Por @Wicho — 22 de Agosto de 2026

El pasado 3 de julio un cohete Pegasus XL lanzado desde su avión nodriza Stargazer ponía en órbita el satélite LINK de la empresa Katalyst Space Technologies con la idea de que se acoplara al observatorio espacial Swift con el objetivo de subir la altitud de su órbita. Pero la NASA ha dado por fracasada la misión.

Y es que una vez en órbita ha resultado ser imposible mantener el control de la actitud –su orientación en el espacio– del satélite de socorro, con lo que ni van a intentar acoplarse al observatorio. Esto hará que Swift termine por desintegrarse en la atmósfera según siga perdiendo altitud, proceso que se ha acelerado en los últimos años debido a una mayor actividad del Sol. La fecha exacta está por determinar porque depende de la actividad solar pero la NASA dice que será antes de que termine el año.

La idea de esta misión, planeada y ejecutada en muy pocos meses, era que por relativamente poco dinero –30 millones de dólares– se pudiera extender la vida de un observatorio que ha dado grandes resultados. Para ello había que subir su órbita de tal forma que disminuyera el rozamiento con la atmósfera que la está haciendo bajar. La forma de hacerlo era acoplar LINK al observatorio y empujar, tal y como se puede ver en el vídeo. Pero no ha podido ser. Claro que tampoco hay que olvidar que Swift fue lanzado en 2004 para una misión de dos años y ha durado más de diez veces más. Así que dentro de lo malo ha sido un buen intento.

En principio Swift estaba dedicado a la medición de brotes de rayos gamma, aunque con el tiempo pasó a ser utilizado para hacer observaciones en múltiples longitudes de onda, especialmente para el seguimiento rápido y caracterización de fenómenos astrofísicos transitorios de todo tipo. Así, cuando otro observatorio, ya sea espacial o terrestre, detectaba un fenómeno nuevo, podía pedir a Swift que lo observe para complementar los resultados.

Pero desde el 11 de febrero de 2026 NASA suspendió la mayor parte de las operaciones científicas para mantener el observatorio en una orientación de mínima resistencia atmosférica y frenar su descenso orbital a la espera de que LINK pudiera hacer lo suyo.

Katalyst, por su parte, seguirá maniobrando el satélite de rescate para poder aprender lo máximo posible de esta misión, de cara a otras posibles misiones futuras con objetivos similares.


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Por @Wicho — 22 de Agosto de 2026

Sophie Adenot en el exterior de la Estación Espacial Internacional con la Tierra al fondo
Sophie Adenot durante su primer paseo espacial – ESA

El pasado día 18 la astronauta de la ESA Sophie Adenot participó en un paseo espacial junto con el astronauta de la NASA Anil Menon. El objetivo era sustituir la antena de comunicaciones con tierra número 2 (SGANT-2 por sus siglas en inglés) de la Estación Espacial Internacional (EEI), que lleva sin funcionar desde el pasado mes de noviembre, por una nueva.

Pero tornillos y conectores atascados que dieron más guerra de lo previsto hicieron que sólo les diera tiempo a retirar la antena estropeada. Así que la instalación quedó pospuesta para otro paseo espacial, que ya se ha confirmado que tendrá lugar el próximo día 25. De nuevo estará a cargo de Sophie Adenot y Anil Menon.

Sophie Adenot y Anil Menon en el exterior de la Estación Espacial Internacional con la Tierra al fondo
Sophie Adenot (a la derecha) y Anil Menon peleando con tornillos y conectores – NASA

Este primer paseo para la sustitución de la antena tuvo una duración de seis horas y 23 minutos. Fue el segundo para Anil Menon, que el pasado día 6 participó en uno con Jessica Meir para preparar la instalación del último panel solar desenrollable de la estación, y el primero para Sophie Adenot, que se convertía así en la primera mujer de nacionalidad francesa en participar en un paseo espacial.

