Por @Wicho — 28 de Marzo de 2011

Con el aterrizaje de su cápsula de muestras en el desierto de Utah en enero de 2006 la sonda Stardust culminaba con éxito su misión.

El objetivo de esta era recoger partículas de la coma del cometa Wild 2 y traerlas de vuelta para que los científicos las pudieran analizar, lo que hizo con una especie de raqueta de aerogel que fue extendida durante la aproximación al cometa. La sonda aprovechó también para tomar imágenes de este y para medir el flujo de partículas en sus proximidades.

Partículas en aerogel durante pruebas previas al lanzamiento - NASA
Partículas capturadas por aerogel durante pruebas previas al lanzamiento de la sonda - NASA

Impresión artística de la sonda en acción - NASA
Impresión artística de la sonda en acción - NASA (Vía Stardust photo gallery)


Pero una vez completada su misión, y mientras los científicos se lanzaba a analizar las muestras que había traído, lo que les permitirá conocer mejor los cometas y los orígenes de nuestro sistema solar, la NASA se encontró con que tenía una sonda en perfecto estado de funcionamiento y a la que aún le quedaba una razonable cantidad de combustible a bordo, con lo que decidió aprovechar la oportunidad y poner en marcha la misión Stardust/NExT.

El objetivo de esta era visitar el cometa Tempel 1 de nuevo después de que la sonda Deep Impact lo hiciera en julio de 2005 y disparara un proyectil contra este para poder analizar su composición, y después también de que el cometa hubiera dado una nueva vuelta al Sol, con el objetivo de estudiar los cambios que se pudieran haber producido en su núcleo después de estos dos eventos.

De nuevo la sonda funcionó a la perfección y el pasado 4 de febrero llegaba puntual a su cita con Tempel 1, al que se aproximó a una distancia mínima de 244 kilómetros, obteniendo imágenes como esta:

Tempel 1 fotografiado por la Stardust/NExT - NASA/JPL-Caltech/University of Maryland/Post proceso y anotaciones por Marco Di Lorenzo/Kenneth Kremer
Tempel 1 fotografiado por la Stardust/NExT - NASA/JPL-Caltech/University of Maryland/Post proceso y anotaciones por Marco Di Lorenzo/Kenneth Kremer (vía Universe Today)

Pero una vez completada esta segunda misión, a la sonda apenas le quedaba ya combustible, con lo que aunque sus sistemas de a bordo seguían funcionando a la perfección, poco más se podía hacer ya con ella.

Aún así, antes de desconectarse definitivamente, realizó un último servicio, que fue el de disparar sus motores hasta agotar todo el combustible que le quedaba, lo que servirá para calibrar mejor las estimaciones de uso de este durante las misiones espaciales, ya que hoy por hoy no existe un medidor de nivel de combustible fiable al cien por cien en el espacio.

Así que tras disparar sus motores por última vez durante 144 segundos, la sonda se apagó, poniendo fin oficialmente a su misión, a la 1:33 de la madrugada del pasado día 25, tras algo más de 12 años -fue lanzada el 7 de febrero de 1999- en el espacio, durante los que recorrió 5.664 millones de kilómetros: NASA Stardust Spacecraft Officially Ends Operations.

Otra misión de la NASA que también acaba de terminar es la del telescopio espacial WISE, que tenía como objetivo crear un detallado mapa en infrarrojos del universo.

En este caso, se sabía de antemano que la misión no podía durar mucho porque los detectores del telescopio necesitaban estar refrigerados -aún estando en el espacio- para poder llevar a cabo su función correctamente, con lo que lo que durara el refrigerante determinaría la duración de la misión.

En concreto esta acabó el pasado 1 de febrero, con la captura de una última imagen por los sensores de 3,4 y 4,6 micrones, los menos afectados por el aumento de su temperatura de funcionamiento de los 260 grados bajo cero a los 200:

Última luz del Wise - NASA/JPL-Caltech/UCLA
WISE's Last Light: Última luz del Wise - NASA/JPL-Caltech/UCLA

A lo largo de su misión este telescopio ha enviado varios millones de imágenes en infrarrojos cubriendo el cielo visible por completo una vez en las bandas de 3,3, 4,7, 12, y 23 micrones, y dos veces en las de 3,4 y 4,6.

Esta imágenes sirven principalmente para:

  • 3,4 micrones: Detectar estrellas y galaxias.
  • 4,6 micrones: Detectar la radiación térmica de las fuentes de calor internas de objetos sub-estelares como las enanas marrones.
  • 12 micrones: Radiación térmica de asteroides.
  • 22 micrones: Polvo en las regiones de formación estelar a una temperatura de unos 70 a 100 kelvin.

Wise queda ahora aparcado en una órbita de unos 500 kilómetros de altura, aunque por supuesto el trabajo científico de analizar todos los datos que ha obtenido aún dará para mucho.

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