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Rememorando «Los Chicos de Stonehenge»

Esta semana pude por fin ver completa Children of the Stones, que en España se llamó Los chicos de Stonehenge y se emitió a finales de los 70 o principios de los 80, tal y como contaron detalladamente hace semanas en La Singularidad Desnuda. La verdad es que es gracioso rememorar estas series, al igual que cuando vi algunos episodios de Mazinger Z este verano: la sensación está entre lo familiar y lo extraño, de cosas que recordabas de una forma y ahora ves de otra totalmente distinta, de algo que te parecía genial y ahora es burdo, de frases o detalles que se quedaron grabados en tu cerebro para siempre… En fin, es toda una experiencia.

Los Chicos de Stonehenge no es gran cosa como serie: son siete episodios breves sobre un científico y su hijo que van al pueblecito cercano a Stonehenge (Salisbury) a investigar las piedras y empiezan a observar cosas raras: los lugareños se convierten en «happy people» como si les hubieran lavado el cerebro, nadie sabe bien cuál es el misterio, hay sucesos paranormales, está todo lleno de piedras raras y cada día que pasa el misterio se va desvelando poco a poco. El final es un tanto brusco e inesperado, el villano está indefinido y no es gran cosa, pero al menos son sólo siete episodios que se ven rápido… y no tres temporadas como Lost.

Detalles que me parecieron curiosos fueron:

  • Que el «acojone» que daba esa serie (recuérdese que era para quinceañeros) venía en gran parte dado por las tomas macro de las propias «piedras», pero sobre todo una extraña música de un coro a capella rarísima, parecida a cuando el monolito aparece en 2001. Da un mal rollo que ni te imaginas.
  • No me acordaba del famoso «cuadro» de la gente danzando en corro alrededor de un halo de luz, que también daba bastante miedo porque cada vez que lo enseñan como parte del misterio que se está resolviendo pasan cosas raras (y suena la música esa).
  • Los episodios de aquella época duraban 22 minutos, de modo que en realidad toda la serie dura una hora y media, más o menos, si quitas otros tres o cuatro minutos de títulos y el «anteriormente…»
  • El concepto de Anteriormente… ya existía en aquella época, pero era tan primitivo y básico como que cada episodio comenzaba simplemente con el último minuto del episodio anterior.