Por Nacho Palou — 4 de Diciembre de 2015

La construcción de la Estrella de la muerte fue para el Imperio galáctico algo equivalente económicamente a lo que el proyecto Manhattan —el desarrollo de la bomba atómica— fue para EE UU, proporcionalmente.

Esto es, una inversión económica bastante grande. Ingente. Y que un proyecto de esa magnitud fracasase fue un problema; pero que fracasase dos veces —el Imperio construye y palma nada más y nada menos que dos Estrellas— supuso la quiebra económica, «la galaxia entera arruinada».

It's a Trap: Emperor Palpatine's Poison Pill es un paper (un estudio serio) económico de Zachary Feinstein que analiza precisamente el coste de construir no una sino dos Estrellas de la muerte y las consecuencias económicas de sendas destrucciones,

Este trabajo estudia la repercusiones financieras de la destrucción de dos estaciones de combate del tamaño de una luna, totalmente armadas y operativas (las «Estrella de la muerte») en un período de cuatro años y la disolución del gobierno galáctico que sucede a continuación. En ese sentido se mide el nivel de riesgo sistémico causado por la muerte del emperador Palpatine y la destrucción de la segunda estación. Y se concluye calculando cuál debería ser la reserva de recursos que necesitaría la Alianza Rebelde y el plan bancario de rescate que evitase una crisis económica tras la caída del imperio.

Así a ojo de economista la destrucción de ambas estaciones de combate le supuso al Imperio una pérdida de 515,5 trillones (515 500 000 000 000 000 000) de dólares o euros — para el caso da igual. Calculando el coste de una de estas estaciones Feinstein especula cuál podría ser en proporción el producto interior bruto del Imperio, que ascendería más o menos a 4600 trillones (4 600 000 000 000 000 000 000). Comparativamente, el producto interior del mundo es de 78 billones (78 000 000 000 000).

Precisamente el aspecto económico es el que, según el economista Feinstein, explicaría la situación presentada en Star Wars: The Force Awakens, en la que no se plantea una restitución triunfal de la República sino en la que a pesar de todo la guerra continúa: «los restos del Imperio parecen mantenerse en la Primera Orden y lo que queda de la Alianza Rebelde es ahora la Resistencia. ¿Cómo es posible que una rebelión victoriosa que triunfa en el campo de batalla falle en el gobierno?», escriben en Popular Science.

Por la economía. El Imperio tal vez era cruel, pero era económicamente capaz de gobernar. En cuanto a los Rebeldes, «lamentablemente al parecer se dejaron la cartera en Alderaan.»

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