Por @Alvy — 4 de Julio de 2013

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La última entrega de la saga trekkie en su versión «universo reiniciado» es Star Trek: en la oscuridad, que se estrena mañana en España. Es una nueva superproducción dirigida por J.J. Abrams que además de Chris Pine y Zachary Quinto cuenta con el apoyo fundamental de Benedict Cumberbatch (a.k.a. Sherlock). La amable gente de Paramount nos invitó a uno de los pre-pre-estrenos hace un mes y pasadas varias semanas todavía puedo asegurar que la experiencia nos dejó un muy buen sabor de boca.

Cuando con a las sagas míticas se les da este tipo de giro, en el que se «reinician» y los guionistas, artistas y directores consideran que pueden recrear cualquier elemento a su antojo pueden suceder dos cosas: que la cosa acabe bien o que sea un completo desastre. Por suerte estamos ante una de las mejores revisiones del clásico, y si Star Trek (2009) ya fue buena y sobre todo épica, En la oscuridad no lo es menos.

Los que hayan seguido la serie desde hace décadas identificarán rápidamente qué episodios, películas y personajes «vuelven» como por arte de magia al universo Trek. Mientras tanto Kirk, Spock y el resto de la tripulación continúan madurando. Al mismo tiempo descubrimos más sobre sus orígenes y tics, en una historia que tiene lugar tras salir de la academia de la flota estelar y al embarcarse en las primeras misiones realmente especiales y peligrosas.

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Poco más se puede decir sin desvelar parte del argumento, así que prefiero ahorrar ese sufrimiento a los lectores. Técnicamente la película es impecable, con unos efectos poderosos y sublimes (y con un 3-D nada intrusivo) a lo que se añaden muchos pequeños detalles geniales.

J.J. Abrams sigue expiando sus pecados cometidos en algunas rarezas exóticas en las que se ha metido en los últimos años después de Lost y está consiguiendo su redención a pasos agigantados. Star Trek: en la oscuridad es una película de esas de «disfrutar del gran cine», en una sala lo más grande posible y con un buen plan de amigos y palomitas.

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