Por @Alvy — 2 de Septiembre de 2021

En el canal de Pie Chart Pirate se publican muchos vídeos informativos, y curiosamente no todos son «gráficos de tarta». Este por ejemplo es una versión animada de la producción mundial de energía según las diversas fuentes energéticas. Lo interesante es que cubre desde 1860 a 2019, es decir desde los tiempos en que básicamente había madera y carbón para quemar hasta nuestros días con todo tipo de fuentes de energía.

La animación permite ver cómo el uso del gas, la energía hidroeléctrica o el petróleo era básicamente simbólico hasta que empezó el siglo XX pues desde antes dominaban el carbón y la biomasa tradicional (básicamente, madera). A mediados de los años 1950 el petróleo ya superó a la biomasa pero el carbón seguía ahí arriba. Pero no por mucho tiempo: a mediados de los 1960 el petróleo superó al carbón y el gas comenzaba a despuntar de forma notable.

Entre los años 1970 y la década de 1990 este panorama de importancia de las diversas fuentes, siempre hablando de la energía total que generaban para el planeta, no cambió mucho. Eso sí, comenzaron a añadirse nuevas fuentes de energía: la hidroeléctrica ya era bastante significativa, al igual que la nuclear, surgieron los biofueles, la eólica para generación de electricidad, la solar y otras energías renovables. Hoy en día, incluso a pesar de la necesidad de electrificarnos con energías limpias todavía los combustibles fósiles (petróleo, carbón, gas y biomasa) son de las que más energía extraemos.

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Por Microsiervos — 6 de Mayo de 2021

Se suponía que esto era el futuro | Un libro de Alvy y Wicho de Microsiervos

Como seguramente ya sabéis quienes nos leéis, nuestro humilde blog surgió como un entretenimiento allá por 2003 para hablar sobre todo lo que nos encontrábamos por ahí al navegar por Internet: asuntos de ciencia y tecnología, gadgets, historia de la informática, la cultura de la red, el arte digital o el humor inteligente. Todo ello interpretado desde nuestra peculiar perspectiva y nuestras aficiones: desde las naves espaciales a los aviones, los juegos matemáticos o el eterno debate entre ciencia y pseudociencias. Era ya por entonces una mezcla extraña, y lo sigue siendo.

Somos optimistas. Se mire como se mire, el mundo tecnológico está sin duda más avanzado de lo que hubiéramos imaginado hace unas pocas décadas, aunque quizá de formas diferentes.

– de la introducción de
Se suponía que esto era el futuro

Hace algunos meses la editorial Penguin Random House nos propuso adaptar todo eso en un libro para su sello Montena de literatura juvenil. Así que pensamos en cómo podríamos hacerlo partiendo de algunas de las anotaciones del blog que más nos gustaban, actualizadas y adaptadas convenientemente. Por el camino surgieron ideas sobre otros capítulos que también habíamos tratado en el blog –que ya acumula más de 45.000 anotaciones– y que nos pareció resultarían más interesantes y relevantes hoy en día: emergencia climática, inteligencia artificial, pandemias… Así que nos pusimos a ello.

La editorial nos ofreció acompañarlo de ilustraciones e infografías a todo color para que tuviera un formato más ágil y atractivo, lo cual nos pareció buena idea. Al final, tras varios meses de arduo trabajo –con parón pandémico incluido– la criatura por fin ve la luz. El resultado es un precioso libro ilustrado de 96 páginas en tapa dura, con quince capítulos sobre ciencia, tecnología y temas y preguntas raras de esos que tanto nos gustan. ¿Cuándo empezó Internet? ¿Hay wifi en la Estación Espacial Internacional? ¿A qué edad darle un móvil a los jóvenes? Si quieres, aquí puedes leer la introducción y ver el índice completo. Las ilustraciones son de Teresa Cebrián y la portada de Montse Galbany.

