Por @Wicho — 15 de Diciembre de 2017

Blue Origin ha publicado este vídeo compuesto por tomas hechas por cámaras que iban en el interior del primer vuelo de su Crew Capsule 2.0 acompañando a Mannequin Skywalker en su viaje al límite del espacio.

Mannequin iba convenientemente instrumentado para medir aceleraciones, velocidades de giro, y otros parámetros para asegurarse de que están dentro de límites soportables por aquellos en los que la Fuerza no es tan poderosa.

El vídeo está en tiempo real, aunque se echan de menos unos datos sobreimpresos de altitud, velocidad y fuerza g. Aproximadamente en el minuto 2:20 se aprecia como se apaga el motor del cohete y en el 2:40 como se produce la separación de la cápsula de éste. Luego sigue subiendo en una trayectoria balística hasta los 99,4 kilómetros –casi en el espacio– antes de volver a bajar para aterrizar suavemente colgada de sus paracaídas, con un frenazo final gracias a los motores de frenado.

Mannequin Skywalker no se mueve ni un poco –dice Rick Mastracchio que eso es un poco irreal– pero la verdad es que parece que quienes puedan pagarse un billete en uno de estos vuelos no lo van a pasar muy mal. Y ciertamente disfrutarán de unas vistas impresionantes, pues a diferencia de Mannequin podrán soltarse de sus asientos en cuanto termine la fase propulsada del vuelo.

Si todo sigue según lo previsto es posible que Blue Origin pueda lanzar su primera misión tripulada en 2018.

Este lanzamiento, de hecho, fue el primero realizado por Blue Origin bajo una licencia comercial y no experimental, lo que permte a Blue Origin empezar a ingresar algo de dinero ofreciendo espacio para instrumentos y experimentos, como de hecho ya ha hecho en esta ocasión, en la que iban 12 a bordo.

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Por Nacho Palou — 15 de Diciembre de 2017

1Prometheus powering future launchers node full image 2La Agencia Espacial Europea (ESA) ha firmado un acuerdo con ArianeGroup para desarrollar una versión de pruebas del motor de cohete de bajo coste Prometheus.

Este motor de cohete utiliza como propelente una mezcla de oxígeno y metano (en lugar de la mezcla habitual de oxígeno e hidrógeno) lo que permite construir motores de cohete más simples y más pequeños.

Además algunas partes del motor Prometheus se fabricarán mediante la fabricación por adición de capas sucesivas (impresión 3D), un proceso que reduce los costes, el tiempo y el número de piezas y de componentes. El motor Prometheus es reutilizable y permite realizar ajustes en la propulsión en tiempo real y con gran precisión, y se puede apagar y volver a encender una vez lanzado.

El propósito del acuerdo es que Prometheus propulse las primeras y segundas fases de la siguiente generación de cohetes de la ESA, incluyendo futuras versiones del lanzador Ariane 6. Según la ESA el coste de un motor Prometheus será de “una décima parte” del coste de los actuales motores Vulcan 2.

El concepto, la técnica de fabricación y la selección del propelente para el motor Prometheus son muy similares a las adoptadas y desarrolladas por las nuevas generaciones de lanzadores, como SpaceX o Blue Origin. La NASA, sin embargo, optó por el propelente “clásico” (oxígeno e hidrógeno) para su nuevo cohete SLS.

Metano, propelente para la nueva generación de lanzadores

El metano se ha convertido en el combustible de cohete preferido por las nuevas generaciones de lanzadores. Tanto el motor BE-4 de Blue Origin como el motor Raptor de SpaceX utilizan el metano como sustituto del hidrógeno, y con el motor Prometheus en el futuro la ESA también usará la misma combinación de combustibles.

Las ventajas del metano sobre el hidrógeno son numerosas e importantes. El hidrógeno requiere sistemas de lanzamiento más complejos y delicados, y depósitos criogénicos para almacenarlo a muy baja temperatura, lo que a su vez hace necesario utilizar sistemas de refrigeración realmente complejos.

También el metano es más denso (similar al oxígeno) que el hidrógeno, lo que permite usar tanques de combustible más pequeños o más ligeros (como este de fibra de carbono de SpaceX) y bombas de combustible más simples. Todo ello permite reducir el tamaño y el peso final del cohete, y cuando se trata de desafiar a la gravedad el peso es un factor determinante.

