Por @Wicho — 17 de Junio de 2019

El cartel de la calle

Desde el 12 de junio de 2019 el segmento de la calle E de Washington que pasa por delante de las oficinas de la NASA en esa ciudad ha pasado a llamarse Hidden Figures Way. Es un homenaje a Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson las protagonistas de la película del mismo nombre. Pero también quiere serlo a todas las mujeres que a lo largo de la historia de la agencia trabajaron para ella sin que se reconociera su trabajo.

Aunque Margot Lee Shetterly, la autora del libro que sacó la historia de estas tres mujeres a la luz, y en el que se basa la película del mismo título, decía en la ceremonia de revelado de la placa que debe ser un homenaje no sólo a ellas sino a todas las personas que contribuyen día a día con su trabajo aunque sus nombres no sean conocidos.

El cambio de nombre viene de una iniciativa presentada en agosto de 2018 por los senadores Ted Cruz, Ed Markey, John Thune, y Bill Nelson. En la ceremonia estaban presentes familiares de las tres figuras ocultas así como Christine Darden, una matemática que trabajó en la NASA con ellas.

Katherine Johson era también una de las protagonistas propuestas para el set de Lego de mujeres de la NASA, aunque declinó ser incluida. Pero sí está en el prototipo, que se puede ver en el Smithsoniano de Washington. Lo que sí lleva su nombre es uno de los centros de cálculo de la NASA.

{Foto: NASA/Joel Kowsky}

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Por @Alvy — 13 de Junio de 2019

Las manecillas de este reloj son fractales: al final de cada una de ellas están copiadas y copiadas de nuevo de forma recursiva, pero cada vez un poco más pequeñas (al 70% en cada iteración, exactamente). Cuando las manecillas se mueven a medida que pasa el tiempo todo se transforma poco a poco (aunque en los primeros segundos de demostración el efecto está acelerado). En total el vídeo dura una hora completa. Es una creación de HackerPoet.

Matemáticamente la geometría de su construcción hace que aparezcan algunas curvas conocidas, como la curva del dragón (07:22), el árbol H (14:45) o un triángulo perfecto (37:22).

Dicen que el efecto al ver al reloj fractal crecer y moverse es bastante relajante; si se pone a pantalla completa y con la musiquita de fondo, mejor que mejor.

También puede usarse como temporizador de cuenta atrás. Y es de código libre; se puede descargar para ver cómo está programado o crear variaciones: Github: FractalClock.

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Por @Alvy — 9 de Junio de 2019

Mandelbrot Viewer

Mandelbrot Viewer es un explorador del conjunto de Mandelbrot, uno de nuestros fractales favoritos. Su principal virtud es la simplicidad: no tiene botones, no tiene opciones, no tiene nada.

Se maneja únicamente con el ratón: con la rueda se hace zoom y se pueden profundizar en los detalles y pulsando-y-arrastrando se puede mover por la pantalla para investigar. Como su fuera un Google Maps pero de un intrincado objeto matemático.

Se puede guardar una posición concreta simplemente copiando la URL o guardándola en Favoritos; de ese modo también se pueden enviar los descubrimientos a los amigos.

Además de eso está publicado como código libre y se puede descargar de Github.

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Por @Alvy — 3 de Mayo de 2019

En Great Big Story cuentan cuán grande es el aprecio de la comunidad matemática educativa hacia las tizas Hagoromo, una marca legendaria apodada como la Rolls Royce de la tiza, la tiza de los sueños, la madre de todas las tizas.

Se decía de las Hagoromo que era imposible escribir con ellas un teorema en la pizarra y equivocarse, que inspiraban y ayudaban a la mente, que míticamente brillaban en la oscuridad. La realidad es que a pesar de parecer tizas normales y corrientes tenían un grosor, un tacto y una densidad especiales. Escribían suavemente, eran fáciles de limpiar y muy gozosas en general. Pero un día se anunció que la marca iba a desaparecer. Lo llamaron el Apocalipsis de la tiza.

Dicen que los matemáticos entraron en pánico. Comenzaron a acumular todas las cajas que podían, trayéndolas en persona desde Japón, para contar con suministros durante los siguientes 10 o 15 años. Algunos comenzaron a revenderla a escondidas, como las drogas. Hubo quien se planteó usar el truco de «la primera es gratis» para revenderlas a buen precio. Aparecieron a la venta en Amazon, pero la marca japonesa parecía desconocer su popularidad fuera del país y terminó desapareciendo.

Como la legendaria fórmula de la Coca-cola, los «ingredientes» de las tizas Hagoromo eran secretos. La marca y la fórmula la adquirió una marca coreana, pero su intento de reproducción «no era lo mismo», según quienes las probaron.

Los profesores que todavía gustan de usar las pizarras tradicionales las guardan casi en secreto. Un matemático explicó la situación: «Me regalaron una caja enorme, y ahora me aferro a ellas. Me durarán un tiempo; quizá incluso pueda darles algunas a mis mejores estudiantes en el futuro.»

(Vía Pixel.)

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