Por @Wicho — 19 de Octubre de 2026

Portada del artículoEstos días se han cumplido 25 años de la publicación del artículo de apenas seis páginas Digital Natives, Digital Immigrants, en español Nativos digitales, inmigrantes digitales.

En él su autor, Marc Prensky, decía que «Nuestros alumnos han cambiado radicalmente. Los alumnos de hoy en día ya no son las personas para las que se diseñó nuestro sistema educativo.»

Y basaba esa afirmación en la diferencia que ya entonces apreciaba entre los alumnos, acostumbrados de toda la vida a vivir rodeados de tecnología digital, los nativos digitales, y los inmigramtes digitales, el profesorado, o las personas de más edad en general, que para nada había crecido rodeado de esa tecnología y que en el mejor de los casos estaba intentando adaptarse a esa tecnología digital.

Él defendía, además de que los profesores tuvieran que adaptarse, la necesidad de que esa adaptación en cuanto a metodología y contenidos.

Y más o menos este es el resumen del artículo.

Pero al poco de la publicación del artículo la expresión nativo digital empezó a ser aplicada a todas esas personas que en efecto habían crecido rodeadas de tecnología pero con la connotación de que precisamente por eso no hace falta educarlas en ello; es como que ya vienen enseñadas de serie.

Sólo por esto ya se les supone unas habilidades poco menos que innatas a la hora de manejar la tecnología, y lo cierto es que por lo general solían ser los únicos capaces de programar el vídeo en casa o de poner en hora el microondas. También se les supone capaces de moverse con total soltura en Internet y que esta no tiene secretos para ellos.

A esto ayuda que los teléfonos móviles, tablets y ordenadores cada vez son más fáciles de utilizar, así que tienen una soltura al manejarlos que parece innata. Pero yo me pregunto si el chimpancé Sugriva también es un nativo digital:

Aunque yo llevo años diciendo que basta con rascar un poco por debajo de la superficie para ver que en realidad no todos los jóvenes son esos supuestos «nativos digitales», ni mucho menos; que si los sacas de la red social de moda del momento hay muchas habilidades de las que carecen. Y eso por no hablar de una preocupante falta de criterio a la hora de filtrar la información con la que se topan en Internet, que suelen dar por buena sin un mínimo de pensamiento crítico.

Seguir leyendo: «Los nativos digitales, que no existen, cumplen 25 años»


PUBLICIDAD


Por @Wicho — 19 de Octubre de 2026

Una persona consultando un reloj inteligente sobre el que se ve el avatar de la IA que lo hace funcionarOtra semana más he estado en Cruce de cables (RNE), y en esta ocasión David Sierra y yo hemos aprovechado para hablar de una ley aprobada en el estado de California que prohibe la fabricación, publicidad y venta de juguetes que usen un chatbot para conversar con sus usuarios.

Es una enmienda aprobada el mes pasado a la ley SB 867, que es la que regula «la venta, fabricación y el intercambio de juguetes en el estado y prohíbe la fabricación, la venta o el intercambio, la posesión con intención de vender o intercambiar, así como la exposición u oferta de venta o intercambio a un minorista de cualquier juguete que esté contaminado con una sustancia tóxica.»

La ley en cuestión ya decía que si un juguete incorporaba un chatbot tenía que incorporar un aviso claro y bien visible en el que se indicara que el chatbot en cuestión es una creación artificial y no un ser humano. Pero ahora han prohibido la fabricación, venta e intercambio, exposición, etc, de este tipo de productos hasta el 1 de enero de 2031.

Yo no soy mucho de prohibir, pero en este caso estoy bastante de acuerdo. Siempre que sirva para que los padres se tomen el tiempo para explicarle a sus hijos que esos juguetes no son personas reales; que si tienen algún tipo de problemas acudan a ellos y no al juguete. Como siempre digo, la educación es fundamental en el uso de las mal llamadas nuevas tecnologías. Mal llamadas porque de nuevas cada vez tienen menos.

Y es que un estudio hecho en California y que en buena medida es responable de la aprobación de esta enmienda dice que como un 27 % de las respuestas que daban este tipo de juguetes eran inapropiadas, incluyendo menciones a autolesiones, drogas y conductas de riesgo.

Y eso puede incluir preguntas sobre el suicidio. No hay que olvidar que hace unos meses Sam Altman de OpenAI decía que más de un millón de personas a la semana hablaban de suicidio con ChatGPT. Y eso es aterrador.

Por ahora, hasta dónde yo sé, California es el único lugar en el que se ha tomado una decisión de este tipo. Pero puede servir de ejemplo para que en otros lugares, como por ejemplo en la Unión Europea, se haga algo al respecto.

Relacionado,


PUBLICIDAD



PUBLICIDAD


Por @Alvy — 18 de Octubre de 2026

Minidrones que vuelan impulsados por el sonido, sin motores ni electrónica / EPFL

Tenía por ahí guardada esta nota acerca de unos minúsculos drones que vuelan gracias al sonido, sin motores, baterías ni electrónica. Los han desarrollado en la EPFL (Escuela Politécnica Federal de Lausana). El truco consiste en aprovechar la resonancia de Helmholtz, el mismo fenómeno que hace que una botella emita un sonido cuando soplamos por su abertura.

Los investigadores de uno de los laboratorios de la escuela, llamado Microbs, diseñaron unas diminutas cavidades huecas que, al recibir ondas sonoras de determinadas frecuencias, hacen oscilar el aire de su interior. El aire sale entonces expulsado en forma de chorro concentrado y genera un pequeño empuje, suficiente para mover a los propios drones, que apenas pesan unos microgramos. Es como lo del Roadster saltador de Tesla, pero en miniatura. Física de andar por casa llevada al frikismo microscópico.

Para demostrar que la idea funcionaba, los investigadores construyeron pequeños barcos y vehículos voladores con esta técnica. Los barcos, de apenas unos centímetros, incorporan hasta tres cavidades, cada una sintonizada con una frecuencia sonora diferente. Cambiando el tono de un altavoz externo pueden avanzar, girar, esquivar obstáculos y seguir trayectorias programadas.

Los minidrones voladores, más espectaculares, se fabrican mediante nanoimpresión 3-D y emplean ultrasonidos inaudibles para los humanos. Uno de los prototipos pesa tan solo 150 microgramos (0,15 miligramos) y asciende verticalmente como un cohete. Otro utiliza unas pequeñas palas que giran hasta a 13.000 revoluciones por minuto, generando sustentación como un helicóptero. Todo ello sin engranajes ni motores convencionales.

El trabajo, publicado en Science Advances este verano abre posibilidades para crear drones todavía más pequeños, ligeros y capaces de cambiar de forma. Según los investigadores, podrían combinarse en estructuras flexibles, para doblar, mover o hacer vibrar partes específicas de un dispositivo robótico.

De momento son solo prototipos de laboratorio que necesitan una fuente externa de sonido, pero la idea tiene su gracia: convertir una especie de silbato microscópico en el sistema de propulsión.

Relacionados:


PUBLICIDAD