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¿Quién necesita un paracaídas?

Hace unos días, leyendo la anotación El vuelo de Magee en Fogonazos, que habla de un aviador estadounidense que durante la Segunda Guerra Mundial sobrevivió a una caída sin paracaídas de más de 7.000 metros, recordé la historia de Nicholas Alkemade, el tripulante de un Lancaster de la RAF que también sobrevivió a una caída de unos 6 kilómetros sin paracaídas cuya historia había leído en Tail-End Charlies, y me puse a mirar si había constancia de alguna otra historia similar.

Buscando, buscando, di con The Free Fall Research Page, una página dedicada a recoger historias de personas que han sobrevivido a caídas libres sin paracaídas o a bordo de restos de aeronaves o con paracaídas funcionando a medias. Poniendo el punto de corte en 1.000 pies de caída (unos 300 metros), estas son las personas que han sobrevivido a caídas sin paracaídas:

  • El teniente I. M. Chisov era un aviador ruso cuyo bombardero Ilyushin-4 fue atacado por cazas alemanes en enero de 1942. Por lo visto, tras caer 22.000 pies (unos 6.700 metros) Chisov golpeó el borde de un barranco cubierto de nieve y cayó dando vueltas hasta el fondo. Resultó gravemente herido, pero sobrevivió.
  • Alan Magee, el ametrallador ventral de un B-17 del 303 Grupo de Bombardeo, sobrevivió a una caída de, según la fuente consultada, 20 ó 22.000 pies (6.100 ó 6.700 metros) cuando su bombardero resultó incendiado a causa del fuego enemigo en una misión sobre St. Nazaire, Francia, en enero de 1943. Magee se vio expulsado del avión antes de tener la oportunidad de ponerse su paracaídas y aterrizó sobre el lucernario de la estación de trenes, y aunque sufrió graves heridas, en especial en uno de sus brazos, se recuperó y murió en 2003 a los 84 años.
  • Nicholas Alkemade era el ametrallador de cola de un Lancaster de la RAF en marzo de 1943 cuando su avión fue atacado por cazas alemanes en una misión nocturna a Berlín. Después de que el comandante ordenara abandonar el avión Alkemade descubrió al ir a cogerlo -la torreta era tan pequeña que no se podía estar en ella con el paracaídas puesto- que este estaba en llamas y decidió saltar prefiriendo eso a morir abrasado. Tras caer unos 18.000 pies (casi 5.500 metros) cayó sobre unos árboles y maleza cubiertos de nieve, lo que frenó lo suficientemente su caída como para sobrevivir con sólo unos cortes y una pierna torcida.
  • Algunos informes dicen que Erika Delgado sobrevivió en 1995 a una caída desde unos 9.000 pies (2.750 metros) cuando el DC-9 en el que viajaba se desintegró en el aire rumbo a Cartagena, Colombia. Según esos informes, Erika habría caído en una zona pantanosa y apenas habría sufrido un rasguño, pero según se puede leer en ASN Aircraft accident description Douglas DC-9-14 HK-3839X - Maria La Baja el avión podría en realidad haber chocado contra el suelo de una pieza, lo que la descalificaría de esta lista; en cualquier caso, Erika fue la única superviviente del vuelo.
En Other Amazing Stories se recogen algunas historias más de caídas, pero en casi todos los casos desde menos altura y con la ayuda de un paracaídas parcialmente abierto o algún otro accesorio que ayudó a frenar la caída o paliar sus efectos.

Y recuerda, si alguna vez te ves en una tesitura similar, intenta poner en práctica las instrucciones que se dan en cómo sobrevivir a una caída de diez pisos.