Por @Alvy — 22 de Enero de 2022

Ranked: Nuclear Power Production, by Country

Esta estupenda infografía de Visual Capitalist muestra cómo se reparte la producción de la energía nuclear por países en el mundo. Es una forma rápida de ver quiénes cortan el bacalao en la utilización del poder del átomo para generar electricidad limpia y sin emisiones contaminantes. [Los datos están actualizados a 2020.]

La forma de entender la gráfica es muy sencilla: del total de energía que se genera en el planeta (unos 2,5 TW en 2020) un 4,3% tiene su origen en la energía nuclear y esto es lo que representa el círculo. Si se organizan todas las centrales nucleares agrupándolas por países, se obtiene el ránking que muestra el círculo, en el que la superficie con el nombre de cada país muestra el porcentaje de energía generada que supone del total (de ese 4,3%).

Como puede verse Estados Unidos lidera la clasificación con un 31,9%, seguida de China con un 13,5% y Francia con 13,3%. Después están Rusia, Corea del Sur, Canadá, Ucrania, Alemania y en un noveno y yo diría que más que digno lugar, España con un 2,2% de toda la energía generada en centrales nucleares del mundo.

Además de esto se pueden ver algunos otros datos: los puntitos bajo los nombres de los países indican el número de reactores nucleares actualmente en funcionamiento; también se hace ver que el 70% del mix eléctrico de Francia tiene origen nuclear, dato que en el caso de Estados Unidos es el 52%. En España la nuclear lleva más de diez años siendo la primera fuente de generación con algo más de un 22%, todavía lejos pero en el buen camino. En todo el planeta había 439 reactores nucleares a finales de 2020 y China plantea añadir otros 150 en los próximos 15 años.

PRIS - Home

Los datos en los que se basa la infografía provienen del PRIS (Power Reactor Information System) del IAEA, donde pueden verse algunos otros detalles sobre este tipo de instalaciones. Visual Capitalist también menciona la Energy Initiative de la Universidad de Duke, donde filtrando por Energía nuclear se pueden encontrar más recursos y enlaces con muchísima más información en detalle.

En nuestro libro Se suponía que esto era el futuro, que puedes encontrar en librerías y en las tiendas de libros electrónicos hay un capítulo completo dedicado a la energía nuclear titulado La energía nuclear y sus mitos, por si quieres saber más sobre todo esto.

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Por @Alvy — 28 de Septiembre de 2021

Colapsología

La sobrepoblación mundial, el excesivo consumo por parte de los ricos y las pésimas elecciones tecnológicas han colocado a nuestra civilización industrial en una trayectoria de colapso.

– Pablo Servigne y Raphaël Stevens

Conviene estar un poco mentalizado, relajado y documentado antes de enfrentarse a la lectura de Colapsología, de Pablo Servigne y Raphaël Stevens (2015). Es un libro cuyo título viene del concepto surgido para describir cómo será (o podría ser) el fin de la civilización moderna. El fin del mundo tal y como lo conocemos, vamos.

Y es que causas puede haber muchas: ambientales, económicas, pandémicas e incluso tecnológicas. O quizá todas las anteriores, convenientemente entretejidas. Por eso y porque el asunto tiene cierta enjundia y está más que razonablemente documentado es por lo que conviene acercarse al libro con algo de cautela y espíritu crítico; no hacerlo puede llevar a creer que el Apocalipsis al estilo moderno es inevitable y a poner nerviosa a mucha gente que corra a esconderse en búnkeres y aprender a cazar con arcos y flechas. Yo llegué a él tras ver la estupenda miniserie francesa El colapso (2019) que en España se emitió en 2020 y que en 8 miniepisodios de 15 minutos rodados como plano secuencia muestran un distópico colapso en la Francia actual. También había leído hace algunos años el altamente recomendable Colapso: Por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen (2005), un estupendo libro de Jared Diamond (autor también de Armas, gérmenes y acero, otra maravilla) que trata este mismo tema aunque en la historia pasada, no en cuanto a la actualidad. (Cuenta por ejemplo cómo desapareció la civilización de la remota Isla de Pascua cuando básicamente consumieron todos sus recursos y árboles uno por uno hasta quedarse literalmente sin nada. Fin. Adiós, pequeño mundo.)

