Por @Alvy — 18 de Noviembre de 2019

Infografía: ¿Cuántos lectores están dispuestos a pagar? | Statista

Este gráfico de Statista titulado «El arduo camino de los medios hacia el paywall» utiliza datos del estudio Digital News Report 2019 e indica básicamente el porcentaje de internautas encuestados que dijeron estar suscritos a alguna fórmula de suscripción o acceso a periódicos online. En otras palabras: cuanta gente paga por traspasar los muros de pago (paywalls) que se han hecho tan (im)populares en los últimos tiempos.

En España es sólo una de cada diez personas (10%), lo cual puede ser mucho o poco según con qué otros países se compare: estamos por encima de Alemania, Francia, Italia o Japón, pero por debajo de Estados Unidos (16%) y de Noruega que por alguna extra razón tiene un ratio asombrosamente alto (34%).

Tampoco ayuda mucho comparar la evolución los datos de 2016 (azul claro) con el más reciente de 2019 (azul oscuro): en España o Alemania se ha mantenido exactamente igual, mientras que en Noruega, Estados Unidos y Reino Unido ha aumentado y en el resto ha disminuido.

Por eso solamente se puede afirmar el dato, y que «sólo» una de cada diez persona paga, porque tan relativo como si eso es mucho o poco estarían las razones atribuibles a ese hecho: ¿Precios altos? ¿Calidad insuficiente? ¿Suscripciones que son más bien «donaciones» que pago por contenidos? ¿Crisis económica que lleva a evitar gastos secundarios? ¿Calidad de los medios gratuitos? ¿Desvío a otras áreas de interés como los canales de pago de televisión/cine? Yo desconfiaría mucho de quien apuntara una sola causa sin un análisis completo que lo justifique.

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Por @Alvy — 14 de Noviembre de 2019

Tanto por Twitter como por otras redes lleva unos días rondando este vídeo viral que ahora publica también el diario chileno La Tercera, pero del que no se conoce la fuente. Lo describen como «Manifestantes derriban drones de policía con punteros láser» y está datado con fecha 12 de noviembre. A pesar de todas las dudas que suscita, resulta muy ciberpunk, en cualquier caso.

El vídeo es interpretable de muchas formas e incluso es difícil saber qué sucede exactamente. Lo único que parece casi seguro es que es de esa fecha y de las manifestaciones en Chile. El dron (que es uno, no varios) podría ser de la policía o no, puede haber sido derribado o simplemente haber bajado; puede que bajara por el efecto de las decenas de punteros láser que lo «acosan» o simplemente porque se le agotara la batería o porque quien lo está volando lo hace bajar.

Las especulaciones que circularon fueron muchas: había quien decía que «parece perder un rotor» (lo cual sería efecto más bien de una pedrada, no un láser) y que «se ve cómo intenta compensar». Tampoco se sabe qué modelo de dron es: hay quien dice que un DJI, quienes dicen que otros. Algunos de estos drones tienen un sistema visual para evitar obstáculos, que podría verse afectado por los láseres. Este tipo de láseres no tiene potencia como para quemar nada a tanta distancia, pero su uso está prohibido por ejemplo para deslumbrar a los pilotos de aviones o helicópteros; en España son hasta 600.000 euros de multa y 5 años de cárcel. Al parecer en diversas manifestaciones en diversas ciudades y países se han usado para deslumbrar helicópteros también. Sin más datos poco puede afirmarse y todo son especulaciones: los láseres podrían cegar la cámara del dron, pero la cámara no es obligatoria para volar un dron (se puede hacer visualmente).

La realidad es siempre menos emocionante que los gritos enfervorizados de la multitud: según parece alguien estaba grabando también a menos de dos metros del propietario del dron en el momento en el que lo recibió –equipado con sus gafas y controles– en una bajada controlada. Así que no era un dron de la policía. No fue «derribado». Y casi nada en el vídeo es lo que parecía.

Otro momento WTF es que la gente allí congregada parece gritar «¡al fuego, al fuego!» cuando el propietario del dron lo recoge «manualmente» y se empieza a ir de allí.

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En la parte política del asunto no entramos. Lo que nos interesa es la parte tecnológica de los drones, los láseres y la escena ciberpunk, la posibilidad de derribar un aparato con ese método y el hecho de que esto haya circulado como un viral con un titular que parece que no tener mucho que ver con lo sucedido realmente.

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Por @Alvy — 12 de Noviembre de 2019

@Woz @DHH / Twitter

Orwell estaría orgulloso.

