Por @Alvy — 8 de Enero de 2022

«… y en la clase de Historia de hoy, niños y niñas, recordaremos cómo era conectarse a Internet a finales de los años 90.»

Estaba yo quejándome hoy de que la velocidad de la fibra me oscilaba entre 350 y 400 megabits por segundo en vez de los 600 que tengo contratados –tengo que que revisar qué pasa– cuando casualmente me he topado con este vídeo que publicó Gough Lui conectándose a internet por módem a menos de 56 kilobits por segundo. Las imágenes y sonidos son unos deliciosos 20 minutos de regreso al pasado (aunque lo interesante se puede ver en los cinco o diez primeros) que recrean vívidamente una conexión a internet a través de módem como si se estuviera a finales de los años 90, hace algo más de dos décadas.

Para el «experimento» utiliza un Pentium a 100 MHz, Windows 98, un módem a 56 Kbps y algún que otro truqui. Los títulos de crédito del vídeo son largos (¡dos minutos!) pero es lo que tarda en encenderse el equipo… y da para unos títulos de créditos extensos y detallados. Podrías hacer un café en esa megapausa.

Lo siguiente es hacer la llamada de conexión bip, bip, bep, bip… [02:20]. Y aunque hay un poco de ruido de fondo pueden escucharse los tradicionales ruiditos del módem. Quienes se fijen bien –los expertos lo descifrarán de oídas– verán que la conexión se realiza sólo a 31.200 bps, una velocidad un tanto «rara» debido a que se negociaba automáticamente a la baja cuando la calidad de la línea no era muy buena. A partir de ahí, ya hay conexión TCP/IP…

… y comienza la navegación por la Superautopista de la Información con Netscape Communicator 4.8, el mítico navegador web de la época, que combinaba navegación web + correo electrónico. Netscape sucumbió, pero de sus cenizas surgieron la Fundación Mozilla y el actual navegador Firefox.

La navegación de la demo se realiza usando miniProxy, básicamente porque con el protocolo HTTPS/TLS que hoy en día es casi obligatorio al conectar a cualquier página web sería imposible negociar un método de cifrado válido en 1999 entre servidor-y-navegador. Así que miniProxy es el truqui intermedio que hace el favor de «traducir» esa comunicación dejándola en HTTP normal, corriente (e inseguro).

La experiencia se completa navegando un poco por diversos sitios, algunos de los cuales funcionan y otros no: Slashdot (bien), Google (mal), Wikipedia (mal). Pero lo más impresionante quizá es descargar imágenes a velocidad de módem, por ejemplo unas viñetas de XKCD [13:00], que no es que resulte lento, es a velocidad de placas tectónicas continentales. La realidad –he de decir– es que tan, tan, tan lenta no era la cosa, por alguna razón en el vídeo está un poco exagerado (?!) aunque es cierto que cualquier imagen de más de 50 KB ya requería esperar unos cuantos segundos, minutos para las más grandes y de mayor resolución. De vídeo, HD y otras cosas futuristas ni hablar, claro.

(Vía Laughing Squid.)

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Por @Alvy — 28 de Diciembre de 2021

Estas imágenes que pueden verse en YouTube a 4K y 60 fps en el canal de Reely Interesting son una captura a alta resolución de Metamorphosis, una vídeodemostración de Sony para un videodisco/LaserDisc de 12 pulgadas y alta definición (HDVS, High-Definition Video System o Hi-Vision) desarrollado hacia 1990. ¿Resulta extraño y llamativo? Por supuesto: es como ver imágenes de alta calidad actual en una grabación de hace más de 30 años.

La sensación de la combinación de estética antigua y calidad moderna resulta extrañamente chocante, a partir de 03:55 en especial. Porque provienen del pasado lejano. Pero, lo más importante: la calidad no está «mejorada» artificialmente con técnicas de IA ni nada de eso; tan solo ampliada a 4K ProRes para subirla a YouTube. La captura analógica se hizo a la resolución original: 1035i, interlazada, que está ligeramente por debajo de las 1080p líneas (progresivas) que son tan normales hoy en día… Pero para compensar no están comprimidas con los ratios de compresión tan bestiales que se utilizan hoy en día en las emisiones de TV y el streaming (y que nos proporcionan imágenes tan miserables a veces).

HDL-2000Según cuentan en aquella época muchas compañías se dedicaban a grabar demos de este tipo con imágenes muy llamativas y coloridas para probar formatos de almacenamiento y reproducción: cinta (HDV/HDD-1000), cartuchos (HDV-10 UniHi) o Laserdiscs (HDL-5800/HDL-2000). Las imágenes del vídeo están capturadas a partir de la reproducción de Metamorfosis en un HDL-2000. Las imágenes fueron grabadas en los años 80 y 90 y se aprecia un poco la diferencia porque las más antiguas se notan con «ruido visual». El sonido es Dolby Surround/Dolby Pro Logic (Dolby Stereo).

Los discos y reproductores HDVS (como el HDL-2000) son una especie de rareza de coleccionista: no existen muchos títulos (que apenan almacenaban 15 minutos) y apenas quedan reproductores en el mundo. Se compran y venden de segunda mano por cientos o miles de dólares a veces. Fueron el fruto de una era de experimentación en la que no todos los aparatos llegaban al mercado de consumo, y si lo hacían era a precios astronómicos y llegaba a ser difícil saber qué reproductor podía reproducir qué discos.

