Por @Alvy — 14 de Agosto de 2026

Un gúgolplex impreso… digitalmente y en PDF, porque el papel no da para tanto

Me ha encantado esta versión de un gúgolplex impreso (2013), una creación de Wolfgang Nitsche que ya tiene unos añitos, pero no conocía. Es exactamente lo que se indica, el famoso número gigantesco gúgolplex (o gúgolplex, castellanizado) impreso en varios volúmenes de archivos PDFs. Así que, si quisieras y tuvieras tiempo y espacio suficiente para almacenarlo, podrías bajártelo completo. Spoiler: a partir de la página 4 es bastante aburrido y de previsible final, porque todo son ceros.

Recordemos que un gúgolplex equivale a 10 elevado a un gúgol, siendo un gúgol 10 elevado a 100. En otras palabras: 1 gúgolplex = 1010100.

Tal y como muchos aprendimos de Carl Sagan, un gúgol es ya un número bestiajo. Un 1 segundo de cien ceros (10100) es bastante, bastante, más que el número de partículas subatómicas que se calcula que hay en el Universo (unas 1080) así que imagina.

Pero el gúgolplex es 10 elevado a un gúgol de ceros, así que ahí es cuando el cerebro directamente te explota porque ese número simplemente es inabarcable para nuestras pequeñas mentes. No podemos ni siquiera imaginar lo sumamente bruto que es ese concepto. Y ojo cuidao, que para hacer el cálculo no vale pensar que es (1010)100, porque no se calcula así. Hay que ir calculando las potencias de arriba a abajo, así que realmente es 10(10100), que no es lo mismo, y por mucho.

Obviamente, si no existe papel suficiente para imprimir un gúgol, muchísimo menos existe nada para abarcar el gúgolplex. Ni en papel, ni en átomos, ni en bits ni en nada de nada. Así que, ¿cómo está creada esta página web que dice tener la «versión digital en PDF»?

El truco es ingenioso: Está dividido en volúmenes. La página empieza con enlaces a los PDF de los volúmenes 1, 2, 3, 4… un enlace que dice más (hasta el 1.000) y luego una caja para escribir el volumen deseado, terminando por los volúmenes 9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­9­
y 10­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­0­ (que curiosamente es un 1 seguido de 94 ceros, no 100, a continuación queda claro porqué).

Cada PDF, generado al vuelo me imagino, contiene un millón de ceros del gúgolplex, es decir 106 ceros. Como todos los volúmenes son iguales (menos el primero), dan un poco igual. Puedes bajártelos y leerlos para conciliar el sueño o comprobar que no falta ninguno… por decir algo.

Además de la portada, los ISBN y esas cosas, la página 4 contiene una breve explicación de la historia del gúgol y el gúgolplex, incluyendo la conocida historia de que fue en 1940 el matemático Edward Kasner quien los popularizó en el libro Mathematics and the Imagination a raíz de un comentario de un niño sobre números gigantescos.

El Volumen 1 sí que puede comprarse online, aunque me parece un poco caro para tanto cero (y ni siquiera parece estar muy recomendado con el autor).

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Por @Wicho — 13 de Agosto de 2026

La corona perfectamente visible durante el máximo del eclipse
La corona durante el eclipse de Sol de 2026 visto desde la zona de la Torre de Hércules en A Coruña – Luisma Barreiro

Toma en la que destacan las perlas de Baily y una fulguración solar
Perlas de Baily y fulguración solar durante el eclipse de Sol de 2026 visto desde la zona de la Torre de Hércules en A Coruña – Luisma Barreiro

Pasado el eclipse de Sol de 2026, que ha servido para que como un tercio de España tuviera la oportunidad de vivir por primera vez la experiencia de un eclipse total, aunque conozco a personas que a fuerza de perseguirlos por el mundo adelante ya acumulan más de diez, toca prepararse para el eclipse de 2027, que también será total.