El primer hombre de su país en hacerlo fue Jean-Loup Chrétien el 8 de diciembre de 1988 durante la misión de la Soyuz TM-7 a la estación espacial Mir. Tuvo una duración de cinco hora y 57 minutos.

Fue el paseo espacial número 282 dedicado al ensamblado, mantenimiento y reparación de la Estación Espacial Internacional.

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Por @Alvy — 21 de Agosto de 2026

Legacy Survey: un mapa fotográfico gigantesco del cielo nocturno, de 5.600 gigapíxeles

¡Dios mío, está lleno de estrellas! Pues además de verdad. El equipo del DESI Legacy Imaging Surveys ha publicado el mapa fotográfico del cielo nocturno más grande hasta el momento. Se llama Legacy Survey y abarca ni más ni menos que 5.600 gigapíxeles (5,6 terapíxeles).

La imagen es un gigantesco mosaico de 263.407 exposiciones fotográficas que, combinadas cuidadosamente como sistema de teselas por capas de zoom puede explorarse de forma interactiva. Basta moverse por la imagen y hacer zoom adelante y atrás, o usar el buscador para localizar objetos por su número NGC (la galaxia de Andrómeda, conocida tradicionalmente como M-31, es la NGC 224, por ejemplo).

M-31Las imágenes son el fruto de 15 años de paciente trabajo astronómico: 13 años de observaciones y otros 2 para componer las gigantescas fotografías y alinearlas metódicamente. En total cubre más o menos el 75 por ciento de la bóveda celeste y reúne casi 4.000 millones de objetos astronómicos.

Curiosamente, como se puede observar a simple vista, la imagen tiene un aspecto «enladrillado» porque las imágenes individuales de 0,25 × 0,25 grados de arco que la forman están tomadas con ligeras diferencias de iluminación entre tomas. Además de eso, las líneas de colores brillantes son «artefactos» causados por satélites, asteroides o rayos cósmicos que cruzaron el campo de visión durante las largas exposiciones astronómicas.

Este trabajo es una especie de gran cartografía del cielo para proyectos cosmológicos y permite estudiar objetos situados a distancias enormes… además de ser un excelente fondo de pantalla o imagen para un mega-póster con el que decorar cualquier habitación.

Vía Berkeley Lab.)

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Por @Alvy — 20 de Agosto de 2026

Test de marcas de agua

Mucho se habla estos días de las marcas de agua de la IA (watermarks), que deben incluirse por ley en la Unión Europea en los textos, imágenes, sonidos y otros contenidos para que se puede distinguir automáticamente de los generados por humanos.

Una buena prueba de cómo funcionan es este Test de marcas de agua, una prueba a ciegas donde se presentan diez preguntas con tres textos similares cada una (A, B, C) y hay que intentar distinguir cuál de ellos contiene marcas de agua SynthID-Text, uno de los métodos propuestos. Es el que Claude ha anunciado que va a usar y, el que Gemini también está usando.

El test es mediantamente rápido de hacer y un tanto inquietante: no parece haber nada que distinguir, simplemente son formas distintas de contar las mismas cosas (por ej. por qué es bonito guardar los mapas en papel aunque usemos Google Maps). Pero los cambios en palabras y expresiones (intermente: en los tokens elegidos) son demasiado sutiles.

Ojo cuidao: no se trata de adivinar qué textos están creados por una IA, porque todos están creados por una IA. Simplemente, cuáles están «marcados» y, en cierto modo, usan palabras o giros que probablemente no deberían usar.

Una prueba a ciegas sobre las marcas de agua que están incorporando los textos generados por las IAs

Yo no he pasado de un 4 de 10, que es casi estadísticamente insignificante y supongo que todo el mundo se va a quedar en 3-4.

Al final del test puede verse la explicación detallada de qué elecciones de tokens contribuyen a formar las desviaciones estadísticas que constituyen la marca de agua, y es cuando se entiende que es prácticamente imposible detectarlas sin tener mucha más información sobre los modelos, tokens, pesos y demás. A menos que seas un máquina.

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