Por @Alvy — 10 de Mayo de 2022

Supermeme.AI

Supermeme.AI es un generador de memes mediante técnicas de inteligencia artificial. Combina textos e imágenes para lograr un resultado gracioso, propio de los omnipresentes memes. Y la verdad es que quienes dicen que la IA nunca llegará a nada porque no será capaz de tener «sentido del humor» se equivocan. Al menos una carcajada te sacan. Aunque igual tampoco se entera, la verdad.

Supermeme.AI

Todo lo que hay que hacer es seleccionar primero el tema (programación, márketing, ventas, comida…) y luego elegir una plantilla de los muchos memes famosos que rondan por las redes. Pero también se pueden subir imágenes propias, que la IA analiza para entender qué es lo que hay. Por ejemplo en esta de 2001 generó

the crew of the space ship

que yo afiné con la opción Editar descripción de la plantilla como

the crew of the space ship equipped with artificial intelligence

dando lugar al memético chiste que puede verse arriba. Se pueden regenerar varias veces, hasta encontrar el más gracioso. Un pequeño porcentaje no tienen mucho sentido, pero por lo general están bien.

Para usarlo hay que registrarse con un correo o cuenta de Google; eso permite generar gratis unos 15 o 20 memes; para algo más ya hay opciones de pago. Quizá es un tanto caro para una labor tan aparentemente trivial, pero cuando la dirección se empeña…

Supermeme.AI

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Por @Alvy — 31 de Marzo de 2022

Supermercátor

Supermercátor es uno de esos maravillosos inventos inútiles de @Kokuma, un hackeo rápido con ML5.js y training-charRNN para la parte «inteligente», miniCSS para decorar y los datos de supermercados de DataMarket, que genera productos imaginarios de supermercado tan divertidos como –generalmente– poco apetecibles. Como dice en su web, «Productos que no nos hacen ninguna falta, generados por una red neuronal.»

Lo único que hay que hacer para probarlo es manipular un poco el valor de la Temperatura, que es como la «intensidad de recombinación» de los datos –a falta de algo mejor– y pulsar el botón ¿Qué producto hay en oferta? El resultado puede ser chocolates de pavo, chuletas de manzana o crema de afeitar de cerdo. Todo ello de prestigiosas primeras marcas como Hacendado, Carrefour o Deliplus.

Los valores óptimos parecen estar regulando el indicador entre 0,40 y 0,60; valores superiores producen nombres de productos y explicaciones con palabras prácticamente inventados y los inferiores productos demasiado reales, que seguramente hasta estén en algún linea. Por lo que parece la red neuronal tiene cierta querencia por los chocolates y los derivados del pavo, así como con los alimentos con pelo, así como formatos peculiares como los caldos, lonchas y barritas para productos difíciles de adaptar, como los ambientadores, desodorantes y alimentos para gatos.

Si te animas a probarlo y te aparece algún producto divertido o que creas que debería existir puedes añadirlo al hilo original de Twitter, por las risas. En Neuronas Muertas han muchos más experimentos de aprendizaje automático y redes neuronales del mismo corte.

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Por @Alvy — 27 de Marzo de 2022

Microsoft Graveyard - Killed by Microsoft

Todas las empresas esconden algún que otro «muerto» en sus armarios, y Microsoft no es la excepción. Quizá por eso y para que nadie se olvide Fabiano Riccardi y un montón de voluntarios llevan tiempo mantenido Microsoft Graveyard, el cementerio de Microsoft, el equivalente de Killed by Google, que por lo que parece es muchísimo más numeroso. La lista comienza en 1988 con Microsoft Works («el Office barato») y llega hasta nuestros días.

Yo hace tiempo que no sigo mucho a Microsoft y sus andanzas, pero entre los proyectos que me ha sorprendido –y en cierto modo, apenado– ver algunos como Minecraft Earth, Wunderlist o Kinect, de los que tanto se habló en su día. También hay un lugar especial en este particular cementerio para el Windows Phone, los Lumia (que eran de Nokia) y el simpático Zune (MP3). También están por ahí clásicos como Encarta, Visual Basic o el mismísimo Windows Messenger, precursor del actual WhatsApp y chats similares.

Microsoft no hace prisioneros, y cuando algo no vale, no vale. Incluso seres tan simpáticos y amables como el Asistente de Office, Clippy o Bob, la versión perruna de la interfaz de Windows 3.1 llevan décadas muertos y enterrados. Aunque, la verdad, recordando cómo de pesado era Clippy más vale que siga bajo tierra por muchos, muchos años.

Actualización (11 de abril de 2022) – Killed by * es una lista más completa si cabe, con productos finiquitados tanto por Apple como por Google y Microsoft. Entre 1996 y 2025, así que hay algunas «muertes anunciadas».

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Por @Alvy — 25 de Marzo de 2022

Quizá por añoranza, quizá simplemente porque se podía hacer, MUDAzukuri ha inventado este reproductor de vídeo que permite ver Netflix. ¿Cómo es posible, si las películas y series están en streaming? En realidad el simpático aparato simplemente arranca la aplicación de Netflix en el ordenador, actuando como un complejo mecanismo de activación a lo Rube Goldberg. Es como un interruptor de encendido para nostálgicos.

La electrónica es relativamente sencilla y conecta un pequeño controlador Arduino con un sensor que mide la distancia a la que están los objetos cercanos, pudiéndose calibrar en este caso con la cinta VHS. Cuando se introduce en el reproductor y el mecanismo la coloca en su sitio, la distancia disminuye, el sensor envía el dato y el controlador conecta con el ordenador para mandar la orden de abrir la página de Netflix en el navegador. ¡Más fácil imposible!

Dos posibles mejoras para el invento serían que leyera el título de la película/serie para reproducir el título correspondiente en Netflix y que hubiera que pulsar el botón de Play en el aparato de vídeo. Sin eso la experiencia es diferente, aunque no por ello menos satisfactoria.

Los más viejos del lugar recordarán que al principio de los tiempos (hacia 1998) Netflix ofrecía el servicio a través de internet enviando las películas en DVDs físicos a casa de la gente mediante el correo postal. Mirabas un catálogo, te llegaba la cinta al día siguiente (o varios días después) y al terminar de verla simplemente la echabas en el buzón en otro sobre que venía dentro del primero. Al menos en Estados Unidos; en España nunca así. Tampoco es que fuera muy sencillo, pero mira a dónde han llegado.

(Vía The Awesomer.)

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