Por @Alvy — 9 de Diciembre de 2016

Según cuenta la televisión china CCTV un equipo de científicos e ingenieros de la Academia China de Ingeniería lleva tiempo trabajando con una bio-impresora 3D para crear vasos sanguíneos artificiales. De momento algunas de estas creaciones artificiales se han implantado a 30 monos Rhesus y tras las cirugías han comprobado que funcionan igual que los naturales.

Este logro no se refiere únicamente a poder imprimir un vaso sanguíneo, sino a cómo suministrar células vasculares y sustancias bioactivas a través de un canal sanguíneo artificial. Esta tecnología podría aplicarse para imprimir un hígado, unos riñones y otros órganos. Ese es su verdadero valor.

Para las pruebas eligieron la aorta abdominal de los pequeños monos; tras las cirugías se observó que funcionaban bien. Según cuentan al cabo de unos 5 días se desarrollan el endodermo y los músculos alrededor de la aorta-3D implantada. Y a las cuatro semanas ya se ha desarrollado todo el tejido celular.

Relacionado,

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear
Por Nacho Palou — 9 de Diciembre de 2016

Aunque se reparan por sí mismos de una forma todavía básica, tal y como se puede ver en el vídeo se trata de tinta conductiva que, cuando se corta o rompe, vuelve a unirse para que el circuito eléctrico siga funcionando.

La tinta ha sido desarrollada por investigadores de la universidad de California en San Diego, y la clave está en que contiene micropartículas imantadas hechas de neodimio. Cuando las partículas imantadas se separan las partículas que quedan en ambos extremos se atraen unas a otras, cerrando (reparando) el circuito, siempre y cuando ambas partes queden separadas por un espacio inferior a los 3 mm. La reparación (que no requiere de un iniciador o catalizador externo) comienza 0,05 segundos después de la rotura, y a los pocos segundos la tinta queda unida de nuevo.

La tinta conductiva puede utilizarse en dispositivos wearables, circuitos flexibles sobre tejidos, sensores electroquímicos e incluso baterías. Para que el proceso funcione la tinta se imprime con una impresora bajo la influencia de un campo magnético que orienta las partículas de modo que se mantienen en permanente atracción unas con otras, evitando que una vez separadas haya partículas magnéticas “desordenadas” que se rechacen impdiendo la reparación.

Más: Engineers Develop New Magnetic Ink to Print Self-Healing Devices That Heal in Record Time.

Relacionado,

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear
Por Nacho Palou — 9 de Diciembre de 2016

Johammer E Trophy 14 1902

«La Johammer J1 no sólo es una motocicleta con un aspecto diferente, sino que se ha diseñado desde cero», dice Johann Hammerschmid. Johann Hammerschmid es el CEO de la compañía austriaca Johammer y su motocicleta eléctrica ciertamente tiene un aspecto muy distinto al de una moto convencional.

«Tiene dos ruedas y un manillar, y ahí es donde termina cualquier parecido, motivo por el cual algunos comparan la Johammer J1 con Tesla, en tanto ambos son un interpretación radical de cómo debe de ser un vehículo», escriben en Treehugger.

La motocicleta está fabricada en aluminio y toda su estructura y sus interioridades quedan cubiertas por una carrocería de compuesto plástico para reducir la resistencia aerodinámica. Dispone de un motor de 11 kW con una batería de 12,7 kWh que se carga totalmente en tres horas y media y proporciona 200 km de autonomía a una velocidad máxima limitada a 120 km/h. Pesa 176 Kg, parecido a lo que suelen pesar las motos de 125 o 250 cc, aunque su precio es notablemente superior: desde 23.000 euros.

Según Treehugger, la batería tiene una vida útil de 200.000 km, unos cuatro años de uso, tras lo cual puede servir como método para almacenar electricidad en casa (por ejemplo, electricidad procedente de paneles solares) durante unos 20 años más, y después reciclarse.

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear
Por @Alvy — 9 de Diciembre de 2016

Opine lo que opine la gente acerca de Internet, lo cierto es que Adam el del entretenidísimo Adam Ruins Everything (en TruTV) desmonta en dos minutos algunos mitos acerca de lo mala que es Internet. Como por ejemplo que «la gente lee menos ahora»; lo cierto es que lee más que nunca.

En concreto menciona un par de paralelismos históricos con «miedos» similares a las nuevas formas de comunicarse y compartir conocimientos. En concreto los del bibliógrafo Conrad von Gesner (siglo XVI) que se quejaba de lo mala y confusa que era la abundancia de libros o hasta del mismísimo Sócrates (siglo IV a. C.) al que parecía aberrante aquella reciente invención que corrompía las mentes: la palabra escrita. Según el insigne filósofo los aprendices debían memorizar y recitar las lecciones, porque leer era para vagos.

Desde luego que «Internet incomunica a las masas» es difícil de sostener, pero incluso la gente que se queja de que las personas ya no se comunican con los demás debería observar bien lo que están viendo: gente conectada a sus dispositivos móviles comunicándose continuamente con los demás, aunque de otras formas y con personas que quizá ni siquiera están allí: transmitiendo ideas cortas, a través de fotos o incluso de vídeos. Literalmente.

Quejarse de que «Internet es mala» es como reconocer que el hecho de poder comunicarse al instante con cualquier persona o acceder a todo el conocimiento humano desde cualquier lugar del mundo con solo hacer unos clics no sirve de nada. ¡Suerte tenemos de estar disfrutándolo!

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear