Por @Wicho — 9 de Abril de 2020

En la primera escena de The Good Place Eleanor Shellstrop abre los ojos sentada en un sofá y lo primero que ve son unas grandes letras que le dan la bienvenida y que le dicen que todo está bien. Casi inmediatamente un señor canoso con gafas abre la puerta de un despacho y le invita a pasar. Ella no pierde tiempo en preguntar dónde está, quién es él y qué está pasando.

Michael le contesta que ha muerto. Que su vida en la Tierra ha terminado y que ahora está en la siguiente fase de su existencia en el universo. Y ante su pregunta de si está en el cielo o en el infierno Michael le informa que en realidad la inmensa mayoría de las religiones apenas han acertado en un 5% con lo que pasa después de morir. Pero que puede estar tranquila porque ella está en el Lado Bueno.

Pronto conoce además a Chidi Anagonye, un profesor de ética de quien Michael asegura que es su alma gemela. Y a sus vecinos Tahani Al-Jamil y Jianyu Li. Pero Eleanor sabe que la han confundido con otra Eleanor Shellstrop; que lo que le ha contado Michael de su vida en la Tierra no se corresponde con su vida. Y que ni de broma le correspondería estar en el cielo o lo que sea el sitio en el que se encuentra.

Y hasta aquí voy a contar de la premisa de la serie. Pero a lo largo de sus cuatro temporadas te hará reír un montón. Y reflexionar aún más porque los guiones de los capítulos están siempre a vueltas con dilemas morales y éticos aún camuflados de humor. Contiene también un montón de crítica social: «sí, volvemos a tener nazis, no me explico cómo»; «madres con mallas de yoga que no creen en las vacunas»… Las cuatro temporadas te sabrán a poco, aunque reconozco que en la cuarta algunos capítulos me chirriaron un poco. Pero eso queda más que compensado por un giro de guión al final de la primera temporada que no vi venir ni de lejos.

Un enorme descubrimiento gracias a una recomendación de Miguel. No dejes de verla si tienes acceso a ella.

Go Jaguars! Blake Bortles!

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Por @Wicho — 8 de Abril de 2020

Tenía muchas ganas de ver Tales From the Loop, Historias del bucle, la serie basada en el universo imaginado por Simon Stålenhag en sus dos primeros libros. Pero lo cierto es que aunque me he visto los ocho episodios de la primera temporada, disponible en Prime video no he llegado a conectar con ella.

Está muy bien la ambientación, aunque en lugar de en Suecia los hechos transcurren en los años 80 en Mercer, un pequeño pueblo de Ohio. Allí es donde se descubre un extraño objeto conocido como El eclipse alrededor del que se construye un el Centro Mercer de Física Experimental, más conocido como El bucle.

Su objetivo es descifrar y explorar los límites del universo. Y fruto de su actividad aparecen extraños objetos en sus alrededores; o bien El bucle o bien El eclipse tienen poder sobre la realidad, el tiempo y el espacio, sobre la percepción, la emoción y la memoria. Y nada parece indicar que tan siquiera las personas que trabajan en el centro saben a ciencia cierta todo lo que está pasando.

En este sentido la traslación del universo descrito en los libros me parece muy buena. Pero creo que a las historias les falta aprovechar ese universo. Sí, pasan cosas, algunas inexplicables provocadas, probablemente, por El eclipse o por El bucle. Y no me importa que no quede claro del todo. Pero sólo sirven como excusa para plantear historias de personas que buscan su lugar en el mundo, que buscan su conexión con otras; en mi opinión no se les saca provecho a los elementos de ciencia ficción.

Hay un arco principal en la temporada, pero también hay capítulos que no aportan nada o casi nada a ese arco, capítulos que de hecho se podrían haber contado de otra forma perfectamente sin estar en el universo de El bucle. Y eso me parece un desperdicio.

Pero bueno, para gustos colores. Y los libros me siguen pareciendo alucinantes. Quizás porque establecen unas bases que permiten a mi imaginación inventar muchas cosas y mi imaginación, sin duda, ha ido por otro camino que el que ha recorrido Nathaniel Halpern.

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Por @Alvy — 28 de Marzo de 2020

Esta curiosidad no la vi en su día, pero parece que alguien se entretuvo en crear una versión inmersiva (360°) del arranque de La guerra de las galaxias: una nueva esperanza, en versión 3D. Diría casi «versión Lego» pero parece que no lo son, aunque un poco lo parecen.

El vídeo se puede disfrutar en 360° con casi cualquier dispositivo móvil, gafas o en la pantalla moviéndose con el ratón. El diseño 3D del Destructor Imperial es de Ansen Hsiao y el de la nave rebelde Tantive IV de Daniel Andersson.

Es poco más de un minuto y medio de película –incluyendo los icónicos textos del principio, pero son probablemente unos de los mejores de la historia del cine.

Bonus – Un time-lapse de la construcción de la icónica Estrella de la muerte, por los hermanos Botkin con Lightwave 3D:

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Por @Wicho — 26 de Marzo de 2020

Películas geek

Tras haber estado moviendo el Top 10 de películas geek de la edición de 2005 –sí, los microsiervos llevamos muchos años dando la brasa– y por aclamación popular hemos decidido que es momento de actualizar la lista aprovechando estos días de «asueto».

Así que si quieres participar en este formulario puedes proponer hasta 50 títulos. Por supuesto no recogemos ningún tipo de información personal como correo electrónico, nombre, dirección IP, etc. Nada de nada.

Vamos a recoger propuestas hasta el lunes 30 de marzo de 2020 a la hora que se nos ocurra, aunque seguramente por la tarde/noche. Y luego veremos si las publicamos por orden, si hacemos un «solo puede quedar uno» por parejas o qué.

Seguiremos informando.

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