Logo Lainformacion.com
< Efecto Tetris
Google Geek >

Premios semi-Darwin

La siguiente historia es verídica, narrada por alguien que estaba allí.

Al parecer hace un tiempo se puso de moda usar como hebilla de cinturón para los pantalones las hebillas metálicas de los cinturones de seguridad de los aviones. Esos curiosos complementos se vendían como cinturones de diseño en algunas tiendas, pero algunos pícaros preferían robarlos de los aviones: se ahorraban un dinerillo, a pesar de que eso supusiera un problema grave en el avión al poco tiempo.

En un vuelo internacional uno de esos listillos decidió robar una de esas hebillas. Al embarcar el siguiente pasaje el vuelo iba completo, de modo que causó un gran problema (aunque llevaban piezas de repuesto y lo repararon). La tripulación decidió como escarmiento, hartos de tanto abuso, avisar a tierra de quién era el que había robado la hebilla (porque tenían su asiento y su nombre) suponiendo que probablemente andaría todavía por la terminal.

Le encontraron en el control de pasarportes. Al examinar su equipaje de mano descubrieron que llevaba algo así como un kilo de cocaina escondido… además de la hebilla robada.

Sin duda acabó una prisión de toma-mi-culo-y-que-te-aproveche a causa del incidente. Y todo debido a que se lo ocurrió robar una tontería de hebilla… mientras cometía un delito mayor.

Lo cual nos lleva a la siguiente conclusión: debería instaurarse una nueva versión de los Premios Darwin para todos aquellos personajes que, si bien no mueren en la acción, acaban en la carcel a causa de sus actos estúpidos. Aunque, visto lo visto en los últimos años, parece que esas cárceles estarían también a rebosar.

Actualización: Santi que se ha leído hace poco The Darwin Awards II: Unnatural Selection, Editorial Dutton (2001) dice que en realidad tienen una categoría denominada Mención Honorable para casos como este, con la descripción

Las Menciones Honorables son desventuras desafortunadas que no llegaron a culminarse con el sacrificio definitivo del protagonista, pero que aun así ilustran lo que podría denominarse el «espíritu innovador» del candidato en cuestión a los Premios Darwin.