Por Nacho Palou — 12 de Abril de 2016

Dna-Storage-Close-Up
Todos los vídeos, imágenes, mails y demás información digital procedente de más de 600 móviles (unos 10 000 GB) pueden almacenarse en esa mancha borrosa de ADN que apenas se ve al fondo del tubo de ensayo. Fotografía: Tara Brown / Universidad de Washington.

El ADN es por naturaleza un soporte para el almacenamiento de información: contiene las instrucciones genéticas para el desarrollo y funcionamiento de los organismos vivos. Precisamente por su capacidad para almacenar y preservar la información desde hace años se investiga de qué manera el ADN puede utilizarse también para guardar en él datos informáticos.

En 2012 un grupo de investigadores consiguió almacenar unos 700 terabytes en un gramo de ADN. No existe ningún otro soporte de almacenamiento con semejante eficiencia que además sea tan compacto y duradero.

Ahora, tal y como se recoge en UW team stores digital images in DNA — and retrieves them perfectly, un equipo de la Universidad de Washington ha dado un paso más en el uso del ADN como soporte para el almacenamiento de información digital.

Para almacenar información digital —que se expresa en forma de 1 y 0— en el lenguaje del ADN —que utiliza las bases A, G, T y C— hay que convertir, por ejemplo, los ceros en el par de bases A o C y los unos en las bases G o T. Cómo se haga esa conversión tiene una influencia directa y determinante en los resultados, «si no se hace correctamente se producirán un montón de errores.»

Esa conversión es la que permite guardar en el ADN imágenes, vídeos o documentos que permanecerán inalterados durante cientos o miles de años. Y replicando el ADN se obtienen copias exactas de la información guardada en él.

El avance del equipo de la Universidad de Washington tiene que ver con la búsqueda y recuperación de esa información almacenada. De partes concretas, sin tener que extraer el total de lo guardado secuenciando la cadena completa de ADN.

Para ellos investigadores codifican junto con la información «el equivalente a un código postal en el ADN», lo que después les permitirá localizar aquello que buscan. Secuenciando el ADN de ese «código postal» pueden extraer la información que contiene y recomponerla, convirtiéndola de nuevo en la imagen, el vídeo o el documento originales.

Se trata de «combinar un mecanismo tomado de la naturaleza, el ADN, para almacenar información y un mecanismo tomado de la informática que se aplica sobre el primero. El resultado de tal combinación es la creación de un sistema de almacenamiento sin precedentes en cuento a densidad y durabilidad.»

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear