Por @Alvy — 13 de Diciembre de 2016

Monos infinitos

El teorema del mono infinito (o «de los infinitos monos») viene a decir que si le das una máquina de escribir a un mono y le dejas aporrearla, al cabo de una cantidad de tiempo infinita será casi seguro que habrá escrito todas las obras de Shakespeare. La idea de este teorema la publicó el matemático Émile Borel en 1913 y desde entonces se viene usando –fuera de su contexto matemático– para dar a entender que «si pasas suficiente tiempo haciendo algo, aunque no tengas ni idea, acabarás acertando aunque sea de casualidad.»

Tal y como explica la Wikipedia, las explicación es más enrevesada de lo que parece. Es «una metáfora» de un dispositivo que escribe aleatoriamente letras (o ceros y unos) en un tiempo infinitamente largo. No es difícil ver que esa infinitud lleva a una probabilidad muy cercana a la certeza del suceso deseado, aunque también que el tiempo necesario sería en muchas magnitudes superior a la edad del universo. Pero hay que hacer muchos cálculos para analizar bien esto.

¡Ah, cuánta teoría y qué cuadriculado todo! ¿Qué sucedería si realmente se les dieran máquinas de escribir a un grupo de monos? Hace unos años la gente de la Universidad de Plymouth decidió comprobarlo «como trabajo artístico» y pusieron un teclado en la jaula de los macacos del zoo de Devon (Inglaterra) junto con cámaras y radio. Lo primero que hicieron los monos fue golpear la máquina con una piedra. Luego defecaron y orinaron encima de ella, quizá la parte más dramática del experimento. Y al cabo de 30 días tan solo habían escrito cinco páginas, casi todas con la letra S. El «experimento» sirvió a los artistas para comprobar que un grupo de monos no son la mejor idea para generar textos al azar.

{Foto (CC) Pixabay.}

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