Por @Alvy — 13 de Marzo de 2019

Igual que existe la llamada internet de las cosas que adolece de unos cuantos problemas de seguridad, unos investigadores de la Universidad de Purdue están proponiendo preparar la seguridad para la «internet del cuerpo» antes de que se produzcan. En este vídeo el profesor Shreyas Sen cuenta cómo lo están haciendo.

Lo que plantean es utilizar el propio cuerpo humano como red local. Sería lo que denominan Red de Área Corpórea (frente a la tradicional WAN o Red de Área Inalámbrica). Las señales funcionarían mediante conductividad eléctrica, en lo que denominan una «distancia electro-cuasiestática» (una especie de «capa» con alcance a tan solo unos 15cm de la piel) frente a los 5 metros o más que alcanzan redes Bluetooth o Wi-Fi. La red corpórea no irradia las señales más allá de lo necesario para funcionar.

Tecnología de seguridad para crear una «internet del cuerpo» que sea imposible de «crackear» / Universidad de Purdue
Red de Área Corpórea vs. Red de Área Inalámbrica / Imagen: Universidad de Purdue

Gracias a esta red que abarcaría todo el cuerpo podrían conectarse dispositivos no sólo desde la cabeza a los dedos de los pies; también hasta el interior del cuerpo. Por ejemplo se podrían enviar señales desde un reloj de tipo smartwatch a (potencialmente) un marcapasos, algo extremadamente delicado como es lógico y que nadie querría que fuera crackeado indebidamente (como ya se ha demostrado que se puede hacer). Pero también podría servir para los sistemas de entrenamiento que cuentan pasos y miden otras constantes vitales (privadas); para las píldoras-cámara, los nanorrobots y cosas así.

Una tecnología interesante para proteger mediante criptografía fuerte sistemas que son extremadamente delicados y que sólo los médicos deberían poder «reprogramar», estando cerca del paciente, no algo que cualquiera que pase cerca al alcance del Bluetooth o tenga acceso al wifi porque alguien usó contraseñas débiles en plan 1234 pudiera crackear indebidamente.

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Por @Alvy — 7 de Marzo de 2019

La tecnología japonesa de Vaakeye es como la del Departamento de Pre‑rimen: detecta los posibles robos y acciones criminales antes de que se cometan los hurtos y robos tan habituales en ciertos comercios.

El vídeo está un tanto dramatizado, pero deja ver clara la idea: un sistema de reconocimiento facial y gestual que obtiene como factores un identificador de la persona, el número de vistas a la tienda, cuánto suele gastar, el tiempo que pasa, su edad, estatura y peso, las acciones concretas que está realizando y el grado de sospecha que recae sobre su persona en cada instante, en forma de aplastante porcentaje.

Las cremas cosméticas del Eroski estarán ahora más seguras y no hará falta llevarse a las clientas «al cuartito de seguridad» porque el sistema detecta con ese porcentaje de sospecha si la persona está «simplemente mirando» los productos de la estantería o si está vigilando a su alrededor para cometer un hurto. Entonces se pueden enviar vigilantes de seguridad para que ceje en su empeño o, si cae en la tentación y el lado del mal, estar esperanzo con las esposas listas a la salida.

Si esto suena un poco inquietante y digno del departamento de Precrimen que imaginó Philip K. Dick en Minority Report es porque un poco lo es. Pero ¡tranquilidad! Quien no vaya a cometer ningún crimen no tiene nada de lo que preocuparse, como se suele decir. El sistema además tiene su lado positivo: sirve a las tiendas como sistema analítico acerca de los clientes y como método de «pago sin tener que pasar por caja». Todo muy práctico.

(Vía Taxi.)

John Anderton - Pre-Crime

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Por @Alvy — 22 de Febrero de 2019

Por alguna razón esté vídeo de la sección How It’s Made de Science Channel sobre el proceso industrial de fabricación de un portátil resulta extremandamente satisfactorio. Básicamente muestra el trabajo de montaje de los componentes de un portátil de gaming «cualquiera» (la marca queda convenientemente oculta) en una fábrica de Taiwán.

Es interesante la combinación entre robotización y el trabajo «humano» de las operarias. En parte de ese proceso como la preparación de la placa madre, las soldaduras, etcétera se utilizan hasta 15 robots que sueldan 150 componentes en menos de 30 segundos. Pero luego viene el trabajo complicado con la cámara, micrófono, altavoces, antena wifi, pantalla, bisagras y otras pequeñas y delicadas piezas que ha de hacerse con destreza y manualmente.

La parte final en la que se ensambla todo, placa madre, ventiladores, teclado, memoria, unidad de estado sólido y paneles con tornillos también se realiza a mano. Luego un software especial comprueba que todo el hardware funciona, pero hay una última inspección de calidad «humana» de las teclas y otros componentes.

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Por @Alvy — 14 de Febrero de 2019

Early Global Positioning System (CC) Chris Hunkeler @ Flickr

El próximo 6 de abril de 2019 se producirá un hecho curioso que es la «vuelta al contador» de las fechas del sistema GPS, algo técnicamente conocido como GPS rollover. Este rollover se produce porque el valor de la «hora de la semana» que manejaba –tradicionalmente– el GPS era de 10 bits, y eso permite codificar únicamente 1024 semanas distintas a partir de una fecha inicial. Ya han transcurrido casi 2048 semanas desde el 6 de enero de 1980 que es la fecha inicial, así que en realidad la segunda vez que esto sucede. La primera fue el 21 de agosto de 1999 (habían transcurrido exactamente 1024 semanas) y sucederá de nuevo en 2038. Según Wikipedia:

La señal GPS proporciona la «hora de la semana» precisa de acuerdo con el reloj atómico a bordo del satélite, el número de semana GPS y un informe de estado para el satélite de manera que puede deducirse si es defectuoso. Cada transmisión dura 30 segundos y lleva 1.500 bits de datos codificados. Esta pequeña cantidad de datos está codificada con una secuencia pseudoaleatoria (PRN) de alta velocidad que es diferente para cada satélite.

Para evitar problema en sus cálculos los receptores GPS más modernos utilizan 13 bits (teléfonos, navegadores, etcétera) que dan para unos 157 años sin tener que «dar la vuelta» al contador. Pero el hecho es que los receptores más antiguos –más bien los antediluvianos– pueden «fallar», aunque la mayoría considerarán que si reciben valores erróneos es porque ha habido un rollover previsto. En cierto modo es algo parecido al efecto 2000 que afectó al software hace un par de décadas o al efecto 2038 que puede afectarle de nuevo a los sistemas que empleen formatos de fecha basados en el de Unix.

El memorando oficial con el aviso al estilo «cuidadito con el cambio de fechas del GPS que mira que os hemos avisao» lo ha emitido el Homeland Security de los Estados Unidos (Upcoming Global Positioning System Week Number Rollover Event ). Resulta curioso que esta tecnología sea tan precisa para unas cosas (la hora de los satélites tiene una precisión de nanosegundos) y tan rústica para otras (¿sólo 1024 semanas, WTF?)

La moraleja del efecto 2000 sabemos que resultó ser «no fue el fin del mundo»; si en 1999 hubo un rollover GPS y la mayoría ni nos enteramos, raro sería que ocurra algo relevante ahora. Pero bueno saberlo en cualquier caso, aunque sea como mera curiosidad.

{Foto: Early Global Positioning System (CC) Chris Hunkeler @ Flickr}

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