Por Nacho Palou — 26 de Julio de 2017

Este vídeo de la ONR (Office of Naval Research), de la armada de EE UU, recoge una demostración de disparos repetidos realizado con el cañón electromagnético o de riel, que para finales de este año espera alcanzar una velocidad de disparo de 10 proyectiles por minuto. La carga del sistema recuerda un poco a la de la Estrella de la muerte, sí. El nuevo juguete de la armada podría recibir su bautismo de fuego el año que viene.

La principal diferencia entre un cañón convencional y un cañón de riel es que el primero recurre al uso de explosivos para lanzar el proyectil. El cañón de riel en cambio utiliza una corriente eléctrica de varios miles de amperios para acelerar horizontalmente el proyectil a gran velocidad. Gran velocidad puede ser tanto como lanzar proyectiles a 8.000 km/h (siete veces la velocidad del sonido) a una distancia de 160 km con una energía de 32 megajulios, equivalente al impacto de 32 coches de una tonelada lanzados a 260 km/h, según Engadget.

Con esa energía cinética un proyectil disparado con un cañón de riel no necesita carga explosiva para causar estragos, lo cual permite utilizar proyectiles más pequeños y simples, y también más baratos: 25.000 dólares la unidad en lugar de los entre 500.000 y 1,5 millones de dólares que cuesta un misil convencional. Y si además le ponen unos paneles solares al cañón igual hasta se ahorran algo en la factura de la luz.

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Por Nacho Palou — 25 de Julio de 2017

Sabias palabras,

Volar aviones teledirigidos gigantes es una hobby extraño: son caros y son difíciles de construir, pero son demasiado fáciles de destruir.

Después de ver la maravilla que es este espectacular y detallado Junker Ju-52 teledirigido, lo bien que vuela y lo mal que aterriza.

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Por @Alvy — 25 de Julio de 2017

SciPaperSegún un reciente estudio un alto porcentaje de los datos científicos recogidos en trabajos de todo tipo está perdido, principalmente porque se guardaron en formatos que hoy no se pueden recuperar: disquetes ilegibles, archivos de papel que se han perdido o deteriorado, ausencia de copias de seguridad… Además de eso los datos de contacto de los autores cambian cada año, de modo que al 40 por ciento del grupo sobre el que se realizó el estudio ni se le pudo contactar (y el 80% de los emails de 1991 a 1995 «rebotó») – situación que empeora un 17% con cada año que pasa. El resumen es que tras intentar conseguir los datos de base de unos 500 trabajos los que estudiaron el tema fracasaron el 80% de la veces, logrando algo menos del 20% de respuestas.

Dada la importancia de los datos tomados como base para cualquier estudio científico de cara a poder comprobar y reproducir sus conclusiones esto se considera una gran pérdida para la ciencia. La recomendación: guardarlo todo y hacerlo público en algún sitio aunque no forme parte del trabajo resumido que se publica en las revistas. [Fuente: The Availability of Research Data Declines Rapidly with Article Age vía The Atlantic.]

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Por Nacho Palou — 25 de Julio de 2017

Muertes causadas chenobil fukushima

En el artículo What was the death toll from Chernobyl and Fukushima? de Our World in Data trata de dar respuesta a la pregunta de cuántas muertes causaron los dos accidentes nucleares que alcanzaron el nivel 7 en la escala internacional de accidentes nucleares; el accidente de Chernóbil (Unión Soviética / Ucrania, en 1986) y el accidente de Fukushima (Japón, en 2011)

El nivel 7 corresponde a un accidente grave o mayor en el cual se produce una liberación de material radiactivo que pone en riesgo la salud general y el medio ambiente. Dar con la cifra del peaje en vidas humanas que supone un accidente de este tipo no es trivial porque hay que considerar dos causas fatales: primero las muertes causadas de froma directa en el momento del incidente y en los días posteriores (31 en el caso de Chernóbil, ninguna en el caso de Fukushima) y despúes —y aquí viene lo complicado— las muertes causadas a largo plazo por la exposición a la radiación liberada, que se ha relacionado con diversos tipos de cáncer.

En esta segunda consideración es donde las cifras se disparan y Our World in Data calcula que en el accidente de Chernóbil causó la muerte de entre 34.000 y 97.000 personas; en el caso de Fukushima (sin contar los casi 16.000 muertos causados por el tsunami) la cifra dista de ser “ninguna”: Our World in Data atribuye al accidente nuclear de Fukushima entre 1600 y 2000 muertes causadas por o que causará la exposición a niveles altos de radiación, el estrés inducido por la evacuación y la exposición a niveles bajos de radiación,

El riesgo potencial de la energía nuclear existe: tanto en Chernóbil como en Fukushima hay víctimas mortales debidas al impacto nuclear directo, a la exposición a la radiación y al estrés psicológico. Sin embargo en los dos mayores desastres nucleares el número de muertos es del orden de decenas de miles en uno y de miles en el otro. Por supuesto que son muchos muchos, pero también son muchas menos muertes de las que causan cada año otras fuentes de energía convencionales.

Muertes causadas contaminacion aire 2015

En el artículo What is my risk of dying prematurely from air pollution? se explica esta última frase: según la OMS la contaminación del aire causa 7 millones de muertes cada año.

En la mayoría de los casos se trata de muertes prematuras de personas con problemas cardiorrespiratorios agravados o inducidos por la contaminación del aire y que acortan su vida en meses o años. Aquí la magnitud no son miles o decenas de miles sino de millones — del orden de miles sólo en España (13.400 muertes en 2015).

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