Por @Alvy — 6 de Septiembre de 2018

Cinta transportadora de Bou Craa / jbdodane @ Flickr
Cinta transportadora de Bou Craa (CC) jbdodane @ Flickr

Cinta transportadora de Bou Craa / Google Maps
Cinta transportadora de Bou Craa en Google Maps

La cinta transportadora más larga del mundo está en el Sáhara Occidental, entre las minas de fosfato de Bu Craa y la costa de El‑Aaiun: mide 98 kilómetros en 11 tramos. La construyó en 1972 lo que ahora es la empresa siderúrgica ThyssenKrupp y es capaz de mover unas 2.000 toneladas de materiales por hora. Es tan grande que se ve perfectamente en Google Maps a lo largo de todo su recorrido, incluso desde gran altura.

Eso sí: con esto de los récords siempre se puede matizar: La de Bou Craa es la cinta transportadora más larga del mundo «en general». Pero el sistema de cintas transportadoras más largo de un aeropuerto es el del Dubai International (63 km). El récord para cintas de un solo tramo lo tienen en la mina Boddington de bauxita en Australia (31 km). Y también es de récord la cinta transportadora suspendida por cable más larga del mundo de Barroso, Brasil (7,2 km). [Fuentes: Wikipedia, Leitner.]

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Por @Alvy — 5 de Septiembre de 2018

Pizza BoxLos sistemas informáticos de monitorización y alertas como Pingdom que avisan con un mensaje cuando «se cae el servidor» suelen ser útiles y funcionar muy bien para avisar de problemas imprevistos. Pero cuando a alguien –especialmente administradores de sistemas– tiene agotada la batería del móvil y es fin de semana puede ser complicado encontrar una forma de hacer llegar el aviso, especialmente hoy en día que cada vez menos gente tiene teléfono fijo en casa. Justin Kan cuenta como anécdota que hace unos años se cayeron durante horas los servidores de vídeo de su startup. Como el teléfono del administrador no contestaba a mensajes ni llamadas y vivía en otra ciudad se les ocurrió una solución un tanto peculiar: enviarle una pizza a su casa, añadiendo en las «instrucciones especiales del pedido» leerle un mensaje a la entrega. De esa forma recibiría un aviso físico a menos que hubiera desparecido o estuviera fuera por alguna razón. Según parece, funcionó y pudieron recuperar los servidores. Fue una forma un tanto primitiva pero ingeniosa y eficaz de hacerle llegar un mensaje en menos de 30 minutos. [Imagen: JAKoriginal]

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Por @Alvy — 31 de Agosto de 2018

Bulldog / Angelos Michalopoulos @ UnsplashHay varios tipos de perros y gatos que no pueden viajar en la bodega de un avión por el llamado síndrome respiratorio de los braquicéfalos. Los braquicéfalos son ciertas razas especiales de perros como los bulldog inglés/francés, bóxer, beagles, pequinés y los shar pei chinos –entre otras–, más conocidas como las de «hocico corto».

El caso es que debido a la peculiaridad de sus vías respiratorias tienen más problemas de respiración –y no sólo al viajar en avión, también al hacer ejercicio– por lo que las compañías aéreas suelen prohibir que viajen en la bodega y a veces también en cabina. Como el viaje puede estresarlos y hacer que respiren mal podrían sufrir un colapso (e incluso morir) debido a esta particular circunstancia, a la que se añade que el transportín podría no tener una excelente ventilación y que la presión del avión –que suele ser equivalente a unos 2.500 metros de altitud– tampoco es la idónea para ellos.

Existe toda una tecnología en la bodega del avión para el transporte de animales para evitar este tipo de problemas, pero muchas compañías prefieren cuidarse en salud y directamente no permitir que viajen este tipo de razas; otras como Ryanair directamente no transportan animales o, como Vueling, «sólo en cabina». La compañía más amigable con los braquicéfalos es Lufthansa, donde sí que pueden viajar. ¡Ah! Y otro tanto les sucede a los mustélidos: hurones, martas y similares en compañías como Iberia. [Foto: Angelos Michalopoulos @ Unsplash.]

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Por @Wicho — 25 de Agosto de 2018

Cromosomas de una célula humana

Hoy sabemos, sin lugar a dudas, que los seres humanos tenemos 46 cromosomas. Pero durante algo mas de 30 años años creímos que teníamos 48. El origen de este error está en el recuento que hizo el zoólogo estadounidense Theophilus Painter en 1921, un resultado que durante años nadie discutió. Pero el 22 de diciembre de 1955 Joe Hin Tjio, un científico indonesio pero que en aquel entonces dirigía el laboratorio de investigación fitogenética en la Estación Experimental Aula Dei (Zaragoza), descubrió durante una estancia en Suecia, para su sorpresa, que en realidad son 46, mientras hacía pruebas de una técnica de tinción de cromosomas que había desarrollado y que resultó ser mucho más refinada que las anteriores. [Fuente: La aventura de tu cerebro]

{Imagen: Cromosomas de una célula humana por Doc. RNDr. Josef Reischig, CSc.}

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