Por @Alvy — 5 de Octubre de 2021

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Todavía resuenan en la red los ecos de los gritos en un vacío en el que nadie podía oír a nadie. Miles de millones de personas e influencers sorprendidas por la desaparición de Facebook y también de WhatsApp e Instagram –ambas propiedad de Facebook– ayer 4 de octubre durante unas seis largas horas. Aunque los más alejados del mundo de la tecnología ni si enteraron, raro era quien no comentaba algo ante el silencio reinante sin los ¡dings! de WhatsApp, con Facebook y su Messenger desaparecido e Instagram sin fotos de vidas perfectas, perritos y sonrisas Profidén. ¿La razón? Un miserable fallo en una actualización.

A falta de una explicación más detallada, el equipo de ingeniería ha explicado en una nota en su blog que la caída se debió a un efecto «bola de nieve» tras el fallo de una actualización de las tablas de rutas (BGP) y los DNS que dirigen el tráfico hasta los servidores de Facebook. Estos servidores básicamente se borraron a sí mismos del mapa al eliminar los registros A y AAA de sus DNS; de hecho hasta parecía que el dominio Facebook.com estaba a la venta. Lo peor es que Facebook gestiona sus propios DNS, tiene varios (a.ns.facebook.com, b.ns.facebook.com, etcétera) pero el fallo afectó a todos porque dependían de un sólo punto de fallo: si el dominio principal facebook.com desaparecía, adiós a todo lo demás. (Esos mismos dominios también los usan Instagram, WhatsApp y otras apps de la compañía.)

Lo más increíble –aunque hay que reconocer que ha sido bastante dramatizado– es que de ese mismo dominio facebook.com cuelgan también todas las herramientas internas de los empleados de la compañía, de modo que al despertarse por la mañana nadie podía acceder a los diagnósticos ni alertas para saber qué había fallado o cómo remediarlo. Tampoco podían enviarse correo (porque usan el mismo dominio), ni usar su Messenger para chatear, ni montar una videoconferencia de urgencia: nada funcionaba. Lo calificaron como «un día de nevada», de esos en los que despiertas y ves que no puedes siquiera llegar a la oficina porque han caído dos metros de nieve durante la noche.

El colmo de los colmos fue que a una periodista del New York Times que habló por teléfono con algunos empleados le contaron que aunque los técnicos habían salido corriendo y en avión hacia los centros de datos donde se alojan los servidores principales para reparar la actualización –incluso a mano si hiciera falta– al llegar descubrieron que no podían entrar en los edificios porque también utilizan tarjetas de identificación de Facebook para acceder, que no «validaban». Como es lógico, cabe pensar que aunque esos sitios son pequeños búnkeres bien protegidos, con unas cuantas llamadas de teléfono resolverían la situación para que alguien abriera la puerta manualmente, del mismo modo que los técnicos también podían hablar por teléfono o utilizar cualquier otro sistema de mensajería. A mí me hizo gracia ver a Facebook pidiendo disculpas en Twitter por su problema técnico. Tanto Twitter como @Jack, uno de sus creadores, se lo tomaron con bastante cachondeo.

Hacia la medianoche hora española los servicios ya estaban reestablecidos, tras seis largas horas que han hecho que Facebook saliera hasta en los telediarios, perdiera 7.000 millones de dólares en bolsa y estuviera en boca de todos, de nuevo no precisamente por una buena causa. Además, coincidiendo en menos de 24h con la entrevista de una exempleada que ha filtrado documentos internos importantes sobre las prácticas éticamente reprobables de la compañía –en principio sin relación, aunque muchos nos imaginamos un posible hackeo que finalmente no ha sido tal– su comienzo de semana ha sido fino, fino.

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Eso me ha recordado un antiguo vídeo de Tom Scott. Quien ayer sintiera angustia por la caída no debería verlo porque es profundo y tenebroso. La charla de Scott trata sobre una situación similar e imaginaria pero en Google; lo tituló Punto único de fallo.

La historia comienza explicando cómo un hackeo, bug o sabotaje en Google podría producir al caos mundial de una forma casi trivial: alguien modifica el código de validación de las contraseñas del login de entrada a los servicios, de modo que en vez de comprobar si son correctos, permite entrar a cualquier persona con cualquier contraseña e impide que la contraseña válida pueda acceder. Un simple cambio de código de un «es igual a» a «es distinto». De repente cualquier persona puede ver los correos, documentos, fotos y hojas de cálculo de todo el mundo, y reina el caos. El impacto sería increíble y el fallo podría requerir prácticamente un sólo byte de código.

Actualización (6 de octubre de 2021) – Un hilo de Rafa Merino con explicaciones en lenguaje claro sobre las preguntas más habituales acerca del incidente y más detalles explicados por Facebook.

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Por @Alvy — 22 de Septiembre de 2021

Byte / Robert Tinney

Gracias a una anotación de Byran Lunduke acerca de las portadas de la revista Byte del artista Robert Tinney tuve un momento remember de aquellas ilustraciones que hoy nos parecerían casi «retrofuturistas», donde había mucha ilustración, imaginación y normalmente muy poco texto, un poco al estilo de las que también publicaban Scientific American y otras de la época. Tinney publicó unas 80 portadas entre los años 70 y 80.

Byte / Robert Tinney

Allí hay un enlace a una entrevista a Robert Tinney en VC&G donde hay muchas más portadas y comentarios sobre cómo era su trabajo, incluso el día a día.