Se suponía que esto era el futuro es un libro que apreciarás…

  • …Si eres geek o simplemente te gusta lo que publicamos en el blog.
  • …Si tienes muchachada alrededor, como hijos o sobrinas, a quienes crees que le puedan gustar estos temas, como a ti te gustaron en tu juventud.

Así que no vamos a recomendarte que compres un ejemplar. Te vamos a recomendar que compres varios: uno para ti y el resto para regalar o repartir entre familiares y amigos. Seguramente descubrirán que se puede leer sobre la historia de las misiones espaciales, las mujeres más relevantes de la historia de la informática o los problemas de matemáticas fáciles de entender pero difíciles de resolver sin que resulte aburrido.

§

El libro se pone a la venta el próximo día jueves, 13 de mayo pero ya se puede ir reservando para recibirlo tan pronto como esté disponible… Y además será un incunable de primera edición, que conste. Además de la versión en papel –que es como se concibió y resulta más espectacular porque tiene todas las infografías e ilustraciones a color– está disponible también como libro electrónico más barato en varios formatos: Kindle, Apple Books, Google Play y Rakuten Kobo, entre otras.

Hemos preparado una página web especial para el libro con más información, el índice completo y enlaces a todas las librerías físicas de España (TodosTusLibros.com) y a las tiendas de internet donde se puede comprar/reservar: Amazon, Apple Books, Casa del Libro, El Corte Inglés, Fnac, Google Play, Penguin Libros y Rakuten Kobo.

En esa misma web del libro aparecerán también la bibliografía completa del libro, un glosario de términos, la fe de erratas y también las reseñas publicadas sobre él. Esperamos que te guste a ti, le guste a los tuyos y lo disfrutéis. Y, como siempre y por adelantado, ¡gracias por leernos!

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Por @Alvy — 3 de Febrero de 2021

En uno de nuestros canales favoritos, Kurzgesagt, han dedicado uno de sus divulgativos pero a la vez profundos vídeos a los peligros mortíferos de la energía nuclear. Justo estos días estuve escribiendo al respecto, y al repasar el libro La energía nuclear salvará al mundo me llamó la atención cómo sigue siendo uno los temas más controvertidos y a la vez incomprendidos de todo lo relacionado con los usos de la energía nuclear.

Hay gente que a día de hoy todavía tiene miedo a los accidentes nucleares. Pero no es un miedo racional, sino del mismo modo que quien tiene miedo a los accidentes de avión: de forma completamente irracional. Esto se utiliza como argumento en contra del uso de las centrales nucleares. Pero a diferencia de lo que ocurre en el transporte aéreo –que socialmente está más que aceptado y quienes reniegan de él son los «raritos»– aquí se critica sin una base científica y técnica: el miedo a «lo nuclear» o a la muerte a causa de un accidente mueve en ocasiones las políticas de grandes grupos, organizaciones e incluso gobiernos y países.

Las cifras son bastante claras y en el vídeo –que está muy documentado y lleno de referencia a fuentes– se resumen más o menos como ya hiciera @OperadorNuclear –el autor del libro– en sus hilos de Twitter o en un estupendo artículo suyo sobre seguridad nuclear que publicamos hace un par de años.

Kurzgesagt se concentra en dos de los tres peores accidentes de la historia de las centrales nucleares (el de Three Mile Island es anterior y no tuvo víctimas) y da las siguientes cifras sobre las consecuencias de los desastres de Chernobil y Fukushima, los dos que alcanzaron un 7 sobre 7 en la escala de desastres:

  • En Chernobil (1986) se considera que hubo 31 muertes directas tras el accidente. Los Verdes Europeos han calculado que habrá unas 60.000 víctimas indirectas («muertes prematuras») hasta 2065. La OMS en cambio calcula un dato mucho más bajo: unas 4.000 muertes indirectas.
  • En Fukushima (2011) las cifras son más claras: tan sólo hubo una muerte directa (reconocida «administrativamente»; OperadorNuclear recuerda siempre que ni siquiera con evidencia científica de ello). El resto de víctimas de aquel accidente se debieron al tsunami y a causas indirectas en la evacuación de la zona, principalmente por estrés, que afectó principalmente a ancianos. A más largo plazo –décadas– se han calculado hasta 1.000 futuras víctimas, por aumento de incidencia de cánceres, etcétera.

