Por @Wicho — 29 de Junio de 2022

Impresión artística de un SLS despegando – NASA
Impresión artística de un SLS despegando – NASA

El 22 de junio la NASA consiguió por fin cargar de propelentes el cohete SLS. La prueba se quedó corta. Pero durante el pasado fin de semana consiguieron activar y comprobar el funcionamiento del sistema que controla el movimiento de las toberas de los propulsores de combustible sólido del cohete. Y con los resultados obtenidos de ambas pruebas la agencia cree que podrá hacer el primer lanzamiento del cohete a finales de agosto. Llevará a bordo una cápsula Orión en la misión Artemisa 1 (oficialmente Artemisa I).

De agosto de 2022. Porque el SLS, concebido en 2010, tenía que haber volado por primera vez en 2016. Y luego en numerosas ocasiones más, todas ellas incumplidas. Aunque parece que esta vez puede ser la buena porque al menos el cohete está en la plataforma de lanzamiento.

Pero antes de despegar aún tiene que volver al Edificio de Ensamblado de Vehículos. El viaje es para arreglar una junta en un conector de hidrógeno líquido de la segunda etapa que tiene una fuga y para instalar y probar el sistema de autodestrucción que se encargará de hacerlo explotar en vuelo si algo va mal.

Para eso son necesarias varias semanas de trabajo. Así que aunque había una ventana de lanzamiento que va del 29 de junio al 12 de julio, es obvio que no llegan a esa. Con lo que toca ir a por la siguiente, que va del 23 de agosto al 7 de septiembre, pero sin incluir el 30 ni el 31 de agosto ni el 1 de septiembre. En esos tres días la combinación de las posiciones relativas de la Tierra y la Luna hacen imposible que se cumplan los criterios de lanzamiento que la agencia ha estipulado para la misión:

  • El día de lanzamiento la Luna tiene que estar en la posición adecuada en su órbita para que la etapa superior del SLS pueda hacer la maniobra de inyección translunar –la que la sacar de la órbita terrestre y la lanza hacia la Luna– de tal forma que pueda interceptar la Luna y entrar en la órbita lunar retrógrada lejana programada para la misión.
  • La trayectoria resultante para un día determinado debe garantizar que Orión no esté en la oscuridad durante más de 90 minutos seguidos para que los paneles solares puedan recibir y convertir la luz solar en electricidad y la nave pueda mantener un rango de temperatura óptimo.
  • La fecha de lanzamiento debe ser compatible con una trayectoria que permita la reentrada por saltos programada. Es una maniobra en la que la Orión entrará en la parte superior de la atmósfera terrestre para perder velocidad y al mismo tiempo saltar fuera de ella, y luego volver a entrar para el descenso final y el amerizaje. Esta técnica permite reducir las fuerzas experimentarán las tripulaciones, y a mantener las cargas estructurales de la nave dentro de los límites de diseño.
  • La fecha de lanzamiento debe un amerizaje de día para facilitar las tareas de localización y recuperación de la nave

La ventana de lanzamiento del día 23 de agosto se abre a las 12:26, hora peninsular española (UTC +2) y dura 42 minutos. La del 7 de septiembre se abre a las 00:57 y dura 24 minutos.

Otras ventanas de lanzamiento de 2022 van del 20 de septiembre al 4 de octubre, sin incluir el 29; del 17 al 31 de octubre, sin incluir el 24, 25, 26 ni el 28; del 12 al 27 de noviembre, sin incluir el 20, 21 ni el 26; y del 9 al 23 de diciembre, sin incluir el 10, 14, 18 ni el 23.

Impresión artística de la cápsula Orión de la misión Artemisa I sobrevolando la Luna con la Tierra al fondo – NASA/Liam Yanulis
Impresión artística de la cápsula Orión de la misión Artemisa I sobrevolando la Luna con la Tierra al fondo – NASA/Liam Yanulis

La misión Artemisa I tiene como objetivo enviar una cápsula Orión no tripulada hacia la Luna, ponerla en órbita alrededor de ella, y traerla de vuelta a la Tierra de una pieza. Aparte de los datos sobre el funcionamiento de la cápsula, el comandante Moonikin Campos y los maniquíes Helga y Zohar se encargarán de recoger datos acerca de cómo afectará una futura misión tripulada a las personas que vayan a bordo.

