Por @Alvy — 17 de Septiembre de 2021

Woooooow! … That’s funky!

– Jennifer McDermed,
meteoróloga

Cuando un bucle extraño durante la emisión de este informativo de la Fox 9 comenzó a multiplicar la imagen en pantalla de la meteoróloga en directo, la buena mujer dio lo mejor de sí misma para salir del paso hacer del curioso efecto recursivo algo divertido, dentro de lo humanamente posible porque… inevitable partirse de la risa.

Por lo que se ve en pantalla el bucle parece ir creciendo por fracciones de segundo, añadiendo a la imagen en pantalla la que acaba de emitirse un instante antes, en un curioso bucle con fin pero sin fin, algo típico de algunas situaciones con estas en las que hay un pequeño retardo en las imágenes de entrada/salida.

¡Qué complicadas son estas cosas! Pero vaya risas también…

(Vía Cliff Pickover.)

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Por @Wicho — 10 de Septiembre de 2021

Stinker, la mascota de los Ig NobelOtro año más, y con esta van 31 ediciones, ya tenemos los ganadores de los Premios Ig Nobel. Ya sabéis, los que premian aquellas investigaciones con títulos y descripciones hilarantes pero no por ello menos ciertas. Y a menudo, si las piensas un poco, tampoco tan descabelladas. Así que sin más rollos, aquí va la lista de los Premios Ig Nobel 2021:

  • Biología: Susanne Schötz por el análisis de las variaciones en el ronroneo, el gorjeo, el parloteo, el trino, el murmullo, el maullido, el chillido, el siseo, el aullido, el gruñido y otros modos de comunicación entre gatos y humanos.
  • Ecología: Leila Satari, Alba Guillén, Àngela Vidal-Verdú y Manuel Porcar, por utilizar el análisis genético para identificar las diferentes especies de bacterias que residen en los restos de chicles desechados y pegados en las aceras de varios países.
  • Química: Jörg Wicker, Nicolas Krauter, Bettina Derstroff, Christof Stönner, Efstratios Bourtsoukidis, Achim Edtbauer, Jochen Wulf, Thomas Klüpfel, Stefan Kramer y Jonathan Williams, por analizar químicamente el aire del interior de las salas de cine para comprobar si los olores producidos por el público indican de forma fiable los niveles de violencia, sexo, comportamiento antisocial, consumo de drogas y lenguaje inapropiado de la película que está viendo el público.
  • Economía: Pavlo Blavatskyy, por descubrir que la obesidad de los políticos de un país puede ser un buen indicador de la corrupción de ese país.
  • Medicina: Olcay Cem Bulut, Dare Oladokun, Burkard Lippert y Ralph Hohenberger, por demostrar que los orgasmos pueden ser tan eficaces como los medicamentos descongestionantes para mejorar la respiración nasal.
  • Paz: Ethan Beseris, Steven Naleway y David Carrier, por someter a prueba la hipótesis de que los humanos evolucionaron la barba para protegerse de los golpes en la cara.
  • Física: Alessandro Corbetta, Jasper Meeusen, Chung-min Lee, Roberto Benzi y Federico Toschi, por realizar experimentos para saber por qué los peatones no chocan constantemente con otros peatones.
  • Cinética: Hisashi Murakami, Claudio Feliciani, Yuta Nishiyama y Katsuhiro Nishinari, por realizar experimentos para saber por qué los peatones chocan a veces con otros peatones.
  • Entomología: John Mulrennan, Jr., Roger Grothaus, Charles Hammond y Jay Lamdin, por su estudio «Un nuevo método de control de cucarachas en submarinos».
  • Transporte: Robin Radcliffe, Mark Jago, Peter Morkel, Estelle Morkel, Pierre du Preez, Piet Beytell, Birgit Kotting, Bakker Manuel, Jan Hendrik du Preez, Michele Miller, Julia Felippe, Stephen Parry y Robin Gleed, por determinar mediante un experimento si es más seguro transportar un rinoceronte por el aire boca abajo.