Esta sería la parte en la que los accidentes nucleares serían comparables a los accidentes de avión: pocos, muy espectaculares, pero no tan peligrosos como la gente cree ni como vemos en las series y películas. ¿Por qué me gusta esa comparación? Las centrales nucleares se utilizan para generar energía, y si la comparamos con otras fuentes y métodos de generación de energía es cuando las cifras de los accidentes son más claras. No sólo ya en cuanto a accidentes durante la construcción y mantenimiento de presas hidroeléctricas, aerogeneradores y similares –que también– sino incluso de forma indirecta. Un solo ejemplo del vídeo:

  • En el accidente del colapso de la Presa de Banquiao (China, 1975) que se utilizaba como estación hidroeléctrica, el número de muertes directas se calculó entre 85.000 y 240.000 personas, tanto debido a las inundaciones como a las epidemias y hambrunas posteriores en la zona (cerca de 6,8 millones de viviendas afectadas).

Los combustibles fósiles, que son la alternativa a las energías limpias/renovables y a la nuclear sabemos que producen unos 4 millones de víctimas al año, debido a las emisiones contaminantes y a su influencia en cánceres de pulmón, enfermedades de corazón y demás. Pero estas muertes son tan graduales que nuestros cerebros tienen dificultades para asimilarlo y comparar. Exactamente igual que cuando se compara el goteo de las víctimas de accidente de automóviles semana a semana con las de los ocasionales accidentes de avión.

Los diversos métodos de producción de energía tienen distinto peso como responsables de distintos porcentajes de la energía que consumimos: todavía hay demasiado uso de combustibles fósiles y poco de energía hidráulica, nuclear, eólica, fotovoltaica y otras, que son más limpias. Pero esto es fácil de ajustar para una comparación justa –algo que hacen en Kurzgesagt– y equivaldría a comparar las muertes por accidentes en cada medio de transporte teniendo en cuenta los kilómetros recorridos, no los números absolutos; algo así como «muertes/km recorrido».

Kurzgesagt / Energy Deaths

Si se hace el cálculo ajustando el número de «muertes por unidad de energía producida» y se calcula para 1 TWh, que es lo que consume una ciudad de 27.000 habitantes europea promedio, el resultado es claro. Con la combinación actual típica –aunque varía de unos países a otros– de más o menos 60-80% fósiles + 20-40% hidroeléctrica/nuclear/limpias, al cabo de 50 años se habrían producido 1.230 muertes por combustibles fósiles (principalmente carbón), 1 por solar, 1 por hidroeléctrica, 2 por eólica y 3,5 muertes en accidentes nucleares (y aquí se toma el caso más pesimista) por cada TWh. Así que incluso con ese ajuste a muertes/TWh la energía nuclear estaría entre las más seguras, siendo 400 veces más segura que los combustibles fósiles de los que todavía dependemos.

Hay otro factor que no se puede obviar: los residuos. Qué hacer con los residuos de las diferentes fuentes de energía es una importante cuestión, tanto que da para dedicar otros vídeos, artículos e incluso libros. Sabemos que los residuos radiactivos nucleares tienen una vida medio-larga y hay que guardarlos de forma segura en almacenes temporales o permanentes. Pero también sabemos que esos almacenes a día de hoy son infinitamente más seguros –como también explican en Kurzgesagt– que «lanzarlos al aire y dejarlos circular por la atmósfera» que es precisamente lo que estamos haciendo hoy en día con los residuos de las emisiones contamiantes en la mayor parte del mundo.

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Un libro de @Alvy y @Wicho

Se suponía que esto era el futuro | un libro de Microsiervos, por Alvy y Wicho

Se suponía que esto era el futuro
Ciencia, tecnología y mucho más
www.microsiervos.com/libro


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