Por @Alvy — 14 de Septiembre de 2008

Telescopio de Herschel de 25 pies de longitud, reproducción 1:1 (CC) Alvy
El Telescopio de Herschel: su base mide unos 12 metros de diámetro

Una de las más impresionantes instalaciones que tuvimos la suerte de ver en nuestra visita al Observatorio Astronómico de Madrid fue el Telescopio de Herschel de 25 pies de longitud, uno de los aparatos de observación encargados a William Herschel, un gran astrónomo de la época. Se trata de una reconstrucción escala 1:1 del original que albergaba el obsevatorio y que fue destruido completamente en 1808, por los soldados franceses invasores. No quedó nada del original excepto uno de los espejos.

José Luis Valbuena, ingeniero que participó en su reconstrucción, nos contó apasionadamente todos los detalles sobre tan árdua tarea, que comenzó en 2000 y tras un parón por temas administrativos se completó hace relativamente poco. En la actualidad tan solo faltan un par de piezas para que ese gran telescopio histórico esté terminado.

Dibujo original del Telescopio de Herschel / Obsevatorio de Madrid
Dibujo original del Telescopio de Herschel (circa 1845)

Al haber sido destruido el original (excepto el espejo principal), sólo quedaban algunas láminas de la época que mostraban su aspecto general; las diversas piezas a duras penas podían adivinarse, sólo intuirse. No había planos detallados aunque algunas de las láminas mostraban los mecanismos. Herschel construyó por aquella época otros telescopios similares y probablemente esas otras imágenes ayudaron a descifrar ciertos detalles sobre su construcción.

Se introdujeron en programas de CAD datos calculados a partir de esos dibujos para intentar recrearlo a escala 1:1. Fue entonces apareció otro problema: se observó que algunas de las imágenes no estaban realmente a escala y hubo que tomar decisiones sobre cómo redimensionarlas para hacer encajar todas las piezas del puzzle.

Engranaje del TelescopioCon objeto de completar el telescopio sin anacronismos se buscaron materiales de la época: un tipo de madera inglesa particular, latón y remaches. Haber usado materiales o técnicas de construcción actuales hubiera sido insultantemente fácil, de modo que parte del reto fue construir los mismos engranajes, sistemas de poleas, rodamientos y demás con las limitaciones que había en aquella época. Tan solo algunas soldaduras sobre el metal en algunas piezas revelan que es ligeramente diferente del original.

Su aspecto recuerda un poco al de las construcciones de madera de los barcos de la época (mástiles, escaleras, poleas) y de hecho se debe a que se utilizaban materiales y soluciones muy similares. Tanto es así que la reconstrucción de la parte principal del telescopio se encargó a unos astilleros. Para el resto de piezas, artesanos torneros cuidaron de recrear cada mecanismo con detalle para que todo fuera completamente funcional.

En la antigüedad, para las labores de observación, los astrónomos subían por una escalera hasta una plataforma, que podía llegar hasta unos diez metros de altura, lo cual no estaba exento de peligros en las frías y oscuras noches. Curiosamente el telescopio cuenta también con una especie de asiento-ascensor movido por poleas, que estaba reservado para los nobles que visitaban la instalación. (Auténtico momento WTF ingenieril, pero al parecer era lo habitual.)

Detalle del telescopio
Plataforma de obervación del Telescopio de Herschel

El delicado espejo original del telescopio todavía existe y se guarda en el museo; se traía traer y llevar con una especie de carretilla entre dos personas. Un pequeño telescopio de apoyo, más pequeño, ajustado en su lateral, servía para marcar y guardar las posiciones de observación mediante un ingenioso mecanismo.

El telescopio Herschel de 25 pies está instalado dentro de un precioso nuevo edificio de cristal construido ex profeso [edificio sur del complejo del Observatorio]. Aunque ya no se usa para observar el cielo, durante su reconstrucción se comprobó su perfecto funcionamiento y cómo se llegaba a ver nítidamente un lugar tan lejano como el Cerro de los Ángeles, situado a unos 15 kilómetros de distancia.

En su día este telescopio era el segundo más grande de Europa; ahora vuelve a existir gracias a una preciosa labor de reconstrucción que ha durado años pero que sin duda ha merecido la pena para entender mejor cómo era la astronomía del siglo XIX.

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