Apropiadísimos, sin duda, para la época en la que vivimos, los de física y cinética. Muy perspicaz el de economía. Y el de los orgasmos tampoco no está nada mal, pues propone un remedio natural frente a los medicamentos.

Y por si quieres echarte unas risas más, lo que nunca viene mal, aquí están las listas de los Ig Nobel que llevamos publicando año tras año sin falta desde que Microsiervos existe: 2003, 2004, 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016, 2017, 2018, 2019, y 2020

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Por @Alvy — 11 de Agosto de 2021

El meme de Teseo

A mí me resulta hilarante, aunque entiendo que haya gente a la que no. El caso es que lleva tiempo circulando por ahí el meme del captcha del Barco de Teseo, algo que puede resultar muy gracioso si conoces la historia y te interesan algo las paradojas y las cuestiones acerca de la identidad y los «reemplazos».

Esto incluye desde los transportadores de materia de Star Trek al agua de los ríos (Heráclito), los calcetines remendados (Locke) o el hacha del abuelo (una expresión coloquial sobre un hacha al que se le han cambiado tres veces la hoja y cuatro veces el mango).

El barco de Teseo es una de las primeras encarnaciones de esta paradoja; para superar la prueba captcha de humanidad hay que decidir qué partes de la imagen son el barco de Teseo, pero como sabemos que las tablas y remos eran reemplazadas continuamente, la respuesta correcta no sería tan clara como parece:

El barco en el cual volvieron (desde Creta) Teseo y los jóvenes de Atenas tenía treinta remos, y los atenienses lo conservaban desde la época de Demetrio de Falero, ya que retiraban las tablas estropeadas y las reemplazaban por unas nuevas y más resistentes. Este barco se había convertido en un ejemplo entre los filósofos sobre la identidad de las cosas que crecen; un grupo defendía que el barco continuaba siendo el mismo, mientras el otro aseguraba que no lo era. Esto se puede traducir en la siguiente pregunta: ¿estaríamos en presencia del mismo barco si se hubieran reemplazado cada una de las partes del barco una a una? Existe además una pregunta adicional: si las partes reemplazadas se almacenasen, y luego se usasen para reconstruir el barco ¿cuál de ellos, si acaso fuera alguno, sería el barco original de Teseo?

Hoy en día podríamos aplicar la misma paradoja a los objetos y seres vivos, compuestos de átomos y partículas subatómicas que cambian continuamente, a los edificios «totalmente reformados» o las líneas de código de un programa que crece y crece y en algún momento ya no tiene ninguna de las líneas originales. En los seres humanos, excepto las células del corazón, del cerebro y el cristalino de los ojos, el resto se cambian completamente cada diez años, unas antes, otras después.

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Por @Alvy — 5 de Agosto de 2021

SewingAndEmbroideryWarehouse.com

La gente de Archive.org recuperó el divertido contenido una antiquísima página llamada SewingAndEmbroideryWarehouse.com que ya no existe, aunque puede consultarse la versión guardada de 2014. ¿Notas algo peculiar a medida que avanzas en la página?

Resulta que quién creó la página original no cerró correctamente los tags H2, H3 y TH (cabeceras en HTML) y esto provoca un curioso efecto sobre la página cuando se dibuja en los navegadores web: los textos van creciendo sin fin, hasta alcanzar tamaños desproporcionados.

Como decía alguien en Twitter que lo encuentra hilarante: «A medida que avanzas es como si el texto de la página estuviera cada vez más y más cabreado, gritando a quien lo lee».

No parece que nadie se diera cuenta, y no sólo porque el HTML funcionara distinto hace algunos años. Dicen que en Internet Explorer 5 este efecto no se notaba porque aunque faltaran los tags de cierre todo se dibujaba correctamente (se consideraban los finales de línea o los nuevos H como cierres de lo anterior). Por desgracia IE5 hace siglos que no se usa y en otros navegadores fallaba estrepitosamente, así que seguramente de ahí proviene el problema original.

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