Colapsología es básicamente un razonamiento didáctico ayudado de algunas metáforas sencillas sobre los límites del crecimiento, la escasez de recursos y cómo todo ello nos está llevando a ese colapso. También tiene algo de «meta-libro» porque es como mencionar al elefante que está en la habitación pero nadie quiere hablar de él o como la exclamación del niño que gritaba que el emperador estaba desnudo. Hay capítulos dedicados a recursos básicos como las energías fósiles y de otros tipos, el agua o a los terrenos de cultivo; explicaciones sobre cómo crecen las emisiones contaminantes, se esquilman los terrenos y se daña la biodiversidad. Todo ello lleva de un modo u otro a que crezcan las desigualdades sociales y se produzcan disturbios y guerras, causando a su vez desestabilización económica y más caos.

En su metáfora, nuestra civilización como un coche sobre el acabamos perdiendo el control. En su viaje acaba consumiendo todo el depósito de combustible, comienza a bajar un puerto de montaña y de repente empieza a fallar. Pero el colapso no significa que se detenga. Va mucho más allá: no sólo no queda combustible; además no funciona el volante, no responden los frenos, se ha salido de la carretera y acabam dando tumbos por la ladera llena de árboles sin que los ocupantes sepamos siquiera a qué vamos a enfrentarnos. Viendo las cifras y evolución de cada uno de los aspectos de nuestra sociedad (consumo de energía, crisis climática, deforestación, superpoblación, inestabilidad económica, desigualdad social) los autores explican a dónde dirigimos: a una terra incognita donde la situación no va a ser precisamente agradable para las generaciones futuras.

En su crítica de la tecnología, el libro hace referencia a nuestra «mala elección» a la hora de optar por unas tecnologías u otras: premiamos lo más barato (aunque tenga externalidades negativas, como contaminación) o lo más dependiente del pasado (como instalar puntos de recarga eléctrica en gasolineras, «porque nuestros antepasados rellenaban los depósitos de gasolina en esos lugares de las carreteras, que eran muy convenientes»). Optamos por soluciones a veces contraproducentes que no resuelven los problemas de fondo, como instalar parquímetros, cámaras de vigilancia de tráfico o ampliar los carriles de una autopista en vez de promover el transporte público o las opciones no contaminantes.

Es el momento de que cunda el pánico.

– Greta Thundberg, activista
y David Wallace-Wells, periodista
Time To Panic (The New York Times)

El libro me ha parecido razonablemente bien documentado; está lleno de notas con hiperenlaces (a veces hasta dos o tres por párrafo) para respaldar los datos y aseveraciones que hace. Puede que no todos sean cien por cien fiables o exactos, pero son buenas pistas para investigar más. Muchas proceden de los más altos organismos oficiales: la OMS, la ONU, el IPCC, la IEA y otros. También hay muchos datos de publicaciones científicas, think tanks y artículos, principalmente de publicaciones francesas.

En el libro los autores no se atreven a dar una fecha para el colapso: podría ser 2030, 2050 o 2100, podría retrasarse hasta 2200 o vete a saber si hay alguna forma de evitarlo. Como mucho se arriesga a apuntar diversas señales que podrían anticipar el colapso de ciertos sistemas (con su consiguiente «efecto caótico» sobre otros, algo inexplorado y desconocido). Pero para nuestra desgracia algunas de estas señales las estamos viendo ya. Están por ejemplo los inesperados efectos de un trastorno económico mundial debido a un carguero atascado en un canal, el pánico por el racionamiento de combustibles en Reino Unido, o el desabastecimiento de alimentos por motivos políticos, todos ellos relacionados con los efectos de la globalización. Están los desplomes de la economía como sucedió en 2008 y podría suceder en China o los corralitos financieros –visibles o no tanto– que van y vienen y con los que viven en muchos países. Por no hablar de algo más cercano como el empeoramiento de los huracanes, olas de calor, de frío y otra meteorología extrema, que vivimos y vemos cada día en las noticias.

