Por Nacho Palou — 20 de Septiembre de 2017
3D Printed pieza de titanio
Fotografía: Airbus.

Un soporte de titanio del pilón que une los motores a las alas es la primera pieza impresa en 3D que Airbus instala en un avión de producción en serie. En concreto en el modelo A350XWB. En la fotografía de la derecha el soporte es la pieza de menor tamaño, la que el operario está atornillando al pilón, a la pieza más grande.

Según Airbus éste es un primer paso hacia la certificación de piezas impresas en 3D complejas que se instalarán an aviones producidos en serie. Hasta ahora Airbus había usado piezas impresas en 3D en aviones de prueba (modelos A320neo y A350XWB), como soportes de cabina o conductos de purgado. Pero no antes en aviones fabricados en serie.

Otros fabricantes de la industria aeronáutica ya emplean piezas impresas en 3D para componentes accesorios, caso de los fabricantes de motores CFM y también General Electric.

La fabricación mediante impresión 3D se basa en la superposición de capas sucesivas de material que se funde y que, cuando se solidifica, resulta en una pieza sólida. Aunque el tipo de impresoras —y el material utilizado, titanio en este caso— difieren mucho de las impresoras 3D más habituales y conocidas (que imprimen con materiales plásticos y resinas) la técnica de fabricación se basa esencialmente en el mismo principio.

Para la impresión 3D de metales, como el titanio, se parte de metal en polvo que se calienta mediante láser. El láser traslada la forma de la pieza al conglomerado de polvo de titanio el cual se calienta lo suficiente para unirse produciendo una pieza sólida. Este proceso se conoce como sintetizar por láser. Al no usar moldes la sintetización por láser simplifica, e incluso posibilita, la fabricación de piezas con formas o estructuras complejas e intricadas a la vez que ahorra materiales y reduce los costes de fabricación.

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Por @Wicho — 20 de Septiembre de 2017

ConectadoMe ha parecido muy interesante el artículo Your mind will never be uploaded to a computer del filófofo Jesús Zamora Bonilla en el que aborda la idea tan popular en la ciencia ficción y entre algunos iluminados de que en el futuro seremos capaces de vivir «eternamente» porque seremos capaces de hacer una copia de nuestra mente en un ordenador.

Según el artículo esta posibilidad se basa en tres premisas:

  1. Tu mente consiste en la información contenida en los patrones de conexiones neuronales de tu cerebro.
  2. Será posible copiar y almacenar esa información tan fielmente como sea necesario.
  3. Una copia computarizada de esa información permitirá "reproducir" tu mente.

Sobre la primera Jesús no tiene duda alguna. Para él si conseguimos hacer una copia perfecta de nuestro organismo es una obviedad que esta copia tendría los mismos sentimientos, pensamientos y memorias que nosotros. Aunque entonces podríamos hacer múltiples copias de nosotros… y eso es otra historia.

Pero tiene grandes dudas respecto a las otras dos.

La segunda, dice, tiene el enorme problema de que se estima que hay aproximadamente 1.000 millones de sinapsis en cada milímetro cúbico de corteza cerebral, algunas de ellas provenientes de neuronas situadas muy lejos en el cerebro. En total se estima que nuestro cerebro contiene de 100 a 5.000 billones de sinapsis. Y no tenemos ni la más remota idea ni de cómo plantearnos como escanear toda esa información.

Claro que la más complicada es la tercera, pues aún suponiendo que fuéramos capaces de hacerlo y de almacenar de alguna forma la información acerca de los patrones de conexiones neuronales contenidas en un cerebro, no tenemos ni idea del código que mueve nuestra mente. No tenemos, de hecho, claro ni de dónde sale nuestra mente. Sería, dice Jesús, como tener un CD de música pero no el software necesario para leerlo y convertirlo en música.

Y eso por no hablar de lo que pasaría si pudiéramos meter una mente humana en un ordenador. ¿Cómo se relacionaría con el MundoReal™? ¿Qué tipo de entradas y salidas necesitaría para no enloquecer? O tan siquiera para seguir siendo una mente humana. ¿Qué tipo de vida sería esa? ¿Sería tan siquiera una vida?

De la potencia que necesitaría un odenador para mover toda esta información hablamos otro día.

Así que no, no parece probable que nunca consigamos hacer una copia de seguridad de nosotros mismos en la nube.

***

Como comentaba antes directamente relacionado con una hipotética capacidad para grabar y reproducir nuestra mente cabe preguntarse qué nos impediría hacer unas cuantas copias de nosotros mismos. Quizás mientras nuestro cuerpo estuviera vivo no habría duda de cual es el original pero… ¿cual de las copias sería la buena una vez muerto el soporte biológico original? ¿Habría que diseñar una estrategia de mezcla de las distintas copias? ¿Seríamos capaces de vivir varias vidas a la vez? ¿Se nos podría seguir llamando humanos entonces?

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Por @Wicho — 19 de Septiembre de 2017

Siempre he dicho que, con el permiso de los astronautas, los pilotos de avión tienen la oficina con mejores vistas del mundo.

Y Everyday Airline Pilot 4K no hace sino confirmarlo con esos espectaculares cielos nocturnos, esos cruces con otros tráficos, ese momento de programación del dispensador de chemtrails, lo del billete de 20 euros…

No sé si la música me encanta, pero desde luego es para verlo a pantalla completa.

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Por @Wicho — 19 de Septiembre de 2017

Un día, hace algo más de un un año, un hombre entró en la tienda de material para grafiteros que Ibo Omari tiene en Berlín para comprar unos botes de pintura para tapar una enorme bandera nazi que había visto en el parque en el que había llevado a su hijo a jugar.

Ibo le dijo que no le iba a vender nada, que ya se encargaba él. Y en efecto en unos minutos él y un amigo habían convertido esa bandera en una especie de caricatura de un mosquito. Poco tiempo después otro amigo le dijo a Omari que había visto otra esvástica en otro parque, y le aplicaron el mismo tratamiento.

Mosquito ex esvástica

Ese fue el germen del movimiento #paintback.

Desde entonces Omari y otros once miembros de su colectivo de grafiteros han transformado decenas esvásticas en conejos, búhos e incluso cubos de Rubik, y el movimiento se ha extendido desde Berlín a otras ciudades de Alemania.

Para no ser ellos los únicos que se encargan de eliminar los símbolos nazi Omari y sus colegas dan talleres en los que explican a gente con poca o ninguna experiencia como hacer las transformaciones necesarias.

***

Quizás con menos talento artístico pero no con menos determinación Irmela Schramm lleva 30 años haciendo lo mismo con pintura roja en spray, quitaesmaltes y una cuchilla para raspar lo que sea menester.

(No recuerdo por dónde vi pasar lo del movimiento Paintback, pero encontré una buena explicación en The Verge).

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