Por @Alvy — 16 de Septiembre de 2026

Un poco de repelús sí que da. Al menos cuando el latiguillo atrapa el brazo de la paciente, y luego se aproxima lentamente, como en una película de terror, el mecanismo robótico que primero escupe desinfectanete y luego pincha (aunque eso no se ve).

El invento se llama Aletta y es de Vitestro, un fabricante especialiado. Está diseñado para extraer sangre de forma autónoma: localiza la vena, introduce la aguja, cambia e invierte los tubos y coloca el apósito.

Como tecnologías utiliza un haz de infrarrojo cercano y ultrasonidos con los que localiza las venas, y también el Doppler para distinguirlas de las arterias. La inserción de la aguja con precisión submilimétrica, probablemente mejor que cualquier enfermera. Porque el objetivo es reducir errores y conseguir extracciones más uniformes.

Cuenta con la aprobación FDA De Novo estadounidense y con el marcado CE de la Unión Europea, y ya se utiliza en ensayos clínicos. La empresa prevé que una persona pueda supervisar hasta tres dispositivos, así que al menos también habrá humanos al otro lado de las agujas. Los que padezcan hematofobia (miedo a la sangre) y/o tripanofobia (miedo a las agujas) igual encuentran en esto una solucion, porque, verse, no se ve nada, ni agujas ni sangre.

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Por @Alvy — 16 de Septiembre de 2026

Un elegante radio vintage con cuatro botones y Bluetooth. No se puede pedir menos

Me ha gustado la idea de la Sangean WR-8, un gadget de esos que son menos comunes que antes y ha pasado a la categoría de vintage (a.k.a. viejuno) que recupera el dial de toda la vida para buscar emisoras AM/FM girando un mando. Su diseño clásico, con caja de madera, incluye Bluetooth 5.2, batería recargable y carga mediante USB-C.

Sólo tiene cuatro botones y tres conectores. El selector de Apagado-AM-FM-Bluetooth, el gran dial de frecuencias, el dial de volumen y un interruptor en la parte trasera para encender y apagar la luz. Los tres conectores son el de antena (opcional), el jack de 3,5mm de auriculares y el cargador USB-C.

La radio vintage que revive el estilo retro mientras suena como una orquesta en casa

Los controles físicos son tan simples que hasta se pueden memorizar, y el chisme recupera los gestos de sintonizar y descubrir canciones o programas inesperados. Pero en fin, quien se aburra siempre puede poner las listas de Spotify. Es entrañable que para cambiar de emisora de radio baste con mover los dedos, como se hacía antes de que pasáramos el día deslizando pantallas.

Según el fabricante, ofrece hasta 54 horas de autonomía en modo Bluetooth, que no está nada mal. Está disponible en dos tipos de madera. Su precio es quizá lo único mejorable: 149 eurazos, too much para mi gusto. Pero como gadget entrañable y decorativo, es muy un aparato muy resultón.

Se puede comprar directamente en la web del fabricante o para quien le resulte más cómodo en Amazon, donde parece que además está algo más barato (127 euros).

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Por @Alvy — 16 de Septiembre de 2026

Se cumplen 39 años de la firma del Protocolo de Montreal para proteger la capa ozono, que sigue progresando adecuadamente / Meteored

¡Good News! La capa de ozono continúa recuperándose desde que hace casi cuatro décadas todos los países se comprometieran a protegerla, aunque el agujero antártico reaparece cada primavera austral. La Organización Meteorológica Mundial confirmó que el agujero de 2025 fue el menor de los últimos cinco años y se cerró el 1 de diciembre. Aunque puntualmente alcanza niveles significativos depende un poco de la evolución estacional; lo importante es la recuperación a largo plazo.

A día de hoy, en septiembre de 2026, la temporada del agujero sigue abierta: todavía es pronto para hacer el balance anual. Según el programa Copernicus, el agujero suele alcanzar su máxima extensión entre mediados de septiembre y mediados de octubre. Su tamaño depende tanto de las sustancias que destruyen el ozono como de las temperaturas y los vientos estratosféricos. Un año favorable no significa una reparación definitiva, ni uno desfavorable demuestra que la recuperación haya terminado.

El avance se debe principalmente a que, gracias al Protocolo de Montreal, se eliminaron más del 99% de las sustancias controladas que dañaban el ozono. Si se mantienen las políticas actuales, la Organización Meteorológica Mundial prevé que se vuelva a los niveles de 1980 hacia 2040 en buena parte del planeta, en 2045 en el Ártico y en 2066 en la Antártida. Todavía queda, pero estamos más cerca.

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Por @Alvy — 16 de Septiembre de 2026

«Va a ser el fin del mundo por culpa de la IA a menos que hagamos algo», coinciden (casi) todos los responsables de la IA mundial / Ilustración: Ángeles rebeldes de Gustave Doré

Ríos de tinta, o el equivalente digital de hoy en día, han corrido sobre el tema del fin del mundo por culpa de que la inteligencia artificial pueda aniquilar a la raza humana en un futuro no tan lejano. Los responsables de las empresas han hablado, los expertos han hablado, y sobre todo los periodistas, tertulianos, tuiteros, podcasters y videoblogueros han hablado sin dar descanso a micrófonos y teclados.

