Por Nacho Palou — 12 de Marzo de 2015

En NewScientist, Liquid metal brings shape-shifting robot a step closer,

Sayonara, baby. El T-1000, el robot que cambia de forma en la película Terminator 2, está un poco más cerca de ser real gracias a una aleación de metal líquido capaz de impulsarse a sí mismo.

En realidad es sorprendentemente simple: se trata básicamente de una gota de aleación de metal formado principalmente por galio, que se mantiene líquido a unos 30°, mezclado con un poco de indio y estaño. Cuando se coloca en una solución de hidróxido de sodio, e incluso en agua con sal, y entra en contacto con una escama de aluminio comienza a moverse por sí mismo durante una hora. Puede moverse en línea recta, en círculos y cambiar de forma para pasar a través de zonas estrechas o complejas.

Sus creadores consideran que un robot de este tipo podría tener aplicaciones útiles en la vigilancia en entornos estrechos y complicados, caso de instalaciones químicas, tuberías e incluso a través de los vasos sanguíneos en aplicaciones médicas. También supone avances en las conversión de energía química a energía mecánica.

Nos quedamos más tranquilos sabiendo el inventor del asunto es más de la película “Flubber y el profesor chiflado” que de “Terminator 2”. Mmmm... no.

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