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El diablo está en los detalles

Anoche, mientras zapeaba en un intermedio de CSI, vi el final de una escena de la serie As leis de Celavella que emite la Televisión de Galicia que me llamó la atención.

Si no me equivoco, en ésta se veía como uno de los personajes -no se cual, pues no sigo la serie- miraba la hora en un reloj de bolsillo y juraría que en la esfera se leía perfectamente la palabra Quartz, lo que de ser cierto supone un anacronismo, pues la serie está ambientada alrededor de 1925 y los relojes de cuarzo no fueron inventados hasta 1927 por Warren Marrison.

Cabría la posibilidad que el personaje en cuestión fuera un tipo muy al tanto de los avances tecnológicos y pensar que la serie está ambientada más hacia el final de la década, pero es que en la práctica los relojes de cuarzo necesitan una fuente de energía eléctrica para funcionar y la pila para relojes no fue desarrollada hasta 1954 por la empresa Hamilton, que la utilizó por primera vez en el modelo Ventura de 1957, que no era de cuarzo sino que tenía un movimiento mecánico tradicional impulsado por la pila. Además, el reloj de Marrison no era precisamente para llevar puesto; salvando las distancias, era tan enorme respecto a sus sucesores como podía serlo el ENIAC respecto a los suyos.

En cualquier caso, este detalle de As leis de Celavella me hizo recordar una conversación que tuvimos hace ya algún tiempo mientras cenábamos con un amigo que trabaja en una conocida productora de televisión acerca de qué era lo necesario para hacer funcionar una serie. Evidentemente no llegamos a ninguna conclusión definitiva, pues de otro modo ya nos estaríamos haciendo de oro con nuestra propia productora, pero sí caímos en la cuenta de que la gente en realidad traga casi con cualquier cosa, no sólo en cuanto a detalles de ambientación: A mi me consta, por haber trabajado en un periódico, que cualquier parecido de Periodistas con la realidad es coincidencia; mi mujer y otra amiga que estaba presente, como profesoras, coinciden en que en las series que salen colegios o institutos la cosa tampoco se acerca mucho a la realidad; alguien comentaba que las dosis de medicamentos en Hospital Central tampoco eran muy acertadas, etc-

¿Te preocupa esta falta de realismo cuando una serie trata un tema que conoces o lo que te importa es que te cuenten una historia interesante y estás dispuesto a obviar sus posibles errores?

¿Alguien podría explicarme por qué motivo el reloj de la comisaría de Policías siempre marcaba las once menos diez?

2 comentarios

#1 ping Anonymous

Sólo vi un capitulo de esa serie. Tampoco es que siga esa o alguna otra.

Sobre dicho capitulo (visto anteayer), solo comentar que

no veo nada comparable en calidad en los canales "nacionales" .

Admitiendo los posibles errores, no se observan sobre-actuaciones ni absurdas salidas de tono. Tiene un argumento bien llevado y sin ideas copiadas.

Lo aguanté hasta el final (aunque no lo vi desde el principio) . Mucho más de los cinco minutos que acaban cansándome de las series que hoy están en boga en los demás canales ( TVE1 , TVE2, A3, T5 y alguna local) y que se ven en Coruña sin ser de pago.

Más que criticar las multiplicación de absurdos de la televisión actual, donde muere la sencillez sin haber sido comprendida, prefiero significar lo bueno que aparezca.

#2 ping Anonymous

Un poco tarde para contestar a la pergunta del reloj de Policías, pero por si no lo ha hecho nadie...

Supongo que es la forma de que no se note el orden en el que están rodados los planos o las secuencias. Me imagino que el reloj no funciona, porque si no necesitarián alguien procupnándose de ponerlo en hora cada vez que se rueda un plano, y además estar seguro de que la hora es la correcta.