Por @Alvy — 26 de Julio de 2015

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Ver Pixels (2015, Chris Columbus) es toda una experiencia: es como un viaje temporal a los 80, un poco al estilo del Jacuzzi en el tiempo pero poniendo el foco en el mundo de los videojuegos. El argumento es simple y los mejores momentos de la película pueden verse en el trailer. Las risas están garantizadas, ya sea por la repetición de tópicos, el lenguaje y poco basto o lo ingenioso de algunos detalles.

Añádase a la mezcla un Adam Sandler como estrella principal –su personaje es un nerd* que trabaja en una tienda de instalador de equipos electrónicos a domicilio, que es en lo que se ha convertido tras ser una estrella y recordman de los videojuegos en los 80– acompañado de unos secundarios que no están nada mal aunque el film tampoco sea como para lucirse. Completan el elenco innumerables cameos tanto actuales como de la época gloriosa ochentera: hasta el profesor Iwatani, creador de Pac-Man, tiene el suyo. (Pero como no habla ni papa de inglés aparece al principio reparando una máquina de Pac-Man y quien le interpreta es un actor de rasgos similares.)

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La peli es de las de palomitas y relax, de ir a verla sin grandes pretensiones para salir sorprendido: aunque los protagonistas sueltan muchos tacos el humor tiene un regusto inteligente, al menos si conoces todas las historias detrás de los videojuegos). Por poner un ejemplo: aunque en ella no aparecen los grandes campeones de la época, cuando los personajes juegan superan siempre por 100 puntos los récords oficiales reales. Y han infinitos cameos también de populares videojuegos, desde Space Invaders a Galaxians, Tetris y muchos más que a veces ni siquiera deberían estar ahí por cuestión de antigüedad.

También hay toda una historia detrás del corto original que inspiró la película, Pixels (2010) de Patrick Jean. Quienes lo vieron se quedaron tan flipados que le compraron los derechos para un largometraje sobre el mismo tema. El resto, tras millones y millones de dólares en una superproducción hollywoodiense, es lo que podemos disfrutar ahora en las salas.

Si eres de los que viviste la época dorada de los videojuegos, saldrás con una sonrisita. Los niños que verás en la sala se lo pasarán pipa, aunque no tengan ni idea de qué van esos viejos juegos pixelados. Y es que, quieras que no, el pixel todavía es bello y tiene su encanto…

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(*) En la película traducen nerd por friki. Incorrecto pero aceptable para que el público general lo entienda rápido.

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