Es interesante que Colapsología esté escrito en 2015 (prepandemia Covid-19) porque permite ver cómo ha ido sucediendo (o no) lo que narra en los últimos 5 ó 6 años. Por ejemplo, habla de que «una pandemia severa también podría ser la causa de un colapso generalizado, sin que tuviera que acabar con el 99% de la población, bastaría con un pequeño porcentaje.» Aunque está por ver cómo acaba el mundo post-Covid, me da la impresión de que el libro infravaloró la capacidad científica del desarrollo de soluciones (vacunas) aunque también es cierto que pocos eventos ha habido tan desestabilizadores como el de la pandemia de 2020.

Recomiendo conseguir la segunda edición del libro (2020), o la versión Kindle, que está actualizada e incluye un epílogo a modo de pequeño balance de los últimos años. Menciona cómo parece que la economía todavía no ha implosionado y lo positivo de que las energías renovables hayan sufrido un gran impulso. En la parte mala, en cambio, ha habido cada vez más alertas de los científicos sobre la crisis climática e inacción por parte de los gobiernos. Los modelos matemáticos predictivos de diversos sectores que se presentaron en la primera edición parecen bastante correctos (especialmente los climáticos).

Nadie puede afirmar con qué material estará cosido el tejido social del colapso, pero lo que está claro es que la ayuda mutua tendrá un papel importante, por no decir primordial.

– Pablo Servigne y Raphaël Stevens

El libro termina intentando ser optimista y no derrotista –lo cual resulta difícil visto lo visto, la verdad– y aboga por el altruismo, la organización social y la ayuda mutua, frente a la «naturaleza salvaje de la ley del más fuerte y el todos contra todos del mito fundador de nuestra sociedad».

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Por @Alvy — 2 de Septiembre de 2021

En el canal de Pie Chart Pirate se publican muchos vídeos informativos, y curiosamente no todos son «gráficos de tarta». Este por ejemplo es una versión animada de la producción mundial de energía según las diversas fuentes energéticas. Lo interesante es que cubre desde 1860 a 2019, es decir desde los tiempos en que básicamente había madera y carbón para quemar hasta nuestros días con todo tipo de fuentes de energía.

La animación permite ver cómo el uso del gas, la energía hidroeléctrica o el petróleo era básicamente simbólico hasta que empezó el siglo XX pues desde antes dominaban el carbón y la biomasa tradicional (básicamente, madera). A mediados de los años 1950 el petróleo ya superó a la biomasa pero el carbón seguía ahí arriba. Pero no por mucho tiempo: a mediados de los 1960 el petróleo superó al carbón y el gas comenzaba a despuntar de forma notable.

Entre los años 1970 y la década de 1990 este panorama de importancia de las diversas fuentes, siempre hablando de la energía total que generaban para el planeta, no cambió mucho. Eso sí, comenzaron a añadirse nuevas fuentes de energía: la hidroeléctrica ya era bastante significativa, al igual que la nuclear, surgieron los biofueles, la eólica para generación de electricidad, la solar y otras energías renovables. Hoy en día, incluso a pesar de la necesidad de electrificarnos con energías limpias todavía los combustibles fósiles (petróleo, carbón, gas y biomasa) son de las que más energía extraemos.