Es el preludio necesario de la misión Artemisa II, en la que una tripulación de cuatro personas viajará hasta la Luna y la orbitará de forma muy similar a la misión Apolo 8 de 1968. Y después vendrá Artemisa III, en la que dos personas pisarán la Luna por primera vez desde 1972. Las fechas teóricas para ambas misiones son 2024 y 2025, si todo va bien con Artemisa 1. Pero la NASA aún no tiene los trajes espaciales ni el aterrizador lunar para Artemisa 3, así que lo más probable es que se retrase.

El SLS está en Twitter como @NASA_SLS; el equipo de tierra de la NASA que lo gestiona está en @NASAGroundSys. La Orión es @NASA_Orion. El programa Artemisa es @NASA_Artemis. Todas ellas están en mi lista de Twitter de cuentas relacionadas con el espacio.

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Por @Alvy — 29 de Junio de 2022

Atari cumple 50 años

No teníamos dinero, ni fábricas, ni presencia en el mercado. Lo único que teníamos era creatividad.

– Nolan Bushnell,
fundador de Atari

Estos días Atari, la mítica compañía de videojuegos, la que prácticamente inventó ese género de entretenimiento, cumple 50 años. Así que si te gustan los juegos retro y las historias de la época en la que los programadores de videojuegos eran estrellas del rock, ahí va una lista de lo más interesante que se ha publicado respecto al aniversario, además de nuestros enlaces sobre Atari que permiten hacerse una idea su relevancia.

Además de todos estos artículos, Wade Rosen, el CEO de Atari, ha entrevistado también a Nolan Bushnell, fundador de Atari. El venerable (79 años) todavía tiene muchas historias que contar.

Nuestros enlaces en todos estos años (algunos menos que los 50 que cumplen):

Bonus curiosidad: La palabra «Atari», en japonés, proviene del juego del Go, y se refiere a cuando las piezas están atacadas por las del oponente. De modo que en una traducción libre equivaldría a algo así como el jaque del ajedrez.

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¡Feliz 50º aniversario, Atari!

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Por @Wicho — 28 de Junio de 2022

Una soldado del Ejército del Aire monitorizando la situación espacial – Ejército del Aire
Una soldado del Ejército del Aire monitorizando la situación espacial – Ejército del Aire

Después de casi 83 años de historia –fue creado el 7 de octubre de 1939– el Ejército del Aire de España cambia de nombre y ahora pasará a denominarse Ejército del Aire y del Espacio. Según la nota de prensa posterior al Consejo de Ministros del 27 de junio de 2022 en el que se tomó la decisión,

La importancia creciente del espacio ultraterrestre en el ámbito aeroespacial determina que las Fuerzas Armadas, y muy especialmente el Ejército del Aire, deban ser capaces de monitorizar el espacio, garantizando su seguridad y libertad de actuación en pro de los intereses nacionales, lo que exigirá el desarrollo y la potenciación progresiva de los sistemas espaciales.

Como parte más visible y representativa de este esfuerzo de adaptación al nuevo dominio del espacio, y en sintonía con los nuevos cometidos ya asumidos de vigilancia y control del espacio ultraterrestre y las capacidades incorporadas, se ha considerado necesario proceder a un cambio formal de denominación del Ejército del Aire.

La decisión se realiza en consonancia con las iniciativas que actualmente están tomando otras fuerzas aéreas aliadas de nuestro entorno.

La decisión, que lleva un par de años en discusión, viene enmarcada en las directrices indicadas en el Plan Estratégico de Seguridad Nacional, que instaba a reforzar las capacidades del país en materia de seguridad espacial.

Además, en palabras de Isabel Rodríguez, ministra de Política Territorial y portavoz del Gobierno, el cambio de nomenclatura es una muestra del «compromiso estratégico de este Gobierno con una industria importante, como es la aeroespacial». La idea es que se vea impulsada gracias a su relación con el Ministerio de Defensa y a la próxima puesta en marcha de la Agencia Espacial Española.