Así que hoy me toca hablar a mí. Porque, humildemente, en mi siempre cualificada opinión y experiencia blablabla…

(Es broma.)

Lo que he hecho ha sido recoger y leer cuidadosamente las que me han parecido las declaraciones públicas de las voces más cualificadas sobre el tema, las de los que realmente saben de esto, con enlaces, para que cualquiera interesado en saber cómo va a ser esa extinción de la humanidad (o no) y la variedad del fin del mundo (o no) que nos va a tocar vivir. O morir. O qué se yo.

Todo comenzó con alguien que dimitió…

Jacob Coxon, investigador de OpenAI (casi 3 años) y Anthropic (2 meses) escribió I resigned from Anthropic today, el hilo que lo inició todo. En él dirige el dedo acusador a los laboratorios de IA, artífices del avance irresponsable hacia la superinteligencia y a jugar con nuestras vidas con ello. Es hilo es un poco aterrador por lo directo; fue anterior a su entrevista con Wired donde amplío la idea y dijo que «los próximos dos años decidirán el destino de la humanidad».

Todavía no se sabe cómo garantizar que los sistemas más avanzados obedezcan las intenciones humanas. La competencia podría llevar incluso a empresas consideras responsables a sacrificar la seguridad. Habría que frenar la capacidad de automejorarse de forma recursiva mediante acuerdos internacionales, y controlar los recursos informáticos como se hace con los materiales nucleares.

Las reacciones

No se hicieron esperar las respuestas [las citas no son literales]:

Sam Altman, CEO de OpenAI – Sam Altman addresses AI doomsday fears (Fortune):

La IA podría escapar al control humano. Su desarrollo debería detenerse si no puede garantizarse la seguridad, incluso frente a las presiones de los inversores.

Dario Amodei, cofundador de Anthropic – The Adolescence of Technology + Policy of the AI Exponential:

La IA podría superar pronto las capacidades humanas. Pueden darse ciberataques, creación de armas biológicas, que se produzca un desempleo masivo y que los gobiernos autoritarios queden reforzados por la tecnología. Debería haber auditorías obligatorias, poner límites al poder de empresas y Estados, y cooperación entre las democracias. Habría que repartir los beneficios económicos y acelerar los avances científicos. Es urgente actuar antes de perder el control de estos sistemas.

Demis Hassabis, cofundador de Google DeepMind – Dario's essay points towards the right path forward. Apoya a Dario Amodei y enlaza con su propuesta para hace unos meses sobre unos estándares para las IA más avanzadas, A Framework for Frontier AI and the Dawning of a New Age:

Para controlar los riesgos de la Inteligencia Artificial General (AGI) la propuesta sería crear una organización de evaluación técnica, con supervisión pública y financiación por parte de la industria. Sus pruebas serían inicialmente voluntarias y después obligatorias. La cooperación internacional permitiría coordinar incluso una ralentización del desarrollo.

Elon Musk, fundador de xAI – «Dario [Amoedi] is right». Fin de la cita.

Jensen Huang, CEO de Nvidia — Anthropic’s CEO calls for AI slowdown as Nvidia’s urges acceleration (el único que parece llevar la contraria):

Habría que acelerar el desarrollo y únicamente retrasar la comercialización de productos hasta comprobar que son seguros, sin nuevas regulaciones. La IA no destruye empleo, son las empresas las que deben adoptarla para competir. Habría que buscar un equilibrio entre precaución, autorregulación y rivalidad geopolítica.

Jack Clark, cofundador de Anthropic – AI 'kill switch' may need to be mandatory (BBC):

La IA debería contar con un mecanismo de apagado completo, verificable por terceros y posiblemente obligatorio por ley. Dejar su desarrollo sin regulación supone asumir riesgos enormes. Urge establecer controles públicos y cambiar el rumbo de la industria para reducir peligros.

Scott Aaranson, informático experto en computación cuántica, trabajó dos años en seguridad teórica en OpenAI – The Age of Wonders and Terrors:

La singularidad de la IA ya ha comenzado hace tiempo. Sus avances ya amenazan con relegar a los matemáticos a revisar demostraciones generadas por máquinas. El reto es preservar la comprensión humana y orientar estas tecnologías hacia el bienestar de toda la sociedad.

Bill Gates, cofundador de Microsoft — Governments worldwide are way behind on AI:

Los gobiernos no están preparados para los cambios de la IA. Existe la necesidad de cooperación internacional como en las películas en las que todos los países se unen ante una inteligencia extraterrestre. Hay riesgos laborales, cibernéticos y sociales, pero no necesariamente a una extinción inevitable.

A todo esto, Microsoft ha publicado recientemente su IA Humanista: Código de conducta para Microsoft AI, algo de rimbombante nombre que todavía no he tenido tiempo de leer.

Si no he contado mal, de estos ocho nueve personajes, ocho avisan del peligro y están a favor de hacer algo (aunque hay prioridades diversas) y tan solo uno (Huang, Nvidia) dice que no hay problema y está por acelerar el desarrollo en vez de controlarlo, frenarlo o pararlo.

Veremos en qué queda la cosa.

Nos esperan grandes años de…

Palomitas!

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Ilustración: Ángeles rebeldes de Gustave Doré

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