Por @Alvy — 4 de Diciembre de 2016

En este vídeo de Vox se explica la dificultad de plasmar en un mapa plano los continentes y países que hay repartidos en el esférico globo que es la Tierra. Es algo matemáticamente imposible, tal y como demostró Carl Friedrich Gauss a principios del siglo XIX. Por eso se utilizan proyecciones cartográficas, a cual más ingeniosa, cada una de las cuales tiene sus ventajas y desventajas.

El principal problema es la distorsión de tamaño a que se ven sometidos los continentes y países; en algunos casos como en la de Mercator la diferencia del tamaño de Groenlandia con África (que parecen más o menos iguales) es 14:1. En otros las distancias sufren del mismo efecto. Otras proyecciones no dan una idea simple de cómo son los ángulos rectos en el mapa respecto a la realidad.

Proyecciones

En la actualidad la proyección de Mercator sigue siendo la más popular, sobre todo porque proporciona ángulos adecuados para la navegación, aunque se dice de ella que es demasiado «imperialista, casi diseñada en contra del tercer mundo» (mítica escena de El ala Oeste), además de ser terriblemente engañosa en las latitudes elevadas (los polos). La Winkel-Tipel se usa también en muchos mapamundis (ej. National Geographic) a pesar de que produce pequeños errores de distancia y los cálculos son un poco complicados. Otras como la de Gall-Peters reducen la imagen «eurocéntrica» del mundo y gana en superficies iguales a costa de distorsionar formas y distancias.

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(Vía Ingeniería en la Red.)

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