Por @Alvy — 14 de Octubre de 2018

Con aspecto de gafas de sol, las IRL Glasses (en Kickstarter) eliminan del campo de visión las imágenes de las pantallas LCD y LED. De este modo prometen «devolver al MundoReal™» a quien las lleve puestas, y de ahí su nombre: IRL = In Real Life. Sin embargo, si se examinan en detalle parece que no son más que filtros polarizados de toda la vida: sólo funcionan en un ángulo determinado y si las gafas se giran 90° entonces se ven las imágenes (con las «gafas de sol polarizadas» de muchas marcas se produce un efecto similar).

El «material bloqueador» del que están fabricadas es de Steelcase, la marca de mobiliario de oficina que lo vende bajo el nombre Casper Cloaking para sus ventanas y paredes de cristal: quien está «al otro lado» simplemente no puede echar un vistazo para cotillear lo que hace alguien en su ordenador porque la luz emitida por el monitor queda bloqueada por una fina película pegada sobre el cristal. Esto aprovecha el hecho de que las pantallas suelen estar en horizontal y las paredes en vertical, de modo que el efecto polarizador «funciona»: la polarización de casi todas las pantallas es estándar y va en el mismo plano.

IRL Glasses

Sin embargo, estos filtros sólo funcionan con las pantallas LED y LCD, pero no con las OLED (que son las que suelen usar los móviles y también algunos ordenadores). Además, al girar la cabeza 90° –o cualquier ángulo intermedio– «reaparecerían» mágicamente las imágenes de las pantallas. Que no es algo quizá habitual, pero está lejos del efecto de «bloqueo total» que se infiere de las demostraciones. Las Gafas IRL bloquean también los rayos ultravioletas, de modo que sirven como gafas de sol (UV 400).

No es extraño pues que haya gente preguntándose si tanto bombo para unos simples filtros polarizadores no resulta un tanto bluf –y yo añadiría el hecho de que a Wired se la hayan colado–, y falta de razón no les falta. También son quizá un ejemplo de cómo un ¿buen? márketing, vídeos simpáticos y promesas difusas pueden ayudar a alcanzar una cifra nada desdeñable en un Kickstarter.

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Por @Alvy — 10 de Octubre de 2018

Este jetpack llamado x2 es un «sistema de propulsión acuática» que al llevar las baterías en una mochila en la espalda hace honor a su nombre – homenajeando a los jetpacks voladores que a día de hoy seguimos deseando ver a la venta en el MediaMarkt de la esquina. Al ser «acuático» es básicamente la misma idea pero para hacer submarinismo a alta velocidad.

El vídeo es de Science Channel y los detalles del invento están en el –por desgracia, fallido– IndieGoGo donde se dio a conocer hace años: x2 Sport Underwater Jet Pack. La idea era venderlos por unos 2.000 dólares pero irónicamente el proyecto no consiguió tracción suficiente.

El prototipo del jetpack submarino tenía pinta de ser divertido: las pilas polímero de litio iban en la mochila y en cada brazo había un propulsor, que se controlaba con mandos de las manos – todo con unos cuantos cables, pero por lo que se ve en los vídeos no parecía demasiado incómodo ni inseguro.

Los propulsores llevaban hélices carenadas (más conocidas como toberas Kort) en las que a medida que pasa el agua disminuye la sección y por ende se «acelera» – para ser expulsada a gran velocidad y así propulsar al submarinista.

En fin: pesa a la buena pinta que tenía no llegó a entrar en producción; quizá por el precio, quizá por otros motivos. A ver si la tecnología permite que nos llevemos una «mochila de Aquaman» de estas a la piscina en un futuro cercano.

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Por @Wicho — 2 de Octubre de 2018

Things from the flood por Simon Stålenhag y Fria Ligan

Se me había pasado por completo que Simon Stålenhag había sacado un juego de rol basado en el universo alternativo que creó para Tales from the flood, el libro ilustrado que habla de una Suecia llena de tecnología medio alienígena a causa de unos experimentos con un acelerador de partículas.

Pero acabo de descubrirlo al ver que está en Kickstarter el juego de rol correspondiente a Things from the flood, la secuela de ese libro. En Things from the flood los protagonistas han crecido y son adolescentes en la década de los 90 que, pero los riesgos también han crecido, y si bien el Tales from the flood es prácticamente imposible morir, en su secuela ya no lo es tanto. Se puede jugar tanto como un juego independiente como una expansión de Tales from the flood, usando los mismos personajes con los que hayas jugado en él.

Things from the flood

Tiene como 30 veces la financiación que necesitaba, así que no sólo saldrá sino que lo hará con un montón de extras, y aún llegas a tiempo de pedirlo.

El juego basado en Tales from the flood, que llevaba agotado un tiempo, vuelve a estar disponible, por cierto.

Y yo diría que con lo que molan los libros originales de Simon merece la pena comprar los dos juegos de rol, aunque sólo sea por ver las ilustraciones extra que traen y cómo la imaginación de Simon adapta su universo alternativo a los manuales que explican como jugar. Pero es que además por lo visto Things from the flood mola como juego de rol y se ha llevado unos cuantos premios ya.

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Por @Alvy — 18 de Septiembre de 2018

Apolo 11 en Lego

No sé hasta qué punto este kit de coleccionista tiene posibilidades de ver la luz –porque se está desarrollando sin el apoyo oficial de Lego, quien no admiten ya más propuestas sobre el tema «misiones Apolo» en general– pero desde luego es una preciosidad: un conmemorativo de la misión del Apolo 11 en Lego, con su módulo lunar Eagle, su módulo de mando Columbia, y tres minifigs representando a los astronautas (Armstrong, Collins, Aldrin). Como es un proyecto de financiación colectiva sus creadores van simplemente a reunir las piezas, crear las instrucciones y meterlas en cajas; si alcanzan la financiación los venden y si no pues nada.

Apolo 11 en Lego

Los módulos tienen gran cantidad de detalles y van acompañados de algunas pegatinas para las pantallas, indicadores e instrumentos (incluyendo una cámara y otros utensilios) pero por lo demás utilizan piezas de Lego bastante estándar que forman un «kit personalizado». También hay una placa que rememora la placa conmemorativa del aterrizaje, como la que llevaba el original.

Apolo 11 en Lego

Eso sí: el kit no será barato; han calculado unos 230€ para el módulo de mando y unos 250€ para el módulo lunar la versión básica (aunque se pueden comprar sólo las instrucciones en papel o digital con la lista de piezas). La versión más cara es la «edición de coleccionista» por unos 600 euros todo incluido.

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