Por @Alvy — 11 de Agosto de 2019

Fernando Livschitz ha publicado esta peliculita acerca de un parque de atracciones un tanto diferente y caótico, en el que las cosas funcionan un poco de aquella manera. Son efectos especiales ingeniosamente resueltos y muy armónicos, llevados a cabo con gran elegancia.

Si todos los parques tuvieran atracciones así de originales seguro que serían más «emocionantes», aunque no sé yo si todo el mundo los disfrutaría igual.

(Vía Colossal.)

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Por @Alvy — 9 de Agosto de 2019

The Boys

The Boys (2019) es una impactante serie de superhéroes del lado oscuro un tanto fuera de lo común, con una producción más que decente, una cinematografía cuidada y un guión sobresaliente. Son ocho episodios de una hora que se disfrutan a gusto, con un arco argumental completo que engancha a partir del segundo episodio. Eso sí: un gran aviso inicial advierte que es «muy para adultos» por la presencia de violencia + gore, sexo, drogas, palabrotas y algunas cosas más. Un poco de tripas asquerosas, irreverente y bestia sí que es –estilo Deadpool– aunque quizá un puntito más allá de lo necesario.

Dejando de lado las parodias sencillas y las historias de superhéroes suplentes de baratillo de las últimas épocas (The Tick, Titans, Umbrella Academy, Luke Cage, etcétera) The Boys recuerda más a cómics y películas como Irredeemable, o incluso Kick-Ass o Heroes aunque lo más cercano sería quizá Watchmen, a los que lógicamente no puede hacer siquiera sombra. Y es que más que héroes son «vigilantes», en el sentido americano, con los dilemas incluidos en el pack.

The Boys

La historia se desarrolla en un presente en el que hay superhéroes que no se sabe muy bien cómo han adquirido sus superpoderes, algunos más poderosos que otros, con Patriota como parodia de Superman, Reina Maeve como Wonder Woman, A-Train como Flash, Profundo como patético Aquaman y otros. Una especie de «cara b» de la Liga de la Justicia, en chungo. En ese mundo los superhéroes son celebrities de primera magnitud y están hipercomercializados con todas las técnicas del márketing: viven en una especie de reality show con vidas milimetradamente guionizadas, cámaras que graban sus hazañas, equipos de apoyo logístico, figuritas de acción, patrocinios, representantes en redes sociales y medios… el kit completo.

A raíz de una serie de fortuitos acontecimientos relacionados con el protagonista –un vendedor de gadgets de una tienda de electrónica– y de la nueva heroína del grupo, Luz Estelar, los espectadores descubren que las cosas son mucho más oscuras y turbias de lo que parecen en ese idílico mundo: todos tienen un pasado –tirando a tenebroso– y los más sucios secretos imaginables. La historia se va complicado con unas situaciones tapando otras, decisiones morales cuestionables, mucho de política, algo de religión, debilidades humanas, traición… Un tutti-fruti de emociones, vamos. Lo típico de cuando se abusas de los superpoderes.

Al igual que en cómics como Superior o Irredeemable en The Boy tenemos a la figura del «superhéroe superpoderoso» (Patriota) capaz de hacer temblar los cimientos morales de la sociedad, los gobernantes y el resto de superhéroes. ¿Es capaz de ayudar a toda la raza humana? ¿Debe obedecer a alguien? ¿Es un héroe o en realidad un tirano? ¿Cuál es la medida de la moralidad de sus acciones? Esa es quizá la parte más interesante de la serie, aunque además de eso tiene también momentos muy hilarantes –especialmente con Profundo, cuyo superpoder va poco más allá de «hablar con los peces»– y algo de acción militar y policíaca. Definitivamente apropiada para matar unas cuantas horas en verano. Nunca mejor dicho.

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Por @Alvy — 9 de Agosto de 2019

Una máquina de multas del «estatuto de moralidad verbal» como la de Demolition Man que funciona

Hay que reconocer que para el pedazo de truño de película que era la cinta de Stallone Demolition Man (Marco Brambilla, 1993) nos legó dos chascarrillos importantes para la cultura nerd de la ciencia-ficción de baratillo: las multas instantáneas por violación del estatuto de moralidad verbal y las tres conchas. Aquí podemos verla en acción [01:50]:

Y estamos de suerte porque años antes de llegar a ese futuro utópicodistópico Alex Bate ha diseñado una versión de la máquina de multas por violación del estatuto de moralidad verbal que funciona con una pequeña impresora térmica, una Raspberry Pi y un micrófono.

El invento es tremendamente ingenioso y además de los apaños del hardware hay que utilizar un sistema conversor voz-texto o de reconocimiento del habla. Su recomendación es la API de Google Voice, que no va nada mal. El aparato debe estar conectado a Internet, de modo que la voz se envía a la nube y se obtiene el equivalente como texto (los primeros 60 minutos al mes son gratis).

El último paso es redactar una lista de palabras prohibidas que activarán la impresora de multas: ejercer de mano de hierro de la justicia del futuro, en otras palabras. En el código original –que está en Github– hay ninguna por defecto (bueno, «Raspberry Pi», pero a modo de demo) así que se puede dejar volar la imaginación.

Los toques finales para esta maravilla son que el software incluya todos los detalles adecuados: códigos de las multas, fecha situada en el año 2032, etcétera y –opcionalmente– imprimir en 3D una carcasa apropiada. Si no tienes una impresora 3-D igual te sirve una tostadora vieja; en la película su aspecto brillante metálico puede ser reemplazado por prácticamente cualquier cosa.

Bonus: la escena es doblemente ingeniosa porque incluye tanto la mejor gracieta de la máquina de multas de toda la película como la primera referencia a las tres conchas, así que le damos un +100.

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Por @Alvy — 8 de Agosto de 2019

Nuevas apariciones estelares de las Venancia Lengüeta de la Internet moderna, las compañías más cotillas que «todo lo escuchan»: dispositivos, apps…

Microsoft, Google, Apple y Amazon son como la vieja’l visillo de Internet, y Facebook tampoco se queda atrás

Microsoft Contractors Hear Skype and Cortana Recordings
(Tom’s Hardware)

Apple contractors ‘regularly hear confidential details’ on Siri recordings
(The Guardian)

Google Admits Humans Are Listening to Assistant Recordings
(The Guardian)

Amazon Alexa capturing audio of people having sex, possible sexual assaults
(Newsweek)

¡Vaya tropa! Cada día nos enteremos de un nuevo escándalo sobre quién escucha todo lo que decimos. Venancia, una aficionada del pasado en comparación con todos estos.

Irónicamente en la lista sólo falta Facebook, considerada por casi todo el mundo la más intrusiva y menos respetuosa con la información personal de los usuarios (véase: el desastre Facebook + Cambridge Analytica). ¡Pero no hay que preocuparse! Para eso tenemos un completo documental al respecto, que ya comentaremos con más calma:

The Great Hack, un relato detallado y con algunos protagonistas del caso Facebook + Cambridge Analytica que no deja títere con cabeza. Altamente recomendable e inquietante a la vez.

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