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Por Microsiervos — 6 de Mayo de 2021

Se suponía que esto era el futuro | Un libro de Alvy y Wicho de Microsiervos

Como seguramente ya sabéis quienes nos leéis, nuestro humilde blog surgió como un entretenimiento allá por 2003 para hablar sobre todo lo que nos encontrábamos por ahí al navegar por Internet: asuntos de ciencia y tecnología, gadgets, historia de la informática, la cultura de la red, el arte digital o el humor inteligente. Todo ello interpretado desde nuestra peculiar perspectiva y nuestras aficiones: desde las naves espaciales a los aviones, los juegos matemáticos o el eterno debate entre ciencia y pseudociencias. Era ya por entonces una mezcla extraña, y lo sigue siendo.

Somos optimistas. Se mire como se mire, el mundo tecnológico está sin duda más avanzado de lo que hubiéramos imaginado hace unas pocas décadas, aunque quizá de formas diferentes.

– de la introducción de
Se suponía que esto era el futuro

Hace algunos meses la editorial Penguin Random House nos propuso adaptar todo eso en un libro para su sello Montena de literatura juvenil. Así que pensamos en cómo podríamos hacerlo partiendo de algunas de las anotaciones del blog que más nos gustaban, actualizadas y adaptadas convenientemente. Por el camino surgieron ideas sobre otros capítulos que también habíamos tratado en el blog –que ya acumula más de 45.000 anotaciones– y que nos pareció resultarían más interesantes y relevantes hoy en día: emergencia climática, inteligencia artificial, pandemias… Así que nos pusimos a ello.

La editorial nos ofreció acompañarlo de ilustraciones e infografías a todo color para que tuviera un formato más ágil y atractivo, lo cual nos pareció buena idea. Al final, tras varios meses de arduo trabajo –con parón pandémico incluido– la criatura por fin ve la luz. El resultado es un precioso libro ilustrado de 96 páginas en tapa dura, con quince capítulos sobre ciencia, tecnología y temas y preguntas raras de esos que tanto nos gustan. ¿Cuándo empezó Internet? ¿Hay wifi en la Estación Espacial Internacional? ¿A qué edad darle un móvil a los jóvenes? Si quieres, aquí puedes leer la introducción y ver el índice completo. Las ilustraciones son de Teresa Cebrián y la portada de Montse Galbany.

Se suponía que esto era el futuro es un libro que apreciarás…

  • …Si eres geek o simplemente te gusta lo que publicamos en el blog.
  • …Si tienes muchachada alrededor, como hijos o sobrinas, a quienes crees que le puedan gustar estos temas, como a ti te gustaron en tu juventud.

Así que no vamos a recomendarte que compres un ejemplar. Te vamos a recomendar que compres varios: uno para ti y el resto para regalar o repartir entre familiares y amigos. Seguramente descubrirán que se puede leer sobre la historia de las misiones espaciales, las mujeres más relevantes de la historia de la informática o los problemas de matemáticas fáciles de entender pero difíciles de resolver sin que resulte aburrido.

§

El libro se pone a la venta el próximo día jueves, 13 de mayo pero ya se puede ir reservando para recibirlo tan pronto como esté disponible… Y además será un incunable de primera edición, que conste. Además de la versión en papel –que es como se concibió y resulta más espectacular porque tiene todas las infografías e ilustraciones a color– está disponible también como libro electrónico más barato en varios formatos: Kindle, Apple Books, Google Play y Rakuten Kobo, entre otras.

Hemos preparado una página web especial para el libro con más información, el índice completo y enlaces a todas las librerías físicas de España (TodosTusLibros.com) y a las tiendas de internet donde se puede comprar/reservar: Amazon, Apple Books, Casa del Libro, El Corte Inglés, Fnac, Google Play, Penguin Libros y Rakuten Kobo.

En esa misma web del libro aparecerán también la bibliografía completa del libro, un glosario de términos, la fe de erratas y también las reseñas publicadas sobre él. Esperamos que te guste a ti, le guste a los tuyos y lo disfrutéis. Y, como siempre y por adelantado, ¡gracias por leernos!

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