Tendrá lugar en poco menos de un año, en concreto el próximo 2 de agosto de 2027, aunque la franja de totalidad es bastante más reducida. En lo que se refiere a España, va grosso modo desde Chipiona al cabo de Gata por el norte hasta Ceuta y Melilla por el sur, en una trayectoria prácticamente perpendicular al estrecho de Gibraltar. Pero igual que el de ayer, será visible como eclipse parcial en todo el resto España, incluidas las Baleares y las Canarias.

El máximo se producirá en Egipto, un poco al este de Luxor, y tendrá una duración de seis minutos y 23 segundos, lo que lo convierte en el segundo más largo de este siglo y a no mucha distancia del máximo que tenemos calculado, que seré el del 16 de julio de 2186 con siete minutos y 29 segundos. Aunque lo mismo ya no nos pilla por aquí.

En España será Ceuta quien se lleve la palma, con cuatro minutos y 47 segundos. Aunque en Melilla no le anda muy lejos, con cuatro minutos y 34 segundos. En España peninsular hay que irse a la Punta de Tarifa para disfrutar de hasta cuatro minutos y 39 segundos de oscuridad.

La gran ventaja del eclipse del año que viene frente al que acabamos de vivir, aparte de que es en el sur, con lo que la meteorología con toda seguridad será un problema mucho menor, es que el máximo en España se produce un poco antes de las once de la mañana, con el Sol a unos 40 grados sobre el horizonte, así que casi cualquier sitio dentro de la franja de totalidad sirve para observarlo. Aunque como siempre, con gafas homologadas, protector solar, y abundante hidratación.

Lo malo, la fecha, que es tradicionalmente cara para viajar y para los alojamientos, y que lo será aún más en las zonas agraciadas debido a la demanda que ya lleva un tiempo haciendo crecer más de lo habitual el eclipse.

El Sol a punto de ser tapado completamente por la Luna y las nubes con el monte de San Pedro en primer plano
El eclipse desde Domus en A Coruña - Wicho/Microsiervos

Por la parte que me toca, y aunque las nubes nos impidieron disfrutar de la corona, he de decir que, aunque aún lo estoy procesando y claramente me faltan palabras para expresarlo, ha sido una experiencia impresionante. Esa luz extraña que se va apoderando de todo desde unos minutos antes del máximo, el momento de asombro colectivo de la totalidad, por mucho que sepas que se va a hacer de noche… Esa sensación colectiva de asombro…

Un grupo de personas visto desde atrás durante los últimos compases del eclipse, que aún se ve al fondo
Después del eclipse – Luisma Barreiro

Como decía alguien de mi grupo familiar, si nos alucina por mucho que la ciencia nos haya dado una explicación a lo que estamos viendo, no es de extrañar que en el pasado la gente creyera que se acababa el mundo o que los dioses estaban enfadadísimos.

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Por @Alvy — 12 de Agosto de 2026

Un globo terráqueo interactivo para darse un paseo geológico por de 1.250 millones de años

Ya me parecía a mi de pequeño que las costas este de América del Sur y la oeste de África encajaban demasiado perfectamente. Y que España cabía perfectamente en la silueta del Golfo de México (aunque ahí me colé). El caso es que con este curioso interactivo, Tectonic Globe («El globo tectónico») se puede revisar cómo era el aspecto del mundo en cualquier época, con solo deslizar el mando de Tiempo mientras el globo gira sin parar.

Como referencias están no solo las siluetas de los continentes (y países) diferenciadas con color, sino también algunas de sus ciudades más representativas. El globo se puede rotar con el ratón y el mando de tiempo va desde hace 1.000 millones de años hasta 250 millones de años en el futuro, mediante una extrapolación. Es algo así como un viaje virtual de 1.250 millones de años de planeta Tierra.

Para reconstruir el pasado utiliza el modelo de placas tectónicas Merdith 2021. Los países, con colores suaves, están divididos según las placas sobre las que se encuentran; los fragmentos se desplazan mediante pyGPlates, una aplicación en Python.

Se puede ver cómo África, Europa, Asia, América, Oceanía y la Antártida cambian de posición y se reúnen al viajar al pasado, al igual que las «imaginarias» fronteras actuales que hemos definido los humanos. Las zonas rojas indican fragmentos que se solapan, para no perderse nada.

