier –verificador de LOL– que cuando escribe LOL comprueba si antes efectivamente se ha reído. Si es así, no toca el texto. Pero si no, cambia ese LOL por otra expresión similar.

Para ello se grabó riéndose en más de cien ocasiones para entrenar un software de aprendizaje automático, aunque también tuvo que entrenarlo para reconocer y descartar los sonidos de su entorno de trabajo como el ruido de las teclas, etc.

¿LOL? ¿O tiene toda la razón Brian?

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Por @Alvy — 30 de Diciembre de 2022

Building a website like it's 1999... in 2022 - localghost

Advertencia:

¡Protección ocular!
¡Advertencia! No entrar en estos enlaces sin PROTECCIÓN OCULAR :-)

El serio pero divertidísimo Cómo construir un sitio web en 2022 como si fuera de 1999 de Sophie Koonin muestra cómo recrear con HTML, CSS y JavaScript algunas de las más aberrantes «ideas de diseño» que los más viejos del lugar utilizábamos en 1999 como si fueran lo más. Y es que aunque ahora denostemos todo aquello, no sin parte de razón, la Web era un lugar nuevo y raro, y la moda era utilizar:

  • Fondos oscuros porque sí
  • GIF animados como si no hubiera un mañana
  • Frames para la navegación y menús
  • Tablas para cualquier diseño con columnas
  • Efectos de texto: scroll, blink
  • Más efectos de texto, en especial… la Galería de WordArt
  • ¡Música de fondo! (por si todo lo anterior no era suficiente)
  • Efectos para el cursor del ratón
  • Webrings, como los también antiguos enlaces del Blogrolling
  • Libros de firmas; éramos pocos y parió la abuela

Creo que de la lista sólo se quedaron fuera los contadores de visitas, otro clásico de la época.

Sophie ha incluido algo de código para reproducir en navegadores modernos algunos de ellos efectos, incluyendo los de WordArt en CSS y otras ideas para aquellos obsoletos tags y estilos que ya no funcionan pero pueden «simularse», para suerte (o desgracia) de todos.

WordArt

Quien se aventure a intentar una recreación, que lo sepa: ahí hay dragones, de colores arcoíris, parpadeando y con música de fondo

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Se suponía que esto era el futuro | un libro de Microsiervos, por Alvy y Wicho

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