Por Nacho Palou — 23 de Abril de 2018

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Fotografía: NASA.

Una bolsa de basura. Contiene desechos humanos y otros restos que debían quedarse en la Luna para controlar el espacio y el peso del módulo lunar antes de su despegue hacia el módulo en órbita que debía traer a los astronautas de vuelta a la Tierra. Y una bolsa de basura es lo que se ve en la primera fotografía que tomo en la Luna Neil Armstrong.

Estas bolsas eran conocidas como jettison bag, jettbag para abreviar:

Debido a que la cabina del módulo lunar era pequeña y los márgenes de peso para volver a la órbita lunar eran muy pequeños se utilizaron bolsas desechables para mantener la cabina libre de basura, como envoltorios de comida, bolsas de orina y equipo que ya no era necesario, incluyendo las hamacas tras el último período de descanso antes de partir. Por lo general se sacaba la basura con cada salida al exterior del módulo (...) En cada misión, excepto en el Apolo 11, se tiró una jettbag adicional al final de la visita a la luna a través de la escotilla, junto con las mochilas de soporte vital.

Y así, entre unas cosas y otras, sólo el Apolo 11 dejó hasta un centenar de objetos allí abandonados según consta en este detallado inventario. Eso además de la bandera, los instrumentos científicos y hasta una de las cámaras Hasselblad.

Se calcula que en total hay más de 170 toneladas de basura en la Luna, cantidad que resulta algo excesiva teniendo en cuenta que el hombre ha estado allí sólo en seis ocasiones. Y en la Luna no hay organismos ni fenómenos meteorológicos que ayuden a hacerla desaparecer.

Vía Fstoopers.

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Por @Wicho — 23 de Abril de 2018

IMAGE mide 2,25×1,52 metros y pesa 494 kilosA mediados de enero de 2018 el astrónomo aficionado Scott Tilley descubría por casualidad que el satélite IMAGE de la NASA, que había dejado de dar señales de vida 18 de diciembre de 2005, seguía activo.

Para asombro de propios y extraños la NASA confirmó ese descubrimiento a los pocos días y se puso manos a la obra para intentar retomar el control del satélite. Pero la tarea no es fácil porque utiliza programas y protocolos de comunicaciones que hace años que están en desuso, así que lo primero fue hacer una especie de ejercicio de arqueología tecnológica para ver qué hacía falta para poder hablar con él.

Tal y como cuenta la NASA en la página dedicada a contar la historia del intento de recuperación de IMAGE a principios de febrero la agencia había conseguido no sólo recibir la señal de IMAGE sino además entenderla. La telemetría recibida de él informaba de que tiene las baterías completamente cargadas, lo que indica que al menos los sistemas básicos de a bordo siguen funcionando; otra cosa es que los instrumentos puedan ser puestos en marcha de nuevo.

Pero el 22 de febrero la señal empezó a desvanecerse hasta que el 24 dejó de recibirse por completo… para volver a aparecer el 4 de marzo, aunque es una señal demasiado débil como para que se pueda establecer un contacto fiable. Además la intensidad de la señal varía.

Los técnicos de la NASA creen que esto tiene que ver con que IMAGE está dando tumbos y que la antena de media ganancia no siempre apunta en la dirección adecuada. Por eso están intentando –enviando órdenes a ciegas– que cambie a la antena omnidireccional, que aunque tiene una señal más débil que la otra tiene un haz más ancho, con lo que es más fácil que llegue con fuerza suficiente aunque el satélite no la pueda apuntar correctamente. Pero por ahora no ha hecho caso.

También han conseguido establecer conexiones de datos compatibles con los protocolos que usa IMAGE con dos antenas más, una en Virginia y otra en Nuevo México, que añadidas a la del Centro Goddard en Maryland aumenta las posibilidades de que la señal de IMAGE pueda ser readquirida. El plan por ahora es seguir enviando comandos a ciegas -lo que quiere decir que no saben si IMAGE los está recibiendo o no– con la esperanza de que cambie a la antena omnidireccional.