En realidad no es el primer paso que se da en este sentido. Sin ir más lejos, en en noviembre de 2019 fue creado el Centro de Operaciones de Vigilancia Espacial (COVE). Ubicado en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz, aunque tiene instalaciones en la Base Aérea de Morón de la Frontera Morón. Desde él se monitoriza la situación espacial de interés y las posibles amenazas espaciales, pasando la información pertinente a todas las Fuerzas Armadas.

Hay que esperar a que el BOE publique el Real Decreto en el que se recoge el cambio de denominación para que el cambio sea efectivo y se empiecen a aplicar los cambios que implica.

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Por @Wicho — 25 de Junio de 2022

Impresión artística de una Cygnus subiendo la órbita de la EEI – Glenn Research Center/NASA
Impresión artística de una Cygnus subiendo la órbita de la Estación Espacial Internacional. Como se acoplan a la parte inferior de la Estación, es necesario ponerla apuntando hacia abajo para que el motor de la cápsula apunte en la dirección en la que orbita – Glenn Research Center/NASA

El lunes 20 de junio de 2022 la NASA intentó subir la órbita de la Estación Espacial Internacional (EEI) con el motor principal de la cápsula de carga Cygnus 17. Pero el intento falló porque en vez de dispararse durante cinco minutos y un segundo como estaba previsto, el motor se apagó apenas cinco segundos después de encenderse. Aunque en un nuevo intento el sábado 25 todo fue bien y la órbita de la EEI subió 0,8 kilómetros en su perigeo y 0,2 en su apogeo.

La Estación Espacial Internacional (EEI) orbita la Tierra a unos 500 kilómetros de altitud. Pero cada cierto tiempo es necesario subir su órbita porque aún ahí arriba hay restos de atmósfera cuyo rozamiento hace que la órbita de la Estación pierda aproximadamente un kilómetro cada mes. Para ello se hace ganar velocidad en horizontal a la Estación, lo que por cosas de la mecánica orbital hace que aumente la altitud de su órbita.

La Estación puede hacer esto con sus propios motores de maniobra situados en el extremo del módulo Zvezda. Pero es mucho más habitual que se encargue de la maniobra algún vehículo acoplado a ella. Lo habitual en los tiempos más recientes es que lo hagan las cápsulas de carga Progress. Pero en su momento tanto los transbordadores espaciales de la NASA como los cargueros ATV de la Agencia Espacial Europea también hicieron esta tarea.

Sólo que tras su retirada en 2011 y en 2015 respectivamente las únicas opciones han vuelto a ser los motores de la EEI y las Progress.

Así que con la idea de tener una vía más para subir la órbita de la Estación y también de no someter a Zvezda a más esfuerzos de los necesarios ya en 2018 se hizo una primera prueba con la Cygnus 09. En aquel entonces el motor de la Cygnus estuvo encendido apenas 50 segundos y no hubo problemas. Aunque tampoco grandes efectos sobre la velocidad de la Estación, que apenas aumentó la altura de su órbita en 100 metros.

El intento del lunes 20 falló porque por lo visto los parámetros de vuelo de la Cygnus durante la maniobra se salían de lo programado. Pero revisados los datos tanto la NASA como Northrop Grumman concluyeron que los parámetros registrados durante la maniobra eran aceptables. Así que reprogramaron el software de control de la cápsula para aceptarlos, y de ahí el intento con éxito del sábado.

Aunque, en cualquier caso, no había ninguna urgencia en subir la órbita de la Estación. En especial teniendo en cuenta que un par de semanas antes la Progress MS-20 ya había subido la órbita para dejar más margen respecto a un resto de basura espacial. Y esa cápsula está acoplada ahora mismo a la Estación y aún tiene combustible, así que se puede seguir usando su motor si es necesario.

Lo peor de todo esto es que, debido a la invasión rusa de Ucrania, a Northrop Grumman (NG) sólo le quedan dos primeras etapas disponibles para el cohete Antares que lanza las Cygnus: usan motores RD-181 y son –o eran– fabricadas en el país invadido por Yuzhnoye/Yuzhmash. Así que como mucho se podrían usar las Cygnus 18 y 19 para esta maniobra en el futuro. A menos que NG encuentre una fuente alternativa para esas primeras etapas. O que certifique las Cygnus para ser lanzadas en otro cohete. Y ninguna de las dos soluciones parece fácil.

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