Además como el metano ofrece más empuje con menor peso es una buena opción para los cohetes reutilizables que tienen que volver a aterrizar en tierra. También el metano es adecuado para misiones de larga duración porque se mantiene más estable durante más tiempo en el espacio y no existe el riesgo de reacciones que dañen los depósitos.

La explicación resumida de las ventajas del metano sobre el hidrógeno es que “el metano no tiene el factor grano en el culo que tiene el hidrógeno”, en palabras de Elon Musk.

Así que en el futuro tal vez los pedos de vaca impulsen la exploración espacial.

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Por @Alvy — 15 de Diciembre de 2017

DerivedDFT

Kalid se topó con una vieja representación de una fórmula y le pareció una gran idea lo de las fórmulas coloreadas: asignar un color a cada término de una ecuación de modo que luego se puedan explicar en una frase –también de colores- para que se entienda más fácil.

La fórmula del ejemplo es la transformada de Fourier discreta pero la misma idea se puede aplicar a todo tipo de ámbitos, tanto puramente matemáticos como físicos o de negocios. Aquí el teorema de Bayes:

Bayes Theorem

De un solo vistazo se puede entender a qué se refiere cada término y de qué modo influye en la ecuación. Naturalmente hay que elegir la explicación con maestría, pero nada que no pueda hacerse con un poco de cuidado. La idea desde luego es simpática y a la vez útil y divertida.

Eso sí, probablemente las personas con algún tipo de daltonismo no puedan apreciar estas fórmulas completamente, aunque todo dependerá de qué colores se usen.

Como bonus aquí hay una plantilla de LaTeX para quien quiera probar a crear sus propias fórmulas con esta idea.

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Por @Wicho — 14 de Diciembre de 2017

El llamado aterrizaje suave parece una colisión frontal entre un camión y un coche pequeño – y tú estás en el coche.

– Paolo Nespoli

Un «suave» aterrizaje en la estepa de Kazajistán a las 9:37 del 14 de diciembre de 2017, hora peninsular española, ponía fin a la misión Vita de la Agencia Espacial Europea, llevada a cabo por Paolo Nespoli.

En total fueron 139 días en el espacio durante los que, a bordo de la Estación Espacial Internacional, Paolo dio la vuelta a la Tierra 2.224 veces, atravesó unos 35.000 amaneceres y puestas de Sol, y recorrió unos 94 millones de kilómetros. En total acumula 313 días en el espacio en tres misiones, lo que lo convierte en el segundo astronauta de la ESA con más tiempo en órbita, sólo por detrás de Thomas Reiter.

Parte de su trabajo diario en la Estación estuvo dedicado a tareas de mantenimiento, igual que en el caso de todos sus compañeros, lo que incluye gestionar los vehículos de suministros que llegan a ella como por ejemplo la Dragon 12 o la Cygnus OA-8.

Pero también se reservó una importante porción de su tiempo para completar más de 60 experimentos para numerosas instituciones y para probar nuevas tecnologías a bordo de la EEI. Él mismo fue parte de algunos de ellos, pues sus ojos, dolores de cabeza, patrones de sueño y hábitos alimenticios fueron monitorizados para aprender más sobre cómo nos adaptamos los humanos a la vida en el espacio.

Aunque aún le quedan unos meses de seguir sirviendo de conejillo de indias mientras se readapta a vivir bajo la gravedad terrestre, por lo que se le seguirán haciendo pruebas.

Junto con Paolo tomaron tierra a bordo de la Soyuz MS-05 sus compañeros Randy Bresnik de la NASA y Sergey Ryazanskiy de Roscosmos; quedan a bordo de la EEI Alexander Misurkin de Roscosmos, quien está al mando, y Mark Vende Hei y Joe Acaba de la NASA.

Si todo va según lo previsto se les unirán en breve Scott Tingle de la NASA, Anton Shkaplerov de Roscosmos y Norishige Kanai de la JAXA, la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial, que partirán rumbo a la Estación el próximo 17 de diciembre a bordo de la Soyuz MS-07.

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