Por @Alvy — 11 de Octubre de 2013

Pocos gestos hay tan clásicos e inútiles como el de un conductor parado en el arcén levantando el capó de su coche para ver si puede arreglar su vehículo. Una de las razones es porque hoy en día el interior de los coches contiene piezas en bloque prácticamente «inexpugnables», en donde hay «poco que tocar» a menos que seas uno de los mecánicos del taller. Otra es que los coches tienen menos mantenimiento que antiguamente, cuando había que hacer cosas como rellenar el depósito del agua en pleno viaje. Además, pocos dudan de que las marcas prefieran que ese mantenimiento lo realicen sus propios talleres, como forma de obtener beneficios y garantizar una mayor cercanía con los clientes.

Pero con la llegada de la llamada Realidad Aumentada a diversos dispositivos, incluyendo los teléfonos móviles y las tabletas, este panorama ha cambiado un poco. Esta tecnología por un lado viene bien a los operarios, que deben realizar su trabajo en el tiempo preciso y por otro es interesante para los aficionados al mantenimiento de su propio vehículo, lo que tradicionalmente se llamaba «entretenimiento» del automóvil.

¿Cómo funcionan estos dispositivos? Básicamente aprovechan las capacidades físicas de las tabletas y móviles para conocer su posición en el espacio: casi todos los modelos incluyen giróscopos y brújula. Y también llevan cámara. Con esos valores en forma de coordenadas y orientación se puede dibujar un escenario virtual en el que hacer coincidir los objetos de la escena captada por la cámara con los de una base de datos 3-D. Los objetos pueden ser los edificios de una ciudad, las tiendas de un centro comercial o las piezas y mecanismos de un coche.

Htc-Tablet-App-Rv

El resultado es que al mover la tableta frente al vehículo se pueden ver las piezas importantes y anotaciones junto a ellas: letreros que indican cómo se llama y para qué sirve. Las piezas, letreros e iconos vistos «a través de la pantalla» se moverán en 3-D de forma acompasada con los movimientos de la persona, en un efecto tan curioso como práctico, porque permite localizar las piezas en cuestión de segundos.

Actualmente ya hay diversas marcas de automóviles trabajando en esta tecnología, algunas por su cuenta, otras usando la tecnología de terceros. Estos son algunos vídeos al respecto:

Los sistemas de Realidad Aumentada suelen complementarse con secuencias completas de procedimientos, por ejemplo un cambio de aceite, cómo regular los faros o cómo acceder a la pantalla del panel de control del salpicadero. En la pantalla aparecen las piezas, flechas indicadores e incluso la «mano en 3-D» que simula los movimientos a realizar. Algunos de estos procedimientos requieren decenas de pasos y el uso de herramientas especiales, pero todo ello puede guardarse en la tableta y actualizarse de vez en cuando a través de una conexión a Internet.

Equipados con la app adecuada, además de los operarios de los talleres los aficionados también podrían usar estos sistemas para realizar ellos mismos el mantenimiento de su vehículo.

Pero convertir estas ideas en productos reales no siempre es fácil; aunque parezca una idea genial puede encontrarse con el problema de que no capta la atención de un número significativo de personas. La empresa AR Media, por ejemplo –que tiene desarrollos propios y ha colaborado con varias marcas de automóviles– intentó lanzar un proyecto mediante financiación colectiva para crear un software universal de este tipo para todos los aficionados a los coches, pero se encontró con una tenue respuesta, por lo que eligieron la vía de ofrecerles su solución directamente a las marcas.

Las aplicaciones de la realidad aumentada parecen muchas y desde luego no se limitan a los coches; se puede pensar en otro tipo de vehículos, en mecanismos industriales, electrodomésticos… Quién sabe si en el futuro los coches nuevos además de con el manual en papel se entregarán con una app que permita verlos por dentro e incluso realizar las pequeñas labores de mantenimiento más habituales.

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