Cuando estrenaron Person of Interest (Vigilados), no recuerdo en qué canal de TV, empecé a seguirla con bastante interés (guiño guiño codazo codazo). Pero los típicos cambios de horario y de día de emisión hicieron que no tardara mucho en perderle la pista. Hasta que este verano me la volví a encontrar en Netflix y por fin pude verla entera y a mi ritmo. Y vaya serie más buena ha resultado ser.
La premisa es que el gobierno de los Estados Unidos dispone de un sistema al que llaman la Máquina que, sacando información de múltiples fuentes, ya sean abiertas o privadas, con permiso o sin él, y esto incluye cámaras de circuito cerrado y micros situados en cualquier sitio, es capaz de señalar a una persona o personas que suponen un riesgo de seguridad para el país, las personas de interés que dan título a la serie.
Con esa información la agencia que maneja la Máquina envía a sus agentes de campo a tomar cartas en el asunto. Lo que suele implicar un par de tiros o tres y listo. ¿Que qué fue de aquello de que todo el mundo tiene derecho a un juicio justo? Pues se ve que a La Máquina o a quienes la usan no se lo contaron. O les tira de un pié.
Pero resulta que mientras trabaja la Máquina también identifica personas que se van a ver involucradas en actos violentos pero no en terrorismo, personas que son descartadas por irrelevantes.
Para cuando comienza la serie nos encontramos con que el Sr. Finch está dedicando su tiempo y sus grandes recursos –es muchimillonario– precisamente a intentar ayudar a esas personas irrelevantes. Como lo suyo es el geekerío, colarse en bases de datos, hackear cerraduras electrónicas en remoto, crear identidades falsas y cosas así, recluta a John Reese, un ex agente de la CIA caído en desgracia, como su agente de campo para cuando hay que dar alguna piña o algo.
Es cierto que al principio la serie parece la típica en la que cada semana resuelven un caso –algo estilo C.S.I.– y listo. Aunque a poco que le des una oportunidad pronto empieza a haber algunos flashbacks y otras pistas que permiten ver que las cosas son mucho más complejas y complicadas de lo que parecen y que hay una historia mucho más grande que la de lo que hacen Finch y Reese cada semana.
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