Por Nacho Palou — 12 de Agosto de 2009

El cemento que está desarrollando la pequeña start-up Novacem tiene dos características que -según su fabricante- reducen e incluso neutraliza sobradamente su huella de carbono:

  1. el proceso de fabricación emite una menor cantidad de CO2 que el cemento convencional y
  2. el cemento absorbe más CO2 a lo largo de los años -de su ciclo de vida- del que supuso su fabricación.

Ambas cosas se consiguen gracias a que el cemento de Novacem está basado en óxido de magnesio y una serie de minerales adicionales en lugar del convencional carbonato de calcio. En total, la compañía afirma que producir cada tonelada de su cemento emite 0,4 toneladas de CO2 (0,8 el cemento convencional), pero absorbe 1 tonelada de CO2 a lo largo de su vida.

Según Carbon-eating "green" cement wins funds for UK firm otros fabricantes también están trabajando en nuevos materiales y formas de fabricar cemento que reduzcan las emisiones de CO2, incluso que alcancen las emisiones cero por compensación, como ya sucede con el producto de Novacem.

Se calcula que la producción de cemento (2.500 millones de toneladas al año) es el causante del 5 por ciento de las emisiones de CO2 a nivel mundial. Comparativamente, al transporte aéreo se le asigna entorno a un 3 por ciento.

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1 comentario

#1 — Francisco

Una curiosa e interesante forma de reducir el efecto invernadero, pero nos faltan varios datos para poder evaluarlo.

Primero, si la resistencia y la vida del producto es equivalente (o lo será) con la de otros cementos.

Segundo, qué ocurre con ese CO2 cuando se desecha el producto y termina su vida útil.