Por @Wicho — 22 de Junio de 2011

Anoche, con una destrucción controlada en la atmósfera en una zona del Pacífico sur a unos 2.500 kilómetros al este de Nueva Zelanda, 6.000 kilómetros al oeste de Chile, y 2.500 kilómetros al sur de la Polinesia Francesa, terminaba la misión del segundo Vehículo de Transferencia Automatizado de la Agencia Espacial Europea, bautizado como Johannes Kepler.

Reentrada del ATV2
Impresión artística de la reentrada del Johannes Kepler en la atmósfera - ESA - D. Ducros

Es una zona deshabitada y alejada de las rutas marítimas y aéreas, pero aún así se emitieron los correspondientes avisos para que a nadie se le ocurriera pasar por allí, ya que aunque la mayor parte de los componentes del Johannes Kepler se quemaron en la atmósfera, algunas piezas como el el puerto de atraque y los motores, diseñados para soportar extremos de calo, sobrevivieron a la reentrada para chocar contra la superficie el mar a eso de las 23:00 hora de España (UTC +2): The end for ATV Johannes Kepler.

Lanzado el pasado 17 de febrero, la misión principal del Johannes Kepler fue la de llevar algo más de siete toneladas de combustible, oxígeno y otros suministros como comida, ropa, y diversos equipos a la Estación Espacial Internacional, donde ha permanecido atracado desde el 24 de febrero hasta el pasado lunes a las 14:46.

En estos meses ha sido utilizado en varias ocasiones para subir la órbita de la ISS, la última este mismo fin de semana, en la que la elevó en unos 40 kilómetros.

Los tripulantes de la ISS también se encargaron durante este tiempo de ir metiendo en su interior aproximadamente 1,3 toneladas de basura para que esta se desintegrara junto con él al reentrar en la atmósfera.

Igual que el vehículo de transferencia H-II de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial bautizado como Kounotori 2, el Johannes Kepler llevaba a bordo un Re-Entry Breakup Recorder, que es como una especie de caja negra diseñada para medir los parámetros de la reentrada durante los cinco últimos minutos de la maniobra y retransmitirlos al control de la misión.

Su objetivo es ayudar a entender mejor lo que sucede durante el proceso de reentrada en la atmósfera, pues aunque hace años que se utiliza esta técnica para deshacerse de naves o restos de estas que ya no sirven, es un procedimiento que aún funciona un poco «a ojo».

A diferencia de las cajas negras de un avión, el REBR no está diseñado para sobrevivir a la maniobra de reentrada, sino que se desprende de su nave nodriza antes de que esta se desintegre de todo, y retransmite vía la red Iridium sus datos.

Escudo térmico de uno de estos grabadores
Escudo térmico de uno de estos grabadores - The Aerospace Corporation. Original en ESA Portal - Johannes Kepler has left the Station - images

Pero aún así, el del Kounotori 2 sobrevivió no sólo a la reentrada sino que también sobrevivió al impacto contra la superficie del mar y siguió transmitiendo información durante unas horas.

El del Johannes Kepler cumplió también con su misión, con lo que sus datos de aceleración y ritmos de giro en los varios ejes de la nave se unirán a los obtenidos por el del Kounotori 2 y se espera que del análisis de estos datos, junto con el de los que se obtengan en futuras reentradas, se pueda modificar el diseño de las naves espaciales para que se rompan en piezas menos peligrosas en las maniobras de reentrada.

El próximo ATV de la ESA, bautizado como Edoardo Amaldi, tiene previsto su lanzamiento en febrero de 2012. En total está previsto que se construyan y lancen siete de estos vehículos, aunque ya se está estudiando la posibilidad de crear una versión más avanzada que pudiera servir para traer carga de vuelta a Tierra; también se habla incluso de la posibilidad de crear una versión tripulada.

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