Por @Wicho — 5 de Diciembre de 2018

Impresora en 3D trabajando – Inés Álvarez Fdez en Unsplash

Chris Anderson, conocido por haber sido durante mucho tiempo el director de Wired y por haber popularizado el concepto de la larga cola, hablaba hace unos días de cinco tecnologías que el creyó que lo iba a petar y estar en todas partes pero que no lo han hecho.

Son estas, junto a una breve explicación –a fin de cuentas lo publicó en Twitter– de por qué cree que no ha sido así:

  1. Popularización de la fabricación de sobremesa (impresión 3D, control numérico): demasiado complicado, no hay una aplicación que las justifique para la mayoría de la gente.
  2. Hardware libre: demasiado complicado para los aficionados. Y ordenadores en una sola placa como la Raspberry Pi lo hicieron básicamente innecesario.
  3. Que la Xbox iba a superar a la Playstation gracias a la capacidad de usarla desde un PC. Aún no tiene claro por qué no ha sido así.
  4. El yo cuantificado. Dice que una década después aún no saca información relevante de todos sus wearables, que no se cree que las apps aún no estén correlacionando datos automáticamente.
  5. Un cielo cubierto de drones por todas las regulaciones, los riesgos, y que aún no está claro el retorno sobre la inversión.

{Foto por Inés Álvarez Fdez en Unsplash}

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Por @Alvy — 27 de Noviembre de 2018

En este vídeo de Nature y en el artículo al respecto (First flight of ion-drive aircraft se explica cómo unos científicos del MIT trabajan en una tecnología llamada motor iónico –reconocen que el nombre es muy trekkie– para hacer volar aeronaves sin partes móviles, a diferencia de los reactores o motores de hélice convencionales. Aunque los resultados todavía sólo se han podido probar a escala y en condiciones de laboratorio (más bien «de gimnasio», como se ve en las imágenes) dicen que es una de las tecnologías más prometedoras para el futuro.

La idea es que en las alas de un biplano construido con materiales sumamente ligeras se instalan unos finísimos hilos conductores en la parte delantera y otros en la parte trasera. Haciendo pasar a través de ellos alto voltaje (del orden de +20.000 y -20.000 voltios, respectivamente) el aire se ioniza y los iones tienden a ir de la parte delantera (+) a la trasera (-). Esto arrastra hacia atrás las moléculas de aire del ala, proporcionando empuje. Si todo está bien calculado, el avioncito vuela y en todo ello no hay partes móviles. La idea no es precisamente nueva: proviene de 1920 más o menos, pero hasta ahora no había materiales ni electrónica apropiada para probarla.

Esto que llaman propulsión de estado sólido tendría muchas ventajas de poderse hacer funcionar a mayor escala. Entre otras que no haya partes móviles supone mucho menos mantenimiento (y peso). Además los aviones serían mucho más silenciosos y no contaminarían nada de nada, serían como planeadores autopropulsados. Aunque como explican hay ciertos límites debido a la altitud y la densidad del aire creen que podría ser útil como sistema de propulsión para pequeños drones y quién sabe si también para aeronaves mayores capaces de transportar personas.

Toda la historia de este avance tecnológico es preciosa, casi tanto como la Galería del Aire del Museo de la Ciencia de Londres en la que están rodadas muchas de las imágenes del vídeo. También hay escenas del gimnasio que tuvieron que alquilar para hacer las pruebas, en las que llegaron a alcanzar con un pequeño avión 60 metros recorridos en 10 segundos tras el despegue. Y también quedan registros de algunos de los fracasos: «fallos estructurales» (avión fostiado), fallos eléctricos («avión frito») y otras curiosidades. Muy en el espíritu de los hermanos Wright, aunque como dicen «sin tener que arriesgar vidas humanas en el empeño.»

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Por @Wicho — 23 de Noviembre de 2018

Amazon BWI 2

Si hay algo que ha caracterizado a Amazon desde el principio es su obsesión con el servicio al cliente. Fruto de esta obsesión es una continua búsqueda de soluciones tecnológicas que le han permitido rebajar el tiempo que tarda en completar un pedido de menos de un día cuando lo hacían todo prácticamente a menos de una hora en la actualidad. Por eso hay ciudades en las que puede entregar no ya al día siguiente sino en el día.

El último avance en ese sentido está en el proceso de reposición de mercancía en los centros logísticos –almacenes– en los que usa robots antes de Kiva y ahora de Amazon Robotics, en concreto la de los ítems que se pueden manejar a mano, que son una gran mayoría de lo que sirve la empresa.

Seguir leyendo: «Big data, visión artificial, y aprendizaje automático para optimizar los almacenes de Amazon»

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Por @Alvy — 15 de Noviembre de 2018

El software que ha creado esta demo de «doblaje nativo» de la misma charla en inglés y luego en francés, mandarín y portugués con movimiento de los labios incluidos se llama ENACT y es de una empresa llamada Synthesia:

ENACT permite traducir lo que dicen las personas sin los problemas del doblaje o del subtitulado. El doblaje nativo puede traducir un vídeo y mediante inteligencia artificial sincronizar los movimientos de los labios con los de otro actor o actriz (no necesariamente la misma persona) para generar el nuevo «diálogo». El objetivo es eliminar la barrera del lenguaje para que se pueda llegar a audiencias mucho más grandes.

Aunque mencionan a los youtubers influencers como clientes objetivos del invento (WTF!?) parece claro que podría tener utilidad no sólo en las grandes superproducciones de Hollywood, sino en otro tipo de producciones de vídeo si tiene el precio adecuado. El método es ingenioso y muy parecido al que ya hemos visto para crear fake videos con políticos o gente bailando: un modelo con el que se entrenan los movimientos básicos y la adaptación del rostro reconocido de la imagen original para generar los movimientos necesarios.

Me pregunto si pasaría la prueba ante alguien que sepa leer los labios; tal vez haya algún lector o lectora que lea los labios en francés, mandarín o portugués y nos pueda decir. A simple vista parece bastante creíble, especialmente el portugués.

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