Por @Alvy — 29 de Junio de 2016

En el videoblog de ciencia Skunk Bear de la NPR respondieron a una pregunta que recibieron: ¿Cuán viejo es nuestro cuerpo realmente? No se refiere por supuesto a la edad legal, ni siquiera a la edad aparente que prefieren cierta gente y la industria de la cosmética, sino al cálculo respecto a cuán viejas son las células y tejidos que forman nuestro cuerpo, que como sabemos se regeneran cada poco tiempo.

Entre los datos que menciona están que algunas zonas del cuerpo cuyo crecimiento es muy obvio varían en cuando a «edad»: el pelo se cae y vuelve a crecer cada pocos días (al cabo de una semana, más o menos); las uñas en cambio se renuevan completamente cada seis meses. Las paredes de los intestinos, aunque no las veamos, están sujetas a un gran trajín, de modo que se renuevan cada pocos días. La piel se nos va cayendo aunque apenas notemos el efecto, pero en algunas semanas la hemos renovado del todo.

Las células en general mueren y renacen a un ritmo de unos 100 millones todos los días. Los huesos en cambio necesitan diez años para renovarse – pero básicamente tenemos «esqueleto nuevo» cada década. Los músculos en cambio necesitan quince años y las células que almacenan grasa (bad news) ni más ni menos que veinticinco años.

¿Es esa la edad máxima para todo nuestro cuerpo? La respuesta es no: el corazón dura prácticamente media vida y en el cerebro se considera que las neuronas también perduran durante toda nuestra existencia; lo que se renueva son únicamente las conexiones entre ellas.

Una última curiosidad que me llamó la atención es que el cristalino de nuestros ojos también marca nuestra «edad real»: es una de las primeras «piezas» de nuestros cuerpos, alrededor de la cual crecen y crecen capas de nuevas células – pero manteniéndose como el primer día.

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