Por Nacho Palou — 26 de Septiembre de 2013

Dustin Curtis en What I would have written.

Esto es lo peor de Twitter, es lo que puede haber destruido mi mente para siempre: me encuentro caminando por la calle y por cada puta cosa que pienso me pregunto: “¿Cómo podría encajar esto en un tuit que un montón de gente quiera favoritear y retuitear?”

Es repugnante, me siento como un adicto a la metanfetamina con esa urgencia constante y obsesiva por convertir cada maldita idea en un tuit. Para compartirlo. Contigo. Sin ningún tipo de filtro real, que es lo que se hace durante el proceso de escritura.

El proceso de escritura toma las ideas sin filtrar, turbias y llenas de suciedad, y las convierte en pensamientos limpios y bellos que otras personas podrán comprender fácilmente.

Cuando dedicas tiempo a escribir sobre una idea la perfeccionas, la filtras, la limpias; no sólo produces una buena pieza literaria y consigues comunicar, sino que además tu cerebro mejora su capacidad para pensar de forma más compleja. Twitter me hace tonto porque ya no pienso con más profundidad de la que permiten 140 caracteres.

(...) Siempre voy a ser un esclavo de los 140 caracteres, de esa cosa que se lleva al instante las ideas complejas de mi cerebro para simplificarlas en exceso y entregárselas a un montón de desconocidos.

No puedo esperar para comprar acciones de Twitter. Esto es lo que tendría que haber escrito.

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear