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Paranoia en el aire: ¿Estamos haciendo el juego a los terroristas?

En el apartado What the Terrorists Want del Cryptogram de septiembre Bruce Schneier, que lleva mucho tiempo diciendo que todas la medidas anti terroristas tomadas a partir del 11-S son básicamente inútiles porque intentamos evitar el ataque que ya ocurrió y no el que puede ocurrir en el futuro, probablemente por otros medios totalmente distintos, recoge algunos de los incidentes ocurridos en el mundo tras la trama destapada en el Reino Unido el pasado mes que supuestamente pretendía organizar algún tipo de atentado usando explosivos líquidos.

Traduzco y resumo rápidamente:

  • 15 de agosto: Una terminal entera de un aeropuerto fue evacuada porque los cosméticos de una pasajera dieron un falso positivo como explosivos; el mismo día un musulmán fue obligado a bajarse de un avión en Denver por estar rezando, aunque luego la TSA decidió que la tripulación había sobrereaccionado.

  • 16 de agosto: En Málaga dos hombres fueron obligados a bajarse de un avión con destino a Manchester porque algunos pasajeros se negaron a viajar con ellos porque pensaron que parecían asiáticos o del oriente medio, que podían haber estado hablando en árabe, porque llevaban chaquetas de cuero y porque miraban sus relojes. Ambos fueron interrogados durante unas horas y luego puestos en libertad.

    En el puerto de Seattle se evacuó una terminal porque dos perros dieron una falsa alarma de explosivos.

    Una mujer sufrió un ataque de pánico y se puso violenta a bordo de un vuelo Londres - Washington que fue desviado a Boston mientras unos cazas lo escoltaban. La mujer resultó tener crema de manos y unas cerillas en su poder, pero de nuevo la TSA reconoció que no suponía una amenaza terrorista.

  • 18 de agosto: Un vuelo de Londres a Egipto realizó un aterrizaje de emergencia en Italia cuando alguien encontró una amenaza de bomba escrita en una de las bolsas para mareos, pero no se encontró nada en el avión ni nadie sabe cuanto llevaba esa bolsa a bordo.

  • 19 de agosto: Otro avión realizó un aterrizaje de emergencia en Tampa, Florida, después de que a la tripulación le entraran sospechas porque dos de las puertas de los lavabos estaban cerradas, aunque no se encontró nada en el avión. Otro hombre tuvo que ver como registraban su casa tras haber trasteado con el detector de humos del baño de un vuelo con destino a San Antonio, y aunque lo que hizo fue estúpido, resultó que tampoco era un terrorista.
Schneier dice que a partir de ese momento dejó de tomar nota de todas las falsas alertas que se estaba produciendo y sugiere un juego mental: ¿Qué hubiera pasado si el plan terrorista de los explosivos líquidos hubiera tenido éxito a pesar de que todo parece indicar que ni era factible desde el punto de vista de los explosivos en si y de que los terroristas no tenían todavía ni billetes ni pasaportes?

Habría habido vuelos cancelados, caos en los aeropuertos, restricciones en el equipaje de mano, líderes mundiales hablando de duras medidas de seguridad, posicionamientos políticos y todo tipo de falsas alarmas causadas por el pánico de la gente. Que es básicamente lo que está pasando ahora.

Nuestros políticos ayudan a los terroristas cada vez que usan el miedo como una táctica en sus campañas. La prensa ayuda cada vez que escribe historias de miedo acerca del plan y de la amenaza que supone. Y si estamos aterrorizados, y compartimos ese miedo, nosotros también ayudamos. Todas estas acciones intensifican y repiten las acciones de los terroristas, y aumentan los efectos de su terror.

Otra reflexión:
Imagina por un momento que el gobierno británico hubiera arrestado a los 23 sospechosos sin ningún tipo de publicidad. Imagínate que la TSA y sus equivalentes europeas no se metieran en medidas de seguridad sin sentido como prohibir líquidos. E imagina que la prensa no escribiera sobre ello sin parar, y que los políticos no utilizaran ese hecho para recordarnos lo asustados que deberíamos estar. Si hubiéramos reaccionado de ese modo, entonces los terroristas realmente habrían fracasado.
¿Estamos haciendo el juego a los terroristas?