Resulta que Tinney no tenía especialmente muchos conocimientos de informática, y es por eso que sus ilustraciones suelen ser visiones metafóricas de lo que le transmitían los editores de la revista. Le contaban de qué iba la cosa y todo lo que hacía era plantear una idea y dibujar un boceto que enviaba por fax para que en la revista verificaran que la idea no era demasiado descabellada; al recibir el OK ya trabajaba la ilustración usando las técnica definitiva, normalmente témperas.

La revista pasaría de las ilustraciones al uso predominante de fotografías a finales de los años 80 hasta su cierre en 1998, aunque su nombre y característico logotipo continuaron usándose en Internet hasta 2011 más o menos, aunque en 2013 ya dejó de existir incluso online. Aunque en Estados Unidos está más que desaparecida, en España su espíritu continúa bajo el nombre de Revista Byte TI. Y aunque ya no existe, todavía se pueden leer todos loe ejemplares en el archivo de Internet (Archive.org): Byte Magazine, donde también pueden verse las portadas de Tinney junto a otras.

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Por @Alvy — 13 de Septiembre de 2021

Charles Babbage | The Royal Mint

The Royal Mint, que es el nombre de lo que viene siendo la «casa de la moneda» del reino unido, ha anunciado el lanzamiento de unas monedas de coleccionista en honor de Charles Babbage, el matemático y «padre de la computación moderna». Es una figura tan histórica y épica para los informáticos como el mismísimo Alan Turing, con la diferencia de que Babbage se adelantó un siglo a Turing, aunque no a sus homenajes en monedas y billetes.

Las monedas de Charles Babbage son de 50 peniques en oro, plata y «material brillante»; su precio varía entre las 10 libras (unos 12 euros) la más barata y 1.000 libras (unos 1.250 euros) la de oro, de la que sólo se fabricarán 250 unidades. Para que luego digan de las locuras de los coleccionistas, las criptos y los NFTs: la escasez y el ansia de coleccionismo hará sin duda que estos precios se disparen.

El diseño de las monedas en sí precioso y muy cuidado: por un lado está el tradicional perfil de la Reina de Inglaterra y por el otro algo que recuerda a los intrincados mecanismos de la máquina diferencial de Babbage y su tornillería. Además lleva impreso el número 2122175. ¿Qué significa? Parece una fecha, pero no lo es. Piénsalo un poco… La solución, al final de esta anotación.

La forma de anunciarlo además ha sido muy simpática, con la cuenta de la @RoyalMintUK preguntando a los colegas de @BletchleyPark (los rompecódigos) si un código binario que habían preparado para la ocasión lo habían «convertido» correctamente. La respuesta ha sido afirmativa: Charles BabbageUn pionero de la computación, tal y como puede verse con cualquier conversor binario-ASCII con el texto de los tuits.

La moneda por cierto conmemora el 150 aniversario del fallecimiento de Babbage (1791-1971) y en las elegantes cajas en que se venden –y ojo con esas tarjetas de crédito, que las carga el diablo– se incluye un libreto que describe algunas de las invenciones más reseñables del insigne pionero.

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{Solución: 2122175 se corresponde con la palabra BABBAGE escrita en un sencillo cifrado de sustitución numérica-alfabética: 1=A, 2=B, 3=C… etcétera. Es interesante que se pueda hacer esta conversión sin problemas con los números del 0 al 9 porque la letra más «alta» de la palabra, la G, equivale al 7, que es menor de 9, que sería el máximo posible para utilizar un sólo dígito por letra. ¡Casualidades!}

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Por @Alvy — 11 de Septiembre de 2021

RemoteOK index.php — VS Code

Tras esta pantalla de un editor de código fuente se esconde una realidad más interesante: ofertas de empleo de tecnología para leer de forma disimulada mientras estás en el trabajo. La idea es, digámoslo claro, doblemente malévola porque si algo fastidia a los jefes es que la gente pierda el tiempo en horas de trabajo, pero es que además perderlo buscando otros trabajos roza la perfección y apunta a fría venganza.

Se puede acceder a ella a través de RemoteOK: index.php (el nombre del «invento» es simplemente index.php) y muestra un listado dentro del código donde se puede ver el tipo de trabajo, la ubicación y cuánto tiempo hace que se subió la oferta… además de montón de enlaces, menús y botones falsos.

Como bonus las ofertas tienen enlaces y se pueden ver en modo Word, Google Docs además de VS Code (y el HTML normal y corriente, claro). Quien está detrás es la gente de Remote.io, un servicio de búsqueda de empleo y teletrabajo donde además aparecen listados con los salarios y todo es bastante abierto y transparente.

Si te parece raro que la gente busque trabajo estando trabajando es que vives en otro mundo. Recuerdo un sitio, hace décadas, donde los técnicos de la empresa hicieron unas estadísticas sobre el proxy/caché y se sorprendieron al ver que entre las páginas web más visitadas por la gente de la oficina estaba la web de Infojobs. Esto supuso un gran WTF para los jefes, que pensaban que la plantilla vivían en un mundo idílico. Y es que en trabajo las cuestiones de fidelidad son muy relativas: la empresa te puede mandar a casa en cualquier momento y por cualquier razón, de modo que hay quien considera que toda contramedida es en justicia perfectamente válida.

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