Por @Alvy — 25 de Octubre de 2015

Permíteme contarte la historia de un viajero del tiempo. La mayor parte del día, es como otro cualquiera de nosotros. La mayor parte del tiempo ha andado perdido entre todas las opciones y posibilidades que existen. ¿Qué es el? ¿A dónde quiere ir? Sólo está seguro de una cosa: el tiempo. Está en una senda que le lleva a algún sitio, en su propio laberinto, y la única forma de salir de allí también depende del tiempo. Es prisionero de su propia creación y de aquello de lo que está hecho: tiempo (…)

Es poco probable que pases por Cluj-Napoca, una localidad a unos 440 kilómetros al noroeste de Bucarest, en Rumanía. Pero allí hay un lugar precioso: este café llamado Enigma que tal y como cuentan y muestran en Colossal tiene una preciosa y trabajadísima decoración steampunk digna de superproducción de Hollywood.

Los mecanismos de engranajes y ruedas dentadas en forma de relojes dominan los diversos objetos, entre los que también hay robots y algún androide. También hay otras obras de arte a cuál más peculiar colgada de sus paredes, así como esferas de plasma y aparatos que bien podrían ser máquinas diferenciales de Babbage.

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