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Algunos deportes parecen ya más cuestión de dominio de la tecnología que de esfuerzo y autosuperación

Más fuerte, más lejos, más alto. Pronto comenzarán los Juegos Olímpicos de Londres 2012 con lo mejor del atletismo mundial, una de las pocas disciplinas en las que la tecnología tiene relativamente poca influencia. Al fin y al cabo se trata de usar el cuerpo, de saltar más lejos, más alto o correr más rápido… ¿O no?

El vídeo muestra algunas de las pruebas físicas a las que se ha sometido Lolo Jones, especialista en 60 y 100 metros vallas y actual campeona del mundo en pista cubierta. Con un récord personal de 12,43 segundos, seguramente será la ganadora de su categoría en Londres. Habría que preguntarse cuántas décimas habrá ganado al cronómetro gracias a la pura tecnología además de a su concienzudo entrenamiento y dedicación.

Después de ver vídeos como este, quedan pocas dudas de que el atletismo es también un deporte con una profunda base tecnológica en la que difícilmente avanzará alguien que no tenga acceso a patrocinadores o recursos del más alto nivel. El despliegue de cámaras de alta velocidad, software especializado y analistas expertos es sencillamente a-con-go-jan-te.

Visto así, puede parecer que incluso en los deportes más puros el esfuerzo y la autosuperación personal han quedado relegados a un papel secundario – como ya sucede en cientos de otros deportes más técnicos. Pero, por suerte, siempre quedará ese cada vez más infrecuente momento épico en el que alguien sin acceso a nada de esto y gracias únicamente a su preparación, buen hacer y ganas de vencer manda al traste a todos los analistas, ordenadores y cámaras de alta velocidad cruzando la meta antes que nadie.