Por @Wicho — 1 de Septiembre de 2006

La NASA acaba de hacer público que será Lockheed Martin la empresa que construya el Orion, el nuevo vehículo espacial tripulado de la agencia que llevará a los astronautas de vuelta a la Luna y más tarde a Marte y que debe sustituir a las lanzaderas espaciales: NASA Names Orion Contractor.

Está previsto que el primer vuelo con tripulación se lleve a cabo en 2014 y que el primer vuelo de vuelta a la Luna sea en 2020; para lo que no hay fecha es para el vuelo a Marte.

Crew Exploration Vehicle

Si la ilustración recuerda poderosamente a uno de los cohetes del Programa Apollo es precisamente porque la NASA ha decidido quedarse con lo mejor de aquel programa y con lo mejor del de los transbordadores espaciales como base de su nuevo vehículo.

Aunque su objetivo principal es la Luna, el Orion será diseñado para ser lo más versátil posible, por lo que podría ser utilizado también para volar a la Estación Espacial Internacional o, incluso, en palabras de Jeff Hanley, el director del Programa Constrellation, en el que está incluido el Orion

…no excluimos la posibilidad de usar Orion para otras cosas, como recuperar el Telescopio Espacial Hubble en la década de los 2020 o hacer un viaje a un asteroide.
Así, el Orion se parecerá mucho externamente a las cápsulas del programa Apollo, del que toma prestados su diseño y aerodinámica, pero por dentro aprovechará los avances de todos estos años en ordenadores, electrónica, sistemas de soporte vital y de protección térmica, además de ofrecer dos veces y medio el volumen interior de una cápsula Apollo.

Otra ventaja de este diseño es que al ir montadas en la parte superior de los Ares I es imposible que las cápsulas Orion experimenten los problemas de desprendimiento de espuma aislante y otros restos que tan caros le han salido al programa de las lanzaderas espaciales con la pérdida del Columbia y del Challenger y sus respectivas tripulaciones.

El contrato tiene una duración de siete años y un coste estimado de 3.900 millones de dólares que incluye el diseño, desarrollo, pruebas y evaluación de la nueva nave; la producción y soporte de esta son opciones que figuran en el contrato valoradas en 4.000 millones de dólares hasta 2019.

Estas cifras, por supuesto, no son más que estimaciones, lo que ha llevado a la Government Accountability Office (algo así como una auditoría del estado) a emitir un informe en el que critica la concesión de un contrato tan caro cuando aún no están claros de todo los riesgos técnicos y financieros del proyecto.

En su lugar recomendaban que sólo se adjudicara la fase preliminar de diseño, en especial teniendo en cuenta que hace poco la NASA otorgaba 500 millones de dólares a dos empresas privadas para el desarrollo de sendas naves espaciales que podrían competir con el propio Orion.

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