Nunca oirás esas palabras en un anuncio de televisión. Y sin
embargo, este hecho central de la existencia humana da color a nuestro
mundo y a cómo nos percibimos dentro de él.
»La vida es demasiado corta«, decimos. Y lo es. Demasiado corta
para politiqueos en la oficina, para hacer trabajos aburridos, para
papeleos interminables, para estar saltando por el aro y para ir por
ahí salvando nuestro culo. Para tratar de complacer, no ofender, para
estar continuamente tratando de alcanzar una cierta definición de
»éxito« que está en constante retroceso (...)
La vida es demasiado corta porque morimos. Solos. Algunas veces,
nos paramos a pensar lo que realmente es importante. ¿Nuestros hijos,
nuestros amigos, nuestros amantes, la gente que hemos perdido?»