Por @Alvy — 18 de Mayo de 2020

En Upload cuando la gente va a morir puede elegir entre subirse digitalmente a un servicio de alojamiento eterno en realidad virtual o palmarla. Tras la primera impresión resulta que la cosa no está tan mal: el entorno es un hotel en un paraje idílico, se puede hablar con los vivos por videoconferencia e incluso recibir visitas virtuales. ¿Quién no querría una eternidad así?

Esta serie de Greg Daniels (el de Parks and Recreation) se deja ver cómodamente porque son diez episodios cortitos, de una media hora. Tiene el tono de comedia de ciencia-ficción, pero con un toque romántico. A mi me recordó un poco a un cruce entre The Good Place y algún episodio de Black Mirror. La historia no es gran cosa, arqueada con un misterio bastante previsible y de final anodino, pero los chistes y detalles «tecnológicos» son buenísimos. Alrededor del protagonista están principalmente su novia y su ángel, una operadora de asistencia técnica del servicio.

Como suele suceder, resulta que no todo es tan bonito como parece. La inmortalidad es un servicio de pago y además de costar un dineral no todo el mundo puede disfrutar de la misma calidad. A veces es como vivir en una gigantesca app, en la que constantemente aparecen anuncios publicitarios que hay que cerrar y «extras» que comprar, desde hamburguesas virtuales a gigas para comunicarse. Los sintecho de allí se llaman «los 2 gigas» y se quedan congelados cuando consumen sus datos.

Entre chistes en el supermercado, en los métodos para comunicarse y cómo es la vida futura en el MundoReal™ antes de entrar en la realidad virtual tiene muchos momentos hilarantes, como el poder asistir a tu propio funeral a través de una especie de videoconferencia resulta hilarante en muchas escenas. Y es que en Upload morirse no es un problema.

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Por @Alvy — 14 de Mayo de 2020

{Reseña sin spoilers}

Megacorporaciones tecnológicas. Desarrolladores. Computación cuántica. Física. Algoritmos. Qubits. Programación. Libre albedrío. Determinismo. Secretos. Azar. Misterios. Conspiraciones. Incógnitas…

Devs (Alex Garland, 2020) ha sido para mí una de las sorpresas de la temporada. Es una serie de ocho capítulos de HBO completamente impactante, de las auténticamente pata negra –como lo fuera Westworld en su día– una producción de lujo y un guión tan interesante como enrevesado. De esas que puedes ver de una sentada y luego querer repasar para apreciar cada detalle.

Es de esas series en cierto modo lentas para que puedan degustarse: hacen falta un par de episodios para «situarse» y entender lo que está pasando – y saber un poco de computación cuántica ayuda (quién iba a esperar esto de una serie). Pero pasado el primer acto el segundo es un torrente de sucesos encadenados hilados con puntada muy fina. Nada sobra y todo encaja como un puzle. El desenlace parece en cierto modo inevitable, pero en este tipo de ciencia ficción dura nada resulta tan obvio como parece.

La ambientación de Devs, los decorados y la arquitectura, en un San Francisco de un futuro muy, muy cercano, es sencillamente estupenda. Los actores están muy bien en sus papeles. Las intros, los efectos visuales y cacharritos, incluyendo sistemas futuristas que recuerdan poderosamente a los de Google, tienen un encanto hipnotizador. Hasta la música está elegida con mimo. Todo ello se puede casi saborear mientras se sigue la historia, que está incluso por encima de Ex Machina y Aniquilación, del mismo director.

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Por @Alvy — 12 de Mayo de 2020

Flash, te quiero, pero sólo tenemos catorce horas para salvar la Tierra.

– Dale Arden

Gran alegría y alborozo me ha producido ver que StudiocanalUK ha anunciado la restauración de Flash Gordon en 4K, en lo que parece va a ser una edición de coleccionista de lujo total.

Esa versión es la rocambolesca película de 1980 ahora restaurada a máxima calidad, calificable de «serie B pero con presupuesto», dirigida por Mike Hodges. Es la grandeza del inicio de las aventuras interplanetarias de Flash Gordon, quarterback y salvador del universo, en estado puro. Es de ese tipo de películas que son objetivamente malas, pero a a vez imprescindibles (algún día haremos una lista). Con un mísero 6,5 de nota en la IMDB fue un desastre comercial y nunca mereció mucha atención, pero atención a todo lo que incluye:

  • Banda sonora completa de Queen
  • Max von Sydow en el papel de Emperador Ming
  • Timothy Dalton como Príncipe Barin
  • Ornella Muti como Princesa Aura
  • Producida por Dino de Laurentis
  • Decorados estrambóticos y baratos
  • Cromas inolvidables (pésimos hoy, pero ya cantaban en su época)

Aunque Flash Gordon era muy anterior a mi época –fue Sci-Fi surgida en las décadas de los años 30 y duró hasta los 40, 50 e incluso más allá– reconozco que la película dejó huella cuando se estrenó en plena década gloriosa: 1980. De hecho recuerdo haber ido a verla en la clásica sesión continua y empalmar dos visionados uno detrás de otro, como era costumbre con las grandes películas.

Es también uno de esos pocos casos en los que la banda sonora era superior incluso al propio largometraje. El álbum de Queen además incluye muchos de los diálogos originales, de modo que para mí es de esas películas en las que puedo repetir buena parte de las frases míticas sin problema alguno: las llevo grabadas a fuego.

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Por @Alvy — 11 de Mayo de 2020

Este vídeo muestra el proceso de reconstrucción de una película antiquísima (1888) utilizando todas las «armas» digitales disponibles hoy en día de la famosa película La escena del jardín de Roundhay: 20 fotogramas, capturados a unos 12 fotogramas por segundo para totalizar 1,66 segundos. Ciertamente no es un largometraje pero sí que es una «película» en cierto modo. La escena muestra a la familia del inventor francés Louis Le Prince caminando por el jardín.

La «película» es vieja de narices; baste recordar que allá por 1888 el mismísimo Jack el Destripador andaba haciendo de las suyas por las calles de Londres. Dice la Wikipedia que Le Prince fue el inventor de una de las primeras cámaras y probablemente quien consiguió rodar una «película» como tal; de hecho los originales de esta escena se consideran la película más antigua que existe. Los fotogramas se pueden descargar del Science Museum Group.

En la reconstrucción de utilizan diversas técnicas y algoritmos para «sacar algo de donde no hay», a saber:

  • Escaneado de alta resolución
  • Ajuste de brillo y contraste
  • Arreglo de partes dañadas
  • Centrado
  • Estabilización
  • Restauración facial (mediante una red neuronal / IA)
  • Escalado (IA) para obtener mayor resolución
  • Añadido de fotogramas para mayor fluidez (IA)
  • Coloreado automático (IA)
  • Añadido de sonido (manual)

Como puede verse parte de las técnicas son, digamos «tradicionales» mientras que otras confían en los algoritmos de inteligencia artificial. El resultado son 250 fotogramas a 60 fps, una curiosa combinación en la que todo está en su sitio, se ve más fluido y natural. No es exactamente lo que captó la antigua cámara pero es bastante creíble.

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