Por @Wicho — 19 de Abril de 2016

HitomiLa JAXA, la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial, tiene más ya claro qué es lo que pasó para que el telescopio espacial de rayos X Hitomi terminara roto en varios fragmentos y dando tumbos sin control el pasado 26 de marzo de 2016, y la cosa no pinta nada bien.

En aquel día Hitomi había estado observando la Nebulosa del Cangrejo sin problemas y a continuación le enviaron órdenes para que cambiara de orientación para observar el quasar Mkn 205 en Draco, momento en el que comenzaron los problemas.

Terminada la maniobra de cambio de orientación la unidad de referencia inercial, o URI, un instrumento que usa giroscopios y acelerómetros para determinar si, en este caso, Hitomi estaba moviéndose, detectó una rotación de 21,7 grados por hora en el eje z del telescopio, como si este estuviera girando a lo largo de su eje.

El problema es que Hitomi no estaba girando; el movimiento de rotación detectado era un error. Esto deberían haberlo detectado los seguidores de estrellas de Hitomi, una especie de telescopios que miran al cielo en busca de unas estrellas conocidas que reconocen por su tamaño, color y brillo, y que también sirven para determinar la posición de una nave espacial y si esta se está moviendo.

Los seguidores de estrellas son más precisos que una unidad de referencia inercial, así que Hitomi estaba programado para hacerles caso a ellos frente a las lecturas de la URI en caso de que hubiera alguna discrepancia. Pero por algún motivo el sistema de guiado y control de actitud de Hitomi no estaba recibiendo o haciendo caso de los datos de los seguidores de estrellas.

Así que el sistema de guiado se puso a contrarrestar el giro no existente usando las ruedas de reacción de Hitomi, lo que sí provocó un giro real, aunque en el sentido contrario al giro inexistente.

Pero como aún con las ruedas de reacción casi al límite de su capacidad el sistema de guiado seguía detectando el giro inexistente que indicaba la unidad inercial este hizo lo que estaba programado para hacer, que fue poner a Hitomi en modo seguro.

En modo seguro la tarea básica del sistema de guiado era localizar el Sol y utilizar los motores de maniobra de a bordo para orientarse de tal forma que los paneles solares del telescopio generaran la mayor cantidad de electricidad posible.

Y esto fue lo que terminó de matar a Hitomi, o al menos de dejarlo muy tocado, ya que ni el sensor funcionaba correctamente ni los motores de maniobra estaban bien programados para la configuración del telescopio una vez desplegado el banco óptico que contenía las cámaras de rayos X duros.

Esquema de Hitomi

De hecho el sensor en cuestión no funcionaba correctamente desde el despliegue del banco óptico, algo que quizás la JAXA debería haber solucionado antes de seguir haciendo pruebas con Hitomi.

Pero es que además al desplegar el banco óptico el centro de gravedad del telescopio había cambiado, algo que se suponía que había sido tenido en cuenta de cara a la programación de los motores de maniobra pero que a la hora de la verdad resultó que no era cierto, ya fuera por un error en los parámetros o porque la actualización no se había aplicado correctamente.

Así que Hitomi se puso a intentar localizar el Sol con un sensor que no funcionaba y con unos motores de maniobra que no tenían en cuenta la nueva distribución de masas del telescopio, lo que hizo que el ritmo de giro aumentara aún más, lo que a su vez terminó por provocar, o al menos eso estima la JAXA, el desprendimiento de los segmentos más externos de los paneles solares y del banco óptico.

En estas circunstancias la recuperación de Hitomi, con parte de su sistema de generación de electricidad estropeado, y partido al menos en dos partes, parece poco menos que imposible, y en cualquier caso un proyecto que durará meses mientras el telescopio va disminuyendo su velocidad de rotación.

Con la pérdida casi segura de la misión la comunidad científica se quedará sin las observaciones que iban a permitir estudiar desde la estructura a gran escala del universo y su evolución al comportamiento de la materia en presencia de campos gravitacionales muy fuertes, las condiciones de los sitios donde se producen rayos cósmicos, y la materia oscura en grupos de galaxias.

(Vía Spaceflight 101).

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