Por @Alvy — 23 de Mayo de 2017

El estrecho de Saltstraumen es el lugar del mundo en el que se dan las condiciones ideales para que se produzca la marea más poderosa del mundo. En una dirección está el mar, en la otra hay dos fiordos llamados Salt y Skjerstad. Cada día el agua es atraída por el Sol y la Luna, pero la particular forma, posición y estrechez del paso hacen que cuando el agua intenta mantenerse al mismo nivel la corriente tenga un poderío descomunal. Puede que haya ríos más «bravos», pero no mareas tan bravas como esta.

En el vídeo de Tom Scott pueden verse los efectos de esta marea, que arrastra una descomunal cantidad de agua de un lado para otro a toda velocidad. Si piensas que cada metro cúbico de agua (esto es: un cubo de un metro por un metro por un metro) pesa una tonelada (1.000 kg) y lo vasto que es el caudal comenzarás a entender la fuerza titánica que se necesita para mover tamaña cantidad de líquido a esa velocidad.

Scott se queda sin palabras al describir la sensación de estar ahí al lado: el ruido, la sensación de fuerza, los inesperados arranques de las corrientes… A falta de algo mejor podría decirse que es sencillamente acongojante; según cuenta cuando tuvo que acercar el palo selfie para meter la cámara bajo el agua y grabar un poco se lo tuvo que pensar dos veces.

La marea produce además una infinidad de remolinos a cual más grande, en diversas partes del estrecho y de forma cambiante. Estos remolinos son como el Maelstrom que hay en unas islas cercanas; la traducción literal de su nombre es «corriente trituradora». Las antiguas cartas marinas lo dibujan con serpientes de mar y horribles monstruos surgiendo de su interior y tragándose barcos. Pero es que desde luego aunque no haya bichos ya solo la propia escena de los remolinos y las supermareas acongoja bastante.

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