El famoso cofundador de Apple y hacker Woz y el creador de Ruby on Rails David Hansson han compartido en Twitter una experiencia similar –aunque les sucedió a cada uno por su lado– respecto a la tarjeta de crédito «diferente» de Apple, la Apple Card. Hansson califica a la tarjeta Apple Card de «sexista» porque cuando su mujer y él la solicitaron les ofreció condiciones distintas en cuanto a límites de crédito e intereses sin razón aparente.

A Hansson, que tiene comprada la casa con su mujer a medias y pagan los impuestos de forma conjunta a medias (están casados) la tarjeta le ofrece un límite 20 veces más alto a él que a ella para sus compras. En el caso de Wozniak y su mujer la diferencia del límite en la Apple Card es 10 veces mayor, con un 5% menos –o más, según de qué lado se mire– de interés / APR (lo que en España sería el TAE). Woz se queja además de lo difícil que resulta hablar con algún humano que pueda entender y resolver el problema; Hansson por su parte lo consiguió.

Antes de que alguien lo apunte, Woz y su mujer mantienen en el sentido crediticio una «igualdad perfecta»: no tienen cuentas separadas, ni tarjetas crédito separadas ni propiedades separadas. Woz explicó además que ya no se considera súper rico porque donó toda su fortuna hace años; pidió un crédito para comprar una casa y se buscó un nuevo trabajo de conferenciante porque era lo que le apetecía.

El Goldman Sach Bank, que es uno de los socios de Apple para la Apple Card, ha explicado que hay muchos factores en su algoritmo de scoring, incluyendo el «historial crediticio» que pueden hacer que incluso dos personas aparentemente iguales de la misma familia obtengan resultados distintos en una solicitud. Según Bloomberg, las autoridades de Nueva York van a investigar al Grup Goldman Sachs para confirmar si su algoritmo –secreto– discrimina o no a las mujeres. En The Verge también lo cuentan: Apple’s credit card is being investigated for discriminating against women.

Hay quien ha apuntado a que el problema podría estar en que aunque el algoritmo no esté programado para tener en cuenta el género de las personas que solicitan la tarjeta —que en mi opinión sería lo más probable– de algún modo la inteligencia artificial que se usa para asignar los límites y tasas de interés haya aprendido a distinguir entre hombres y mujeres a partir de otra información, sin que se sepa todavía por qué. Inquietante.

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Hikvision Markets Uyghur Ethnicity Analytics, Now Covers Up

Por otro lado Charles Rollet escribió un artículo para IPVM en el que se habla de una cámara de vigilancia que permite diferenciar etnias chinas, en concreto identificar chinos uighures, a los que califican como «una de las minorías más perseguidas del mundo».

Aunque la imagen original de los tuits no era más que un «ejemplo ilustrativo» y el fabricante de la cámara (Hikvision) no la utilizaba en su web, tras la publicación parece ser que han retirado la página web de la cámara en cuestión y no responden preguntas.

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Por @Wicho — 4 de Noviembre de 2019

Un Embraer 195 de Air Europa en A Coruña

En un anuncio que ha pillado por sorpresa a prácticamente todo el mundo, Iberia –técnicamente IAG, el grupo al que pertenece Iberia– acaba de anunciar la compra del cien por cien del capital de Air Europa en una operación valorada en torno a los 1.000 millones de euros.

Es una operación que requiere la aprobación de las autoridades de competencia, así que tardará un poco en materializarse. Se calcula que al menos hasta el segundo semestre de 2020.

Según la nota de prensa (las negritas son de ellos) «esta operación contribuirá a hacer de Madrid un hub más eficiente, que podrá competir mejor y con mejores herramientas con los principales hubs de Europa. Además de contribuir a la red de rutas entre Europa y América Latina, permitirá disponer de más conectividad y masa crítica para abrir nuevas rutas y crecer en otros mercados donde ahora no está o su presencia es muy pequeña y ofrecer mejores servicios a los clientes

También dice que «las aerolíneas de IAG y Air Europa seguirán compitiendo como hasta ahora hasta que la operación no esté aprobada y cerrada». Aquí las negritas son mías.

Y para mí, como usuario más que habitual de un aeropuerto básicamente servido por Iberia, Vueling y Air Europa, esa es la frase más preocupante de la nota. ¿Qué pasará con los aeropuertos más pequeños en los que básicamente, sólo operan Iberia y Air Europa? ¿Se mantendrán las frecuencias? ¿Subirán los precios de los billetes? Mi apuesta es que no y .

También habrá que ver, por supuesto, como afecta a las plantillas de las dos aerolíneas y a las de las empresas de servicios en tierra que atienden a sus vuelos.

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