Por @Alvy — 17 de Noviembre de 2023

Este profesor de historia de Premodernist cuenta así con aspecto todo serio y profesional «cosas que hay que saber si viajas en el tiempo hasta la edad media». El estilo es directo y al grano, para nada youtuber –todo un avance– y se agradece la forma tan clara y detallada, casi de manual, acerca de todo lo importante que hay que conocer al respecto. Es una especie de visita guiada que podría venir en un VHS rayado antes de entrar en la máquina del tiempo, sea del tipo que sea.

Tal y como explica, el vídeo es aplicable para viajar hasta la Europa Medieval entre los siglos XI y XIV, una época razonablemente interesante. Lo normal sería viajar a ciudades, donde los forasteros serían mejor acogidos; desde luego a pueblos (donde vivía el 90% de la gente), ni menos a castillos, que serían como fortalezas privadas de la época, fuertemente protegidas y pensadas para ahuyentar a los extraños. Las ciudades ideales serían las de Inglaterra, Francia, Alemania y el norte de Italia.

Entre las cosas a tener en cuenta están:

  • Enfermedades. mejor ir vacunado de todo y aun así es bastante probable enfermar, sobre todo de infecciones gastrointestinales, por no hablar de algo peor, por ejemplo malaria.
  • Seguridad personal. lo ideal es viajar en grupo, porque viajar en solitario sería tan peligroso que sería raro salir con vida de cualquier enfrentamiento. Mejor ir armado con dagas y similares, claro.
  • Dinero. En aquella época lo normal era comerciar con monedas de plata, así que llevar plata para fundir / comerciar y cambiar por «dinero local» sería buena idea.
  • Tener una historia creíble. Para no levantar sospechas lo mejor sería tener una historia preparada acerca de dónde se viene, el lenguaje y acento que vas a usar, el motivo del viaje, tu «estatus social» y cosas así. Si no, la gente sospechará (y con razón)… y mal asunto.
  • Alojamiento. Hoteles como tales no hay; lo normal es acordar estancias en casas privadas, monasterios o tal vez posadas. La gente no tiene periódicos ni otras formas de entretenimiento, así que valoran que puedas contar historias o llevarles noticias del exterior para cuando cae la noche.
  • Comida. Se come lo que te ofrecen en los alojamientos, pero no hay que olvidar la opción de hacer sopa con lo que puedas comprar en el típico «mercadillo medieval» de la época.
  • Idiomas. Cada zona tiene su propio dialecto y lo malo es que el inglés o el francés de la edad media era bastante distintos y variaba de unas regiones a otras; como hoy en día pero a lo bestia. Y además es difícil saber hoy en día cómo era la pronunciación exacta. También existía la lengua franca o «idioma comercial» que permitía apañarse de aquella manera al viajar de un sitio a otro. Además de eso, el latín podía usarse como lengua de alto nivel cultural, por ejemplo en monasterios.
  • Raza y género. En aquella época no había racismo «como tal», pero un visitante de raza negra en Inglaterra despertaría curiosidad, así que lo mejor es tener la historia preparada de antemano («vengo del sur de Europa», o «del norte de África», «Oriente», etcétera.) Las mujeres también peregrinaban, así que podían ir de un sitio a otro, aunque no hay que olvidar las cuestiones de seguridad y, nuevamente, nunca viajar solo o sola.
  • Religión. La religión era mucho más importante de lo que es hoy en día, y las diferencias en las creencias eran peores que las de raza o de género. En Europa había que ser cristiano o arriesgarse a tener problemas o ser acusado de cualquier cosa y acabar mal.

La charla me recordó mucho a The Year 1000, un libro muy interesante que leí hace años y que habla precisamente de cómo era la vida hace mil años:

En el año 1000 no había cremalleras. No había botones. La gente era de la misma estatura o incluso más altos que en la actualidad, aunque con una esperanza de vida bastante menor. Sus dentaduras eran perfectas, gracias a una alimentación más sana que la actual. Su vida cotidiana consistía en trabajar de sol a sol, normalmente en el campo. Prácticamente todo el mundo era esclavo, aunque no «esclavo» en el sentido actual. Si no «pertencías» a alguien, no tenías tierras ni forma de vivir (…)

Quizá un gran momento también para revivir el Vidas medievales de Terry Jones, el admirado humorista de los Monty Python, que plasmaron en Los caballeros de la mesa cuadrada una de las mejores recreaciones –según los expertos– de cómo era vivir en esa época. ¡Suerte con ese viaje en el tiempo! (Por cierto: la máquina funciona con monedas de Patreon, gracias.)

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Por @Alvy — 8 de Noviembre de 2023

¿Tolkien o Antidepresivo? Un test rápido para desengrasar con humor

En este curioso juego crossover titulado ¿Tolkien o Antidepresivo? hay que adivinar si cada uno de los 24 nombres que aparecen son de personajes de Tolkien o nombres de fármacos antidepresivos. ¿Parece fácil? Pues no lo es tanto. Yo a duras penas he sacado 13 de 24.

Bergil, Desyrel, Elendil… La verdad es que igual te valen para una cosa que para la otra. Si conoces bien la trilogía de los Anillos, llevas ventaja; si eres médico o químico, otro tanto. Si no, pues como el resto de los humanos: a tirar de intuición… ¡Buena suerte!

La idea original del juego parece ser que fue un tuit de @checarina.

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Por @Alvy — 7 de Noviembre de 2023

El cementerio de los proyectos de inteligencia artificial

En AI Graveyard se reúnen los cadáveres de los proyectos de inteligencia artificial muertos y «discontinuados» que han dejado de existir. Y es que, al igual que el cementerio de productos Microsoft y el cementerio de Google parece claro que su «población» no va a dejar de crecer y crecer con cada mes que pase.

Echando un vistazo a la lista se puede ver un poco de todo: asistentes para escribir mejor, apps para crear fotografías e imágenes de perfiles, generadores de presentaciones (decks) e incluso he visto algunas de música, chats y de respuestas a entrevistas de trabajo.

Un detallito interesante es que pueden además organizarse por categorías (tags) con solo hacer un clic (código, freemium, gratuito…) y que también se pueden votar haciendo un clic sobre el icono con la flecha. No me queda claro si eso significa «este servicio me gustaba» o «me alegro de que arda en el infierno» pero, ante la duda, dale un clic que lo hará subir en la lista.

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Por @Alvy — 27 de Septiembre de 2023

En los dominios de la extraña Oficina para la Preservación de la Normalidad

La Oficina para la Preservación de la Normalidad es un curioso blog donde hay pósteres propagandísticos con las ideas más peregrinas, entre lo conspiratorio y la ciencia ficción: emisoras de números, viajes en el tiempo e invocaciones a seres del más allá, entre otras. Definen su misión con la leyenda «Protegiendo la realidad del consenso desde 1927».

El Tumblr parece una especie de consultorio donde se recogen preguntas y se dan respuestas sobre cómo preservar esa normalidad, ya sea alertando de la presencia de ovnis, negándose a aceptar la aparición de dioses o manteniendo a raya a los licántropos, algo que le puede pasar a cualquiera.

Ovni / En los dominios de la extraña Oficina para la Preservación de la Normalidad

La OPN tiene una cuenta para donaciones; los diseños pueden usarse en camisetas, pósteres, tazas, pegatinas, chapas… En fin, lo habitual. Buena suerte explorando esta extraña versión de la realidad.

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