(¡Gracias JuanP por la pista a la newsletter de Tom Scott donde se mencionaba!)

Actualización – Claudio encontró algo más de información: MUSE system for HDTV broadcasting-satellite services / Question ITU-R 100/11 [PDF].

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Por @Alvy — 1 de Diciembre de 2021

Es cierto que puede resultar un tanto inconcebible un mundo sin alguna de las tecnologías más básicas que nos resultan cotidianas: teléfonos móviles, Internet, mensajes instantáneos… Cameron Kansky se hacía esa pregunta genuinamente en Twitter, lo cual ha desencadenado una retahíla de respuestas tan curiosas como hilarantes a su ¿Qué diantres hacía la gente en vez de enviar mensajes de texto?

Las respuestas han variado entre el cachondeo hablando sobre que los niños jugaban en el bosque con flechas mientras comían frutas silvestres, hasta quienes recuerdan vívidamente que en los hogares se compartía una única línea de teléfono fijo y que quien contestara –sin saber quién llamaba, claro– podría acabar hablando de repente con el novio de su hermana, el jefe de la empresa del padre o un vendedor de telemárketing. Por no hablar de la odisea que suponía llamar para reservar en un restaurante o hacer cualquier otra gestión (las señales de «línea ocupada»* eran casi continuas a muchas horas, claro).

Naturalmente cuanto más te remontas, más extraño parece todo. Y no hay que irse a la Prehistoria o la Edad Media, donde puede que tuvieras que esperar una semana para conocer que algo relevante había sucedido en el país de al lado. Las dificultades para enviar un mensaje en 1917, en plena Primera Guerra Mundial, han servido incluso como argumento de película. ¿A quién se le ocurre montar una guerra sin poder siquiera comunicarse con sus propias fuerzas para organizar las batallas?

La respuesta a la pregunta de Kansky es sencilla: la gente hablaba. De otros modos, pero lo hacía: hablando de viva voz de forma «síncrona» por teléfono, dejando mensajes de voz en los contestadores automáticos, mediante notitas y recados anotados en papel… Si hacerse estas preguntas relativas a la comunicación a base de mensajes resulta intrigante y deja entrever un mundo diferente hace no tantas décadas, imagina cómo era cuando no sabías algo y no podías buscarlo en la Wikipedia.

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* Es curioso que usar hoy en día la expresión «el teléfono está dando señal de comunicando» de lugar a cierta confusión según la generación de los interlocutores.

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Por @Alvy — 30 de Noviembre de 2021

193 countries adopt first-ever global agreement on the Ethics of Artificial Intelligence | | UN NewsNos han llegado noticias acerca de que las Naciones Unidas han anunciado el primer acuerdo global por el que 193 países de la organización se ponen de acuerdo acerca de la Ética de algunas cuestiones relativas al uso de la Inteligencia Artificial. Según dicen:

El texto pretende destacar las ventajas de la Inteligencia Artificial, reduciendo al mismo tiempo los riesgos que ello conlleva. Se trata de una guía para garantizar que las transiciones digitales promuevan los derechos humanos y contribuyan a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, abordando cuestiones en torno a la transparencia, la rendición de cuentas y la privacidad, con capítulos políticos orientados a la acción sobre la gobernanza de los datos, la educación, la cultura, el trabajo, la sanidad y la economía.

Suena totalmente a un Don’t be Evil con el que cualquiera estaría de acuerdo. Estas disquisiciones de un grupo de expertos que ha trabajado con diversos organismos de la ONU han quedado plasmadas en un documento de 30 páginas bajo el título Proyecto de recomendación sobre la Ética de la Inteligencia Artificial. Es el típico texto muy formal con muchos preámbulos, reconocimientos y observaciones, para luego pasar a dar algunas recomendaciones concretas al respecto, entre ellas:

  • Garantizar la protección de los datos, yendo más allá de lo que hacen las empresas tecnológicas y los gobiernos para garantizar a los individuos una mayor protección, asegurando la transparencia, la agencia y el control sobre sus datos personales.
  • Prohibición del uso de sistemas de IA para el «crédito social» y la vigilancia masiva.
  • Favorecer los métodos de uso eficiente de los datos, la energía y los recursos.

En este último aspecto hacen especial énfasis al sugerir que «estas nuevas tecnologías deben ayudar a abordar los principales retos de nuestro mundo actual, como el aumento de las desigualdades y la crisis medioambiental, y no a profundizarlos». Cuestión un tanto obvia con la que es casi imposible estar en desacuerdo si se tienen dos dedos de frente, claro.

No he conseguido encontrar la lista de los 193 países que adoptan o firman este acuerdo, pero desde luego no creo que esté incluida China porque el uso del famoso «crédito social» está allí generalizado. E incluso me extrañaría que otros países grandes como Estados Unidos o Rusia en los que se están usando IAs para propósitos más que cuestionables lo hubieran hecho, aunque la hipocresía no tiene límites, claro. Además, tengamos en cuenta que todo esto no se refiere sólo al uso de empresas registradas en los diferentes países, sino también a usos gubernamentales, claro, donde es más doloroso el asunto si cabe. Pero, quién sabe, igual han reconsiderado y retomado el buen camino.

{Foto (CC) Possessed Photography @ Unsplash. Traducción de la cita: realizada por la inteligencia artificial –apropiadamente– de DeepL.}

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