IMAGE tenía como misión estudiar la respuesta de la magnetosfera de la Tierra a los cambios en el viento solar y con los datos obtenidos mientras estuvo en funcionamiento se llegaron a publicar más de 400 trabajos científicos.

Si la NASA consigue hacerse con el control de IMAGE y poner sus instrumentos en marcha no sólo es una oportunidad de reutilizar un satélite que habían dado por perdido sino que además permitirá comparar las lecturas obtenidas por sus instrumentos entonces con las nuevas que puedan hacer, lo que seguro que permitirá producir unos cuantos trabajos más con los datos actualizados.

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Por @Alvy — 22 de Abril de 2018

Durante la II Guerra Mundial el Ministerio de Defensa del Reino Unido contrató a alguien llamado Geoffrey Tandy para ir a Bletchley Park a trabajar como criptoanalista para que ayudara a descifrar los códigos secretos de los alemanes. El problema era que el buen hombre en realidad era criptogamista (botánico especializado en la rama de la criptogamia, un tipo de plantas sin flores, como las algas) no criptogramista: se habían equivocado con el título del candidato.

No está muy claro por qué siguió allí por un tiempo, pero el buen hombre intentó ayudar en lo que pudo, aunque aquello no era lo suyo. Sin embargo en 1941 aparecieron unos papeles con códigos rescatados de un submarino alemán torpedeado. Estaban mojados y en muy mal estado, pero con lo que Tandy sabía de conservación de materiales, herbarios y preparación de algas para su estudio pudo salvarlos con ayuda del material adecuado, que consiguió de un museo. Esos papeles recuperados de la destrucción segura resultaron interesantes para el descifrado de los códigos, de modo que curiosamente Tandy pudo finalmente colaborar en el trabajo para el que había sido contratado. [Fuente: How a seaweed scientist helped win the war en el Museo de Historia Natural del Reino Unido.]

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Por @Alvy — 21 de Abril de 2018

1D Chess
Ajedrez unidimensional, variante Glimne (1977)

Me topé con esta página en Chess Variants acerca de variantes unidimensionales del ajedrez, en las que el tablero tiene una sola dimensión en vez de las dos habituales – un paso más acá a los tableros 2/3D, esféricos y multinivel que ya conocíamos. (Naturalmente el mejor de todos es el Ajedrez 3D de Star Trek, que Spock y Sheldon Cooper dominan a la perfección.)

Del ajedrez lineal 1D hay diversas variantes, empezando por la de ocho casillas que ya propuso Martin Gardner en julio de 1980 en Scientific American y en la que cada bando sólo tiene rey, caballo y torre. Torre y rey mueven como siempre y el caballo salta exactamente dos casillas. El tablero puede tener 8 o 9 casillas y es interesante ver quién gana o hace tablas.

El una versión anterior de Glimne que data de 1977 (imagen) hay más piezas y hasta se permite el enroque con las limitaciones clásicas. Estos tableros hipersimplificados pueden ser interesantes para practicar con la programación de algoritmos e inteligencias artificiales que jueguen al ajedrez con esas reglas, al requerir menos análisis y profundidad.

1D Chess

Más entretenido parece el ajedrez unidimensional circular (Tape Chess), que mantiene la unidimensionalidad aunque en este caso el tablero equivale a una circunferencia de 20 casillas de colores alternos. Además del rey hay dos peones, dos caballos, dos alfiles y una torre por bando. El peon captura igual que mueve (una casilla), las torres mueven todas las casillas libres que quieran, el caballo en saltos de dos y los alfiles sólo por casillas alternas (del mismo color) hasta que encuentran otra pieza. Esta versión se parece más al ajedrez convencional –aunque no hay dama– y da más juego. Se preguntan en la página qué pasaría si se enrollara como cinta de Möbius. Interesante cuestión.

Además de estas dos curiosidades hay otras más creativas, con tableros en forma de letras, versiones multijugador

(Vía @Pickover.)

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