Por Nacho Palou — 21 de Junio de 2018

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La consola de edición Loupedeck+ es algo así como un teclado para aquellos que editan muchas fotografías. A diferencia del modelo original —que estaba diseñado específicamente para Lightroom— el nuevo modelo es también compatible con programas como Luminar o Capture One.

La ventaja que ofrece el uso de una consola es que los controles para ajustar las imágenes se realizan a través de teclas y deslizadores físicos y mecánicos (en lugar de mover versiones digitales con el ratón o teclear números con el teclado) lo que en teoría permite una mayor precisión con menor tiempo y esfuerzo.

La consola de Loupedeck+ cuesta 229 euros.

Vía PetaPixel.

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Por Nacho Palou — 21 de Junio de 2018

Una publicación compartida de Shetters (@shetters_vision) el

Aunque las lentes fotocromáticas —que se utilizan sobre todo en gafas de ver— se oscurecen "por sí mismas" cuando se exponen a los rayos del sol necesitan algunos minutos para oscurecerse primero, y tardan todavía más en volver a aclararse después.

Para evitar ese retardo este proyecto e Kickstarter consiste en una lámina de pantalla LCD para casco de moto que se oscurece y se aclara en 0,04 segundos — en un instante.

De ese modo cuando hay sol la pantalla se convierte en una visera solar (mediante un botón o sensor fotosensible) y cuando se va el sol súbitamente —por ejemplo, al entrar en un túnel— la visera se vuelve de nuevo transparente. El casco además funciona con luz solar, por lo cual no requiere baterías.

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Por @Wicho — 21 de Junio de 2018

Lo habitual es que cuando un satélite artificial está listo para ser enviado al lugar desde el que va a ser lanzado el transporte se haga en avión, por aquello de que es el método de transporte más seguro y, además, el más rápido, en especial cuando el satélite va a ser lanzado desde el otro lado del Atlántico respecto a donde ha sido construido.

Pero el satélite Aeolus de la Agencia Espacial Europea, que tiene programado su lanzamiento para el 21 de agosto desde el Espaciopuerto de Kourou a bordo de un cohete Vega, va a viajar en barco desde Francia hasta allí, aunque le llevará doce días llegar en lugar de unas horas. El motivo es que ALADIN, su instrumento, es sensible a los cambios de presión y los técnicos de la agencia temen que de viajar en avión si este tuviera que realizar un descenso brusco el aumento de la presión lo podría dañar.

Aeolus embarcando

ADM-Aeolus, de Atmospheric Dynamics Mission Aeolus, Misión de Dinámica Atmosférica Aeolus, tiene como objetivo medir la velocidad del viento desde la superficie de la Tierra hasta una altitud de 30 kilómetros. También podrá dar información acerca de partículas en suspensión y las nubes.

Puede resultar chocante pensar en lanzar un satélite a medir la velocidad del viento, pues estamos relativamente acostumbrados a ver anemómetros en muchos lugares… pero en realidad no tenemos ni idea del viento que hace en la mayor parte del planeta porque no hay muchos anemómetros fuera de las ciudades. Y de los desiertos, los océanos o los casquetes polares ya ni hablamos.

Así que Aeolus tomará hasta 64.000 mediciones al día del viento sobre la superficie de todo el planeta, mediciones que se incorporarán prácticamente en tiempo real a los modelos que manejan loa meteorólogos para ver si así somos capaces de predecir mejor el tiempo. También ayudarán para intentar entender mejor el funcionamiento de la atmósfera y el calentamiento global.

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Por Nacho Palou — 21 de Junio de 2018

Investigadores del Computer Science and Artificial Intelligence Laboratory (CSAIL) están explorando formas de "controlar robots que sea más intuitivo", utilizando gestos manuales y la actividad cerebral.

El método que se muestra en el vídeo combina la electroencefalografía (EEG) y la electromiografía (EMG). La EEG se refiere a utilizar la bioeléctrica cerebral, mientras que la EMG utiliza la actividad eléctrica muscular.

Combinando EEG y EMG permite interacciones naturales entre humanos y robots en un conjunto amplio de aplicaciones", dice la directora de CSAIL Daniela Rus, quien supervisó el trabajo. "Incluyendo la EMG podemos usar gestos para controlar al robot espacialmente."

Los investigadores aprovechan las señales cerebrales llamadas “error-related potentials” (ErrP) que se producen de forma instintiva cuando la un persona percibe un error.

De modo que mediante un casco con electrodos el sistema monitoriza la actividad del cerebro de la persona que supervisa el trabajo del robot. Si el sistema detectar una señal ErrP el robot se detiene para que el usuario pueda corregirlo; si no se produce la señal ErrP, el robot continúa.

La corrección por parte de la persona llega en forma de gestos, midiendo la actividad muscular en los brazos de la persona que corrige al robot.

"Lo bueno de este enfoque es que no hay necesidad de entrenar a los usuarios para que piensen de una manera prescrita. La máquina se adapta a ti, y no al revés,", dicen los investigadores.

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