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El Wi-Fi de pago, lo peor de lo peor de los hoteles

Me gusta viajar. Mucho. Y en los últimos años ha tenido la oportunidad de hacelo con frecuencia, hasta el punto de que el año pasado, por ejemplo, he pasado cerca de 60 noches en hoteles en distintos sitios del mundo.

Pero lo que no me gusta tanto de viajar son algunas de las «peculiaridades» que te vas encontrando en los hoteles, sean de la categoría y precio que sean, por lo que me hizo mucha gracia seguir el campeonato de las cosas estas que más fastidian a los lectores de Gadling.com.

En él participaron, por rondas eliminatorias:

  • Que la habitación no esté lista cuando llegues vs tener que dejarla temprano por la mañana.
  • Poca presión de agua vs toallas pequeñas.
  • Desayuno de pago frente a minibares a precios de atraco.
  • Que no haya transporte al/del aeropuerto vs papel higiénico cutre de una sola capa.
  • Aparcamiento carísimo vs camas con las sábanas tan apretadas que hay que meterse dentro con calzador.
  • Cargos extra imprevistos y que no se sabe muy bien a santo de qué son vs que vengan a hacer la habitación demasiado temprano
  • Mal servicio en recepción vs lo difíciles de usar que son los mandos remotos de las televisiones.
  • Wi-Fi de pago vs un sistema de menús indescifrable en la televisión.

Alcanzaron una de las semifinales el Wi-Fi de pago vs esos misteriosos cargos extra, mientras que la otra la disputaron el aparcamiento carísimo vs la poca presión de agua.

Y el gran premio, como no podía ser de otro modo, y como se puede leer en Hotel Madness: No Free Wi-Fi wins!, fue el Wi-Fi de pago!!!!

Wi-Fi de palo en el Grand Hyatt de Berlín
18 euros por 24 horas de uso del Wi-Fi en el Grand Hyatt de Berlín, en una habitación que de tarifa salía en 500 euros la noche. Menos mal que el IVA está incluído.

Como cualquiera que haya tenido la paciencia de seguirme en Twitter sabe, esa es precisamente mi queja número uno acerca de los hoteles.

Si me lo tienen que cobrar, que me lo cobren, pero que no me lo digan y que lo camuflen dentro del precio de la habitación. Esta práctica de cobrarlo aparte, tanto más extendida cuanto más caro es el hotel, me parece de lo más cutre.