Por @Alvy — 14 de Diciembre de 2013

Dale al play. Esto es taaaan bueno que tiene que ser falso. ¡Por favor, que sea falso! Porque si no… ¡¡Dios mío, estaremos ya en el &%$&%$ futuro!! ;-)

Es una conversación telefónica grabada por un reportero de Time, a quien llama una «operadora de telemárketing» que dice ser Samantha… hasta que debido a las pausas, el tono vocoder y sobre todo a la repetición de frases y gestos se autodeleta como algún tipo de robot / inteligencia artificial / automatismo. Samantha es algo parecido a «Siri», para entendernos.

El reportero se lo toma con humor y le sigue el juego con preguntas sencillas pero difíciles a la vez («¿Eres una persona?» «¿De verdad no eres un robot?», «Simplemente di: no-soy-un-robot»); el robot claramente puede mentir, pero al parecer por alguna extraña razón no está programado para confirmar con una frase que no es un robot, lo cual es como si le creara un conflicto o «bloqueo mental»: al final se hace la picha un lío y acaba repitiendo una y otra vez la misma escalofriante risa loca.

Pero lo mejor es el inquietante final (a partir de 01:20) cuando la voz cambia por otra voz distinta y el reportero vuelve a mosquearse y… bueno, hay que oírlo. Especialmente oír esos acojonantes silencios que son como para quedarse de piedra… hasta que descubres lo que hay detrás:

El artículo de The Atlantic The Only Thing Weirder Than a Telemarketing Robot profundiza en este tipo de sistemas (llamados Outbound IVR, de Interactive Voice Response) – y por qué no se suelen usar como herramientas de telemárketing. Es altamente improbable que sea un software con un grado de inteligencia artificial y mejor reconocimiento y síntesis de voz que Siri o sus equivalentes en otros sistemas. Lo más probable es que se trate de un «invento» en el que hay una persona real que entiende inglés detrás de algún tipo de tecleado o soundboard con mensajes pregrabados a su alcance, lo cual explicaría la perfecta dicción y lo limitado del repertorio de frases.

La razón por la que no se ven/oyen más a menudo este tipo de «robots» verdaderamente automáticos haciendo llamadas es porque distan mucho de ser perfectos y todavía les queda un buen camino por recorrer para serlo – mejorar los tiempos de respuesta unos pocos milisegundos no es tarea fácil.

¿Y por qué no dejar llamar a las personas reales que están detrás? La ventaja de las grabaciones es que los autómatas como Samantha evitan tener que utilizar teleoperadores con un acento que no sea el nativo del receptor. Para tareas sencillas, como reclamar facturas, confirmar citas o realizar filtros de gran cantidad de llamadas puede que sirvan, pero no para tareas más complejas o donde resulta necesario con «gente de verdad» aunque tengan acento extranjero o que no dominen el idioma. Así de simple – y de inquietante a la vez.

¡De momento el mundo sigue a salvo de Skynet!

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