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Por @Wicho — 12 de Agosto de 2026

Foto de producto del monitor visto ligeramente desde arriba para que se aprecie bien la curva del panelHe estado probando un monitor UWQHD de 34" AOC CU34E4CW que nos han prestado por un tiempo. Pero podría acostumbrarme perfectamente a utilizarlo de forma permanente.

El monitor empezó a ganarse mi corazoncito geek ya con el soporte. Se monta y se acopla –y al revés– sin necesidad de utilizar ninguna herramienta. Pero además de dejar inclinarlo entre 5 grados hacia delante y 20 hacia atrás y girarlo 180 a izquierda y derecha resulta que permite ajustar la altura del monitor sobre la mesa en algo más de 17 centímetros, algo que con mi metro noventa es un problema con casi todos los monitores. No así con este, que he podido colocar a una altura de trabajo más que cómoda sin tener que meter algo debajo del soporte ni nada parecido. También lo puedes montar en un soporte VESA 100×100.

El panel, de 34 pulgadas, como ya he mencionado, tiene resolución UWQHD, Ultra-Wide Quad High Definition (Alta Definición Cuádruple Panorámica), que equivale a 3.440×1.440 pixeles, lo que le da una relación de aspecto 21:9 y 109,68 pixeles por pulgada.

En la práctica esto es como tener dos monitores lado a lado, o tres si le añado el de mi portátil, lo que te da un montón de sitio para colocar ventanas lado a lado para comparar cosas o lo que sea. Eso sí, la relación de aspecto no es de las más estándar, así que en muchas webs, en YouTube o similares te encontrarás con bandas negara los lados cuando las pongas a pantalla completa o incluso si haces las ventanas muy anchas. Que no pasa nada, es sólo cuestión de acostumbrarse.

Hablando de cosas en negro el panel es un WLED VA (vertical alignment, alineación vertical), lo que se supone que da negros más profundos y mejor contraste. Según las especificaciones la relación de contraste estático es de 3500:1 mientras que el dinámico es 500:1. El brillo es de 350 cd/m² (350 nits).

A cambio se supone que los paneles VA pueden ser algo más lentos que otros. Pero con un refresco de 120 Hz y un tiempo de respuesta de 4 ms no he percibido tal cosa.

En la práctica la calidad de imagen me ha parecido más que suficiente para tareas de oficina, algo de programación, escribir contenidos para esta casa, editar mis fotos de aviones, el consumo de vídeo, o para juegos. Aunque no soy alguien que juegue asiduamente ni a juegos de última generación. Pero este tampoco es un monitor para gamers.

Eso sí, aunque tiene dos altavoces de cinco vatios dejémoslo en que suenan. Pero a poco que estés acostumbrado a unos altavoces que suenen mínimamente bien dejarás de lado los del monitor en cero coma. Para ello puedes utilizar el conector de audio estéreo de 3,5 mm de salida que tiene.

Como detalles extra de cara a la comodidad la pantalla está curvada, lo que se supone que contribuye a una menor fatiga ocular al minimizar el esfuerzo que tienen que hacer los ojos para enfocar cuando los mueves de un lado a otro de una pantalla tan ancha como esta, con una diagonal de 86,4 cm; e incorpora lo que AOC denomina Low Blue Light, lo que viene siendo que emite menos luz azul sin afectar a la temperatura de color. Aunque como ya sabemos hace años no es que la luz azul vaya a dañar nuestros ojos. Pero sí puede afectar a nuestra capacidad para conciliar el sueño. Así que está bien que incorpore esa característica.

Las entradas de vídeo son una DisplayPort, dos HDMI, y una USB C. El monitor también soporta la tecnología de sincronización Adaptive Sync, que sirve para encadenar un monitor con otro sin tener que llevar un cable de cada uno al ordenador y que además se asegura que los ajustes de calidad de imagen se transitan de uno a otro.

Seguir leyendo: «AOC CU34E4CW, un recomendable monitor UWQHD de 34 pulgadas con webcam que vale por dos, por un hub USB-C, y por un switch KVM»


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