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Ágora

Ágora / de Alejandro Amenábar

4 estrellas: estupenda Ágora. Dirigida por Alejandro Amenábar (2009). Con Rachel Weisz y Max Minghella. Web oficial: Ágora, la película.

Por fin pude ver Ágora, y me gustó bastante. Había intentado no leer ni oír demasiadas reseñas para no ir al cine condicionado, y me encontré con una película muy bien realizada, consistente, con grandes actuaciones tanto de Rachel Weisz como del resto de protagonistas principales y una trama interesante. La historia trata sobre diversos debates de fondo tales como ciencia vs. religión, el papel de las mujeres y los esclavos en la antigüedad y cómo los grandes cambios sociales suelen ser violentos (aquí a pedradas, literalmente), con una extraña historia de amor o desamor de fondo. Sirve sin duda para hacerse una buena idea sobre cómo pudo ser la época de decadencia del imperio romano, la transición entre las religiones dominantes y la vida en la época de la gloriosa y malograda Biblioteca de Alejandría.

Nota: ligeros spoilers a continuación. Naturalmente, quien haya visto Cosmos recordará las diversas menciones a la Biblioteca de Alejandría en los primeros episodios, y probablemente fue allí donde oyeron hablar por primera vez de la legendaria Hipatia, la filósofa protagonista de la historia. Aunque no se sabe gran cosa sobre su vida con certeza, porque muchos de los registros de la época se perdieron, parece claro que en el guión se ha «dramatizado» en demasía el personaje, con ciertas modificaciones en pro de la historia fílmica que no se ajustan a lo que se sabe de ella con más certeza: que murió muy anciana, y desollada por una turba de enemigos con conchas marinas, entre otros detalles. Tampoco está claro que descubriera o siquiera intuyera que las órbitas de los planetas son elípticas y no circulares –algo que se atribuye a Kepler en el siglo XVII– pero se puede dejar volar la imaginación dado que realmente no se conservan trabajos suyos. Además, la forma de explicar cómo razona y llega a las diversas conclusiones sobre la física de los movimientos de los planetas, los análisis de las teorías de Ptolomeo, Aristarco y otros es realmente genial, digna del mismísimo Sagan, así que tiene su mérito.

En general diría que es una película que los amantes de la ciencia deben ver, que no abusa de las batallitas de sandalias de otras películas similares ambientadas en la época –al menos es un poco diferente– y que incluso los que desconozcan todo sobre esa historia la verán con agrado, con diversos arcos argumentales que incluso merecerían un repaso y volverla a ver. Como bonus: la recreación visual es magnífica, con detalles que recuerdan a Contact y a la fotografía de muchas películas de Robert Zemeckis y los actores están todos estupendos, hasta en los más pequeños papeles.