Por @Alvy — 4 de Julio de 2021


Estaba viendo unas cosas sobre la escalera de Penrose cuando me crucé, cómo no, con la escena de las escaleras infinitas de Origen (Inception, 2010). Tras mirarla detenidamente es fácil entender el cómo se hizo, sobre todo teniendo en cuenta que la construcción es un decorado físico y real, y que aunque hay algo de VFX el truco no se basa en efectos de ordenador. De hecho, mirándolo a cámara lenta o con mucho cuidado, en la segunda toma del clip antes de que se desvele el «secreto» se puede ver cómo los extremos de la barandilla que está en el aire se mueven un poco, algo que no sucede en la primera toma porque está convenientemente editada para un cambio rápido y que no se note.

Es sabido que para conseguir este tipo de efectos lo principal es controlar el ángulo y la perspectiva que conviertan un objeto en otro aparentemente más apetecible para nuestro cerebro. Según se explica en el Cómo se hizo oficial de la película primero se construyeron modelos en 3D y maquetas para situar la escena en un edificio abandonado. Se calculó entonces cómo había de ser la escalera controlando matemáticamente cada ángulo y cada detalle de la estructura para el ángulo de filmación que se iba a usar (en el que la cámara además se desplaza un poco hacia abajo) resultara convincente. La estructura definitiva no es cuadrada, ni tiene todo los ángulos rectos, ni posiblemente todas las líneas sean paralelas. Tan sólo lo parecen.

La parte de VFX consistió en «borrar» los andamios que sujetaban la estructura alzada, pues aunque podría haberse construido sin ellos probablemente habría resultado algo insegura. Es por ello que al dar los últimos pasos los protagonistas hacen temblar el suelo y la barandilla vibra un poco en el último instante.

En cualquier caso, el resultado es una de las mejores versiones de la arquitectura imposible y los bucles infinitos que han podido verse en la gran pantalla. Diría que incluso homenajea un poco al Ascendiendo y descendiendo (1960) de M.C. Escher. Por no hablar del resto de arquitecturas imposibles de la película, que son una completa maravilla.

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Por @Alvy — 26 de Junio de 2021

Estaba esperando a tener unos días relajados para poder disfrutar de Invincible [Prime Video], una serie animada de superhéroes mucho más profunda de lo que parece, cuyo tráiler ya tenía pintaza, y la verdad es que la he disfrutado porque me ha sorprendido gratamente mucho más allá de lo esperable. Son ocho episodios largos de unos 50 minutos. Si te gustaron The Boys Kick-Ass o incluso Superior, vas a disfrutar de lo lindo.

La serie se presenta como el nacimiento de Invencible, el alter ego de un joven de 17 años que resulta ser el hijo del superhéroe más poderoso del planeta. Con la pubertad le llegan los superpoderes y tiene mucho que aprender, sobre todo en un mundo en el que hay superhéroes y supervillanos por doquier, agrupados en bandas y equipos justicieros. Pero la serie esconde tras las típicas historias de jovenzuelos de instituto y escenas familiar algo mucho más… duro. Tan duro que es imposible terminar de ver el primer episodio sin quedarse con la boca abierta.

En la serie todos los personajes son redondos: por sus nombres y aspectos ya se adivinan sus especiales habilidades, ni siquiera necesitan introducción. Tira de tópicos al máximo, hasta el punto casi de la parodia, pero añade el realismo de «la vida misma» con sangre, muerte y destrucción por doquier, daños colaterales, dramas humanos y dilemas imposibles. Aquí no se libra nadie y en unos pocos episodios que transcurren en cuestión de semanas acabas cuestionándote todo sobre los personajes que acabas de conocer, su mundo y el sentido de sus vidas.

Invincible es sin duda una serie para adultos en la que hay crueldad máxima, sangre y vísceras –aunque sean de de «dibujos animados»– no apta para niños a menos claro que sean, como suelo decir, «niños de esos que ya han visto de todo» que es lo que suele suceder hoy en día. (Uno de sus creadores proviene del equipo de The Walking Dead, así que imagina). Es una serie completamente redonda en la que todo lo que ocurre tiene un porqué, donde cada personaje está exprimido al máximo y de la que incluso se podría soñar con más temporadas y una versión con actores, a lo Watchmen. No tengo ni idea de sus planes, pero los personajes e historias de fondo dan para eso y mucho más.

Bonus: para quien se inventó la forma de presentar el título de la serie en cada episodio, justo la primera vez que se pronuncia la palabra Invencible. (Y hasta diría que la cantidad de manchas de sangre es proporcional a la violencia desarrollada en ese episodio.)

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Por @Alvy — 17 de Junio de 2021

Blade Runner | Tom McWeeney

Tom McWeeney es un artista que tiene en Behance diversas series de personajes de películas recreados al estilo «serie animada». Son auténticas maravillas que van desde Blade Runner a Terminator, Conan o Kill Bill. Y hay quien se pregunta si de verdad no podrían hacer una serie animada con ellos.


Blade Runner | Tom McWeeney

La verdad es que echar un vistazo a su archivo es impresionante, por la calidad y estilo, siempre centrados en el campo de la ciencia-ficción, la fantasía y los superhéroes como temas favoritos. No hay que perderse tampoco clásicos como Alien, La cosa o, un poco diferente, su montaje con personajes de DC: Fight like a girl.

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Por @Alvy — 15 de Junio de 2021

Este minidocumental de Jeremy Benning descubre parte de la «magia» que hay detrás de las películas y series de televisión. Muestra el día a día del trabajo de los aristas de los «estudios de efectos», el denominado Foley, en inglés. En este caso se han instalado, construyéndola desde cero a medida con todos los avances técnicos necesarios, en una granja en las afueras de Toronto, en el Ontario rural.

Esta parte de la postproducción proviene de los orígenes mismos del cine sonoro, cuando se descubrió que era realmente complicado conseguir un sonido limpio y claro en las tomas rodadas en la película, mientras que era posible añadir a posteriori una pista de sonidos «recreados» para montar de forma sincronizada. En Footsteps Studio trabajan artistas que llevan décadas creando efectos, junto con todos sus artefactos y cachivaches. Una curiosa combinación de la más baja tecnología con herramientas como Pro Tools para crear las pistas definitivas.

Entre otros objetos muestran orgullos sus colecciones de zapatos, puertas, cerraduras, sacos, cuerdas, piedras… Cualquier cosa es buena (y necesaria) para crear efectos de sonido. El estudio es caótico pero ordenado; al menos dicen que saben dónde están las cosas. Reconocen que trabajar de los efectos es como vivir en una especie de «realidad paralela» en la que se van fijando en el detalle de los sonidos del mundo que les rodea durante las actividades cotidianas. Entre los efectos más impactantes están los puñetazos a sacos y piezas de carne, las rodadas de un monopatín –incluso ajustando la velocidad– o el chirriar de las puertas. Todo el estudio está microfonado y cableado… porque nunca sabes si necesitarás el sonido de la cisterna del inodoro o de una tetera a punto de hervir.

Aburrirse no parece que se aburran; de hecho parece una profesión definitivamente divertida, en la que se requiere mucha imaginación, caso propia de magos. Hacerlo bien y sincronizarse con los actores y actrices debe ser complicado, por no hablar de que a veces puede hacer falta fuerza física o encontrarle el «tono» a los sonidos, para que sean más realistas, tremebundos o humorísticos. Dicen que trabajo no les falta: desde las películas a series de televisión, animación, anuncios e incluso los cada vez más realistas videojuegos.

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