Por @Alvy — 13 de Agosto de 2018

138 TB por pulgada / Nature

Dos récords relacionados con el almacenamiento y transmisión de información que han dado a conocerse en estos días en esa insaciable carrera por almacenar más en menos espacio y transmitirlo más rápido en la que están enfrascados científicos e ingenieros de todo el mundo:

  • Por un lado, en Lithography for robust and editable atomic-scale silicon devices and memories (Nature) se explica cómo con una nueva técnica han conseguido almacenar información a una densidad de 1,70 bits por nanómetro cuadrado, lo que equivale a almacenar 138 terabytes por pulgada cuadrada (1,1 petabits) equivalentes a unos 21 TB/cm².
  • Por otro en 661 Tbps through a single optical fiber (Ars Technica) se describe cómo utilizando láseres de 80 colores distintos combinados en cada uno de los 30 hilos de fibra óptica de un cable han conseguido alcanzar velocidades de transferencia de 768 Tbps, que tras la codificación y protocolos de corrección de errores se quedan en 661 terabits por segundo. Eso es un millón de veces más capacidad que las velocidades de 600 Mbps que hay en la fibra de los hogares hoy en día.

(Vía Spectrum.)

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Por @Alvy — 9 de Agosto de 2018

En este capítulo de How it’s Made del siempre didáctico Science Channel muestran el laborioso proceso de fabricación de las tomas de corriente para enchufes y otros conectores (como los USB) que junto con interruptores se pueden encontrar en hoteles, oficinas y algunas viviendas.

El asunto es más manual y laborioso de lo que se podría pensar –aunque seguramente habrá fábricas más automatizadas– y es parte de su encanto. Todo un proceso manual de colocación de piezas de cobre, conectores, muelles e interruptores sobre las placas principales, que pueden venir en varios diseños – en cierto modo es como construir un kit de Lego. En las imágenes se muestran algunos modelos con conectores americanos, británicos y europeos, con toma de tierra.

Cuando todo está medio montado se comprueban los interruptores y tomacorrientes (ese es su nombre técnico) y si funcionan adecuadamente; entonces se pasa a la fase final en la que se colocan los recubrimientos y decoración, a veces con maquinaria especializada para poner pernos que no se vean y afeen el resultado. A partir de ahí, a empaquetar y listos para instalar. Tecnología sencilla pero vital para quienes nos pasamos día «enchufando cosas».

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Por @Alvy — 8 de Agosto de 2018

Estos barcos impresos en 3-D que están probando en el laboratorio CSAIL del MIT se han diseñado con varios objetivos en mente. Por un lado pueden servir como medio de transporte. Por otro pueden utilizarse a modo de flotilla que se autoensamble formando estructuras, tales como los mercados móviles que hay en algunas ciudades (Amsterdam, Bangkok, Venecia).

Los barcos a escala tienen una estructura muy simple y van propulsados por cuatro motores; a tamaño real medirían unos 4 metros de eslora. En el laboratorio han trabajado tanto en la forma guiarlos con cierta precisión (utilizando GPS y sensores inerciales) como en su diseño, de modo que encajen unos con otros y puedan formar estructuras.

Todo esto no son más que prototipos, pero la idea no deja de ser interesante. En las pruebas comprobaron que no es lo mismo navegar las corrientes del Río Charles que está junto al campus del MIT que los tranquilos canales de una ciudad como Amsterdam. Ahora una de sus mayores preocupaciones es precisamente comprobar qué pasa al fabricarlos a tamaño real y si se puede lidiar con esas fuerzas de forma práctica y sin errores de navegación.

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Por @Alvy — 6 de Agosto de 2018

Eso de que «una sonrisa te abre cualquier puerta» es una gran verdad, pero especialmente en esta tienda de un centro comercial en el que para que las puertas automáticas se abran una cámara debe reconocer una sonrisa en el rostro de la persona que intenta entrar.

La idea es simpática, aunque no hay mucha información sobre el invento excepto algunos vídeos donde se ven diferentes tiendas en las que está instalado– una de ellas Etisalat, una compañía de comunicaciones de los Emiratos Árabes Unidos.

El vídeo y el funcionamiento son bastante autoexplicativos y la complejidad debe ser relativamente baja: un arduino con una Raspberry Pi, una cámara y arreando – me imagino. Eso sí: da la impresión de que la «gracia» del asunto (que la tiene) acaba siendo más molesta que práctica – algo que rompe el principio aquel de que «la forma sigue a la función» así que no se yo si el invento es un éxito y realmente alegra el día a la gente o si a la semana siguiente acaban desactivándolo.

En la ciudad de Ajman aplicaron la idea pero al revés: nadie puede salir de la tienda sin sonreir, un poco el concepto del «cliente siempre satisfecho» (me recordó a aquel kit del trabajador feliz). El caso es que si no hay sonrisa, la puerta queda cerrada hasta que llega un empleado y pregunta a la persona qué podría hacer para mejorar su experiencia de compra.

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