Por @Alvy — 22 de Mayo de 2018

Un pequeño proyecto que casi no necesita explicación: cartón, pajitas de plástico, cables, motores y CircuitPython de código abierto. La mano va contando de 0 a 15 en binario con sus 4 dedos de cartón móviles (el pulgar está fijo).

También se puede ver el vídeo instructivo paso-a-paso de más de una hora con John Park mostrando cómo se construye la mano mecánica y muchos de sus pequeños detalles.

En realidad se podría controlar de diversas formas –y tal vez ésta no sea la más sencilla siquiera– pero esta es interesante porque quizá da más posibilidades. Por ejemplo se puede utilizar el legendario Power Glove de Nintendo, como hace Parks al final del vídeo, para que la mano de cartón imite los movimientos humanos. Imaginación que no falte.

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Por Nacho Palou — 22 de Mayo de 2018

The journey to Pluto, the farthest world ever explored de Alan Stern es un vídeo de TEDEd que resume en poco más de cinco minutos la misión New Horizons de la NASA. La sonda New Horizons ostenta el título de ser la sonda que ha viajado más lejos para explorar un planeta del sistema solar.

(El vídeo tiene subtítulos en inglés, pero la función de traducción automática de los subtítulos, en la configuración del vídeo, funciona bastante bien.)

La misión New Horizons fue un éxito, pero no estuvo exenta de sobresaltos: después de nueve años y medio de espera hasta que New Horizons se aproximó a Plutón el ordenador de la sonda se reinició de forma imprevista apenas unos días antes de alcanzar su objetivo. O más bien antes de sobrevolar Plutón, porque a la velocidad que iba la sonda no era posible frenarla.

La visita de New Horizons a Plutón tuvo un un final fructífero y feliz y todavía no ha terminado: el 1 de enero de 2019 visite un cuerpo situado en el cinturón de Kuiper llamado 2014 MU69 (Ultima Thule) unos mil millones de kilómetros “más allá” de Plutón.

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Por @Wicho — 21 de Mayo de 2018

Go Cygnus!

Unas tormentas con aparato eléctrico estuvieron a punto de dar al traste con el lanzamiento de la cápsula de carga Cygnus OA-9E rumbo a la Estación Espacial Internacional, pero gracias a la ventana de cinco minutos fue posible retrasarlo lo suficiente como para poder lanzar. Eso sí, el Antares 230 despegó literalmente en el último segundo de la ventana de lanzamiento.

Apenas nueve minutos después del despegue la S.S. J.R. Thompson estaba ya en su órbita inicial. Un par de horas después desplegaba sus paneles solares, lista para iniciar las maniobras que la llevaran a las proximidades de la Estación Espacial Internacional el jueves 24 para que a eso de las 11:20, hora peninsula española, la capture el brazo robot de la Estación.

Una Cygnus en órbita

De la actual flotilla de naves de carga que da servicio a la EEI sólo las Progress rusas son capaces de atracar automáticamente. Las Dragon, los H-II japoneses, y las propias Cygnus tienen que ser acopladas al puerto pertinente por el brazo robot.

La S.S. J.R. Thompson lleva a bordo unos 3.350 kilos de carga entre suministros para la Estación sus tripulantes y material para experimentos, así como quince CubeSat. Nueve de ellos serán lanzados desde la Estación con el lanzador de NanoRacks; los otros seis serán lanzados desde la Cygnus una vez que se desacople de la EEI, lo que está previsto que suceda unas siete semanas después de su llegada.

El final de la misión vendrá con una reentrada controlada en la atmósfera en la que tanto la cápsula como los 3.200 kilos de material de desecho o ya no necesario en la Estación serán destruidos.

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Por @Alvy — 21 de Mayo de 2018

Brain data fit

Se ha publicado un interesante trabajo acerca de cómo almacena y procesa nuestro cerebro la información: si de forma discreta o continua. Se puede leer completo aquí: Is Information in the Brain Represented in Continuous or Discrete Form? Los autores explican por qué creen que sea muy difícil que las neuronas se comuniquen de forma continua –debido al exceso de ruido– y por qué la alternativa, que sea de forma discreta, es más plausible.

Para ello los investigadores de la Universidad de Canterbury en Nueva Zelanda prepararon varios modelos y realizaron tres experimentos cuyos resultados sugieren que el almacenamiento y procesamiento encaja mejor con un modelo discreto (con ciertos valores concretos) más que continuo (con todas las variaciones posibles en un intervalo).

Así por ejemplo en vez de una función continua de 0 a 15 con valores como 6,24… o 12,75… que varían poco a poco y pueden tener muchos decimales se guardarían sólo valores «redondos» como 0, 1, 2, 5, 10, 12, etcétera. En la práctica ambos métodos producen más o menos el mismo resultado – y se suelen convertir unos a otros según la necesidad, redondeando o recreando versiones continuas a partir de discretas.

Algunos experimentos se realizaron en el campo de la probabilidad: los sujetos tenían que calcular la probabilidad de en qué sector de una ruleta caería la bolita. Tras 2.000 pruebas y diversas variaciones los resultados encajaban mejor con una «forma de procesar la información discreta» que con una analógica. También observaron que al valorar eventos temporales apenas había diferencias entre un periodo de, por ejemplo, 16 o 17 días.

Con toda esa información calcularon que la forma en que el cerebro cuantifica los cálculos probabilísticos es de 4 bits, que se correspondería a 16 valores distintos. Comparativamente en otros sistemas como el visual o el auditivo se trabajan con 24 o 16 bits, que es lo que se considera habitualmente la «resolución máxima» de dichos sistemas al fabricar pantallas o equipos de audio.

El trabajo es bastante reciente y probablemente será un tanto controvertido puesto que se desvía un tanto de lo que se venía considerado hasta ahora como más «natural»: que el cerebro funciona de forma suave con señales continuas, para pasar a ser algo que divide la información y las señales en algo más parecido a los bits y números enteros tan propios de las máquinas.

(Vía MIT Technology Review.)

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