Por Nacho Palou — 2 de Julio de 2015

Un vídeo en el que se muestra cómo es el proceso de fabricación de los preservativos, que no deja de ser curioso. Básicamente se moja látex natural una serie de moldes con la forma apropiada con un movimiento y temperatura adecuados para que adquieran su forma final a lo largo del proceso, que incluye la adición de colores y sabores y termina con el empaquetado y listos para su distribución y disfrute.

También se muestran las pruebas de control de calidad y resistencia —que incluyen la inyección de 18 litros de aire como mínimo antes de que el preservativo se rompa y la manera en la que se comprueba con corriente eléctrica que los preservativos no tienen poros ni agujeros invisibles a simple vista.

Vía Supercompressor.

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En The Washington Post, Condones que cambian de color si hay presencia de enfermedades de transmisión sexual.

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¿Son biodegradables los condones? Teniendo en cuenta que se venden unos 10 000 millones de condones cada año —otra cosa es cuántos se utilicen– sería conveniente que fueran biodegradables. Pero salvo que sean condones de piel de cordero los condones más habituales, los que son de látex, no son del todo biodegradables.

Se supone que los condones son biodegradables porque el látex natural es un producto que se encuentra en la naturaleza, en el caucho de los árboles. Pero los condones no son de látex en su totalidad, al cien por cien, sino que incorporan otros productos que los hacen más resistentes, más finos y más cómodos — entre otras virtudes.

A pesar de no ser biodegradables, los condones se tiran a la basura y su destino suele ser acabar en un vertedero, bajo tierra, donde se descompondrán de forma natural, más o menos. Lo que no conviene es tirarlos por el váter.

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