Por @Wicho — 29 de Enero de 2015

La impresora 3D de la EEI
La impresora 3D de la EEI en la caja de guantes del módulo Columbus - NASA / Made in Space

Por ahora es poco más que un experimento, una demostración tecnológica, pero según se puede leer en 3D Printing In Space: Four Months In la primera impresora 3D enviada al espacio ha funcionado sin problemas en su primera tanda de pruebas.

Lanzada rumbo a la Estación Espacial Internacional en septiembre en la cápsula de carga CRS-4/Dragon SpX-4 las 25 impresiones llevadas a cabo fueron realizadas entre el 17 de noviembre y el 15 de diciembre, según la agenda de los tripulantes de la EEI lo permitían.

En total se imprimieron 14 piezas distintas, aunque algunas de ellas varias veces, sobre todo la pieza de calibración, para ver cómo funcionaba la impresora con el tiempo.

Piezas impresas en 3D en la EEI
Piezas impresas en 3D en la EEI - Made in Space - clic para ver en grande

Muchas de ellas son simplemente piezas para prueba, pero otras como un pequeño bote, un clip usado en los Cubesats, o uno de los paneles laterales de la propia impresora podrían ser usados en un momento dado como repuestos o como suministros nuevos.

Todas estas piezas han sido inspeccionadas por la tripulación de la EEI, pero volverán a tierra en el futuro para poder ser sometidas a análisis más rigurosos y para ser comparadas con las mismas piezas impresas por una impresora gemela en tierra.

Una de ellas, una llave de carraca, tiene la peculiaridad de que no estaba almacenada en la memoria de la impresora desde antes de su lanzamiento sino que fue enviada por correo electrónico a la EEI; además, el fichero con su descripción fue puesto a disposición del que quisiera descargárselo, por lo que hay múltiples copias impresas por ahí de esa llave:

El siguiente paso es enviar una impresora del doble de tamaño, conocida como Additive Manufacturing Facility, capaz de imprimir piezas más grandes y complejas y con más precisión; aún más adelante la idea es enviar a la EEI un dispositivo capaz de procesar materiales de desecho a bordo para que puedan ser utilizados en la impresora 3D.

La idea es que el uso de la impresión 3D pueda permitir en el futuro a los tripulantes de cualquier nave espacial ser más independientes de los suministros